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Algunas Palabras de Aliento

Programa: La voz del silencio


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Algunas Palabras de Aliento

La Voz del Silencio

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Estamos hoy en vísperas de grandes acontecimientos. La humanidad sigue su camino con renovado impulso. Ya no está en la encrucijada, sino que ha tomado decisiones irrevocables y la raza se encamina por un sendero que la conducirá finalmente a la luz y a la paz. Hallará su camino hacia “la paz que trasciende toda comprensión”, porque será una paz independiente de las condiciones externas, y no se basará en lo que la actual humanidad define como paz. La raza tendrá la paz de la serenidad y de la alegría; la serenidad basada en la comprensión espiritual y la alegría que no es afectada por las circunstancias. Alegría y serenidad no son una condición astral sino una reacción del alma. Estas cualidades no son el resultado de la disciplina de la naturaleza emocional, sino la reacción natural y automática del alma y la recompensa por haber logrado un alineamiento definitivo. Estas dos cualidades del alma, serenidad y alegría, indican que el alma, el ego, el Uno Que permanece solo, controla o domina a la personalidad, a las circunstancias y a todas las condiciones ambientales de la vida en los tres mundos.

Alégrense, pues la alegría deja entrar la luz, y donde hay alegría hay poco sitio para glamur e incomprensión.

Alegría es la característica de una personalidad que está conscientemente anclada en el reino del alma.

Para quienes luchan, perseveran y se esfuerzan, la alegría es doble cuando llega la materialización. El contraste les causará alegría, pues conociendo el pasado de tinieblas, gozarán en la luz de la fructificación y poseerán la alegría del compañerismo experimentado y probado, pues los años les habrán demostrado quiénes son los asociados elegidos, y en el dolor compartido se fortalecerá el vínculo; la alegría de la paz después de la victoria les pertenecerá; para el cansado guerrero los frutos de la realización y el descanso son doblemente dulces; obtendrán la alegría de participar en el plan de los Maestros, la alegría de haber ayudado a consolar a un mundo necesitado, de haber llevado luz a las almas ensombrecidas, de haber curado en alguna medida las llagas del dolor del mundo… De manera que no trabajen por la alegría sino hacia ella; no por la recompensa, sino por la necesidad interna de ayudar; no por la gratitud, sino por el impulso que sobreviene al percibir la visión y comprender la parte que les corresponde desempeñar para traer esa visión a la tierra.

… Sólo a medida que el discípulo está dispuesto a renunciar a todo para servir a los grandes Seres, sin reserva alguna, se alcanza [e45] la liberación, y el cuerpo de deseo se trasmuta en el de la intuición superior. Servir perfectamente cada día, sin pensar ni calcular para el futuro, lleva al hombre al estado del perfecto Servidor. ¿Puedo sugerir una cosa? Toda preocupación y ansiedad tiene por base principal un móvil egoísta. Temen sufrir más, [i44] se acobardan al pensar que tendrán otras experiencias penosas. La meta no se alcanza de esta manera, sino que se llega por el sendero de la renunciación. Quizás signifique renunciar a los placeres, a la buena reputación, a los amigos, o a todo a lo que el corazón se aferra. Digo quizás, no que sea así. Sólo trato de indicarles que si ese es el camino por el cual tienen que llegar a la meta, entonces es el camino perfecto para ustedes. Todo lo que lleve rápidamente a Su Presencia, a Sus Pies de Loto, debe ser deseado por ustedes y entusiastamente bienvenido.

Por lo tanto, cultiven diariamente el supremo deseo de buscar sólo la aprobación de su Guía e Instructor interno y la respuesta del alma a la buena acción desapasionadamente ejecutada.

Si la aflicción los abruma, sonrían ante ella; terminará en una fecunda recompensa y recuperarán todo lo perdido. Si son objeto de burla y desprecio sonrían también, sólo deben esperar la aprobación del Maestro. Si las lenguas embusteras se desatan, no teman, sigan adelante. Una mentira es una cosa de la tierra y puede ser olvidada ya que es una cosa demasiado vil como para tocarla. La meta del discípulo es alcanzar visión, deseo puro, propósito consagrado y oídos sordos a todos los ruidos de la tierra. Nada más diré; sólo quisiera que no disiparan inútilmente la fuerza en infructuosas imaginaciones, en febriles especulaciones y en turbulentas expectativas.

Permítanme recordarles que no escribo con espíritu de pesimismo alguno, sino desde el punto de vista de una fe inalterable en la gloria del espíritu humano; escribo con una firme convicción de que el alma del hombre surgirá y por último triunfará sobre todos los defectos transitorios y las circunstancias transitorias.

Lo que es verdad en el caso del hombre individual es eternamente verdad en el caso de las naciones y también para ellas se predice la misma esperanza de iluminación y de futuro, el triunfo espiritual y la gloria.

[Bibliografía: Reflexionen sobre Esto, Discipulado en la Nueva Era I, Cartas sobre Meditación Ocultista, Los Rayos y las Iniciaciones, Un Tratado sobre Magia Blanca (por Fundación Lucis, Buenos Aires, Argentina) y Los Problemas de la Humanidad (Ed. 2014, completa del original inglés de 1947 de AAB)].

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