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Centros de Fuerza

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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El tema de los centros es peligroso si no es bien comprendido; los centros constituyen una amenaza cuando se los despierta prematuramente o se los energetiza indebidamente, y puede resultar muy peligroso para el hombre impulsado por la curiosidad y para el experimentador ignorante. El tiempo no está aún maduro para presentar este tema de una manera plenamente coordinada; se previene a los estudiantes que no deben publicar una tesis clara y correlacionada sobre el tema como resultado de sus investigaciones en mis libros. No obstante, al verdadero aspirante debe dársele la información necesaria.

Se ha escrito y discutido mucho acerca de los centros; existe un gran misterio que ha despertado la curiosidad del ignorante y ha tentado a muchos a inmiscuirse en lo que no les concierne. Procuraré elucidar algo este tema y proporcionar un nuevo punto de vista para el estudio de tan complicados tópicos. De ningún modo intento encararlo con el fin de impartir reglas o informaciones que permitan vivificar los centros o activarlos. Ante todo formularé una solemne advertencia. El hombre ha de llevar una vida de elevado altruismo, debe sujetarse a una disciplina que someta y refine sus vehículos inferiores y esforzarse por purificar y controlar sus envolturas. Cuando haya hecho esto y elevado y estabilizado su vibración, se hallará que el desarrollo y la consecuente actividad de los centros se han efectuado paralelamente y la tarea ha continuado (fuera de su participación activa) en la dirección deseada. Gran peligro y deplorables calamidades amenazan al hombre que despierta dichos centros empleando métodos ilegítimos y experimentando con los fuegos de su cuerpo sin poseer el necesario conocimiento técnico. Mediante el esfuerzo podrá despertar los fuegos e intensificar la actividad de los centros, pero sufrirá el castigo de su ignorancia destruyendo la materia, quemando los tejidos del cuerpo o el cerebro, ocasionando la demencia y abriendo la puerta a corrientes indeseables y destructoras. No es cobardía ser precavido y cuidadoso respecto a las cuestiones que conciernen a la vida subjetiva. Por consiguiente, el aspirante debe realizar tres cosas:

  • Purificar, disciplinar y trasmutar su triple naturaleza inferior.
  • Cultivar el conocimiento de sí mismo y equipar el cuerpo mental; el cuerpo causal ha de ser construido mediante buenos pensamientos y acciones.
  • Servir a su raza con absoluta abnegación.

Al proceder así cumple con la ley, se condiciona para obtener entrenamiento y se capacita para recibir la culminante aplicación del Cetro de Iniciación; de este modo aminorará el peligro que significa despertar el fuego.

Los centros están formados en su totalidad por corrientes de fuerza que descienden del Ego, que las trasmite desde la Mónada. En esto reside el secreto de la aceleración gradual de las vibraciones de los centros cuando el Ego, por primera vez, empieza a controlar o a actuar; luego (después de la Iniciación) la Mónada hace lo mismo, originando cambios y acrecentando la vitalidad dentro de estas esferas de fuego o de fuerza vital pura.

Cuando los centros funcionan correctamente, forman el “cuerpo de fuego” que finalmente es todo lo que queda, en primer lugar, al hombre en los tres mundos, y después a la Mónada. Una vez que se destruye, sólo queda este cuerpo intangible espiritual de fuego, una llama pura, caracterizada por siete centros brillantes que arden con más intensidad.

Debemos desechar de nuestra mente la idea de que tales centros son cosas físicas. Constituyen remolinos de fuerza que hacen girar la materia etérica, astral y mental para que desarrollen cualquier clase de actividad. La evolución de los centros es un proceso gradual y lento que avanza en ciclos ordenados.

Sólo uno de cada mil aspirantes está en la etapa en que debería empezar a trabajar con la energía de sus centros, y quizás aun estimo que es demasiado optimista. Es mucho mejor que el aspirante sirva, ame, trabaje y se discipline a sí mismo, dejando a sus centros desarrollarse y desenvolverse con más lentitud y por lo tanto con menos peligro. Se desarrollarán inevitablemente, y el método más lento y seguro es (en la mayoría de los casos) el más rápido. Desarrollo prematuro implica mucha pérdida de tiempo y conlleva, con frecuencia, la simiente de prolongados trastornos.

No enseño la manera de despertar los centros, porque el correcto impulso, la firme reacción a los impulsos superiores y el reconocimiento práctico de las fuentes de inspiración, impulsarán a los centros, automáticamente y sin peligro, a la actividad necesaria y apropiada. Este es un sensato método de desarrollo y, aunque lento, no conduce a un desarrollo prematuro y produce un desenvolvimiento íntegro; permite al aspirante convertirse verdaderamente en el Observador y saber con seguridad lo que está haciendo; conduce a cada centro a un punto de respuesta espiritual y luego establece el ritmo ordenado y cíclico de una naturaleza inferior controlada.

Los tres centros mayores en el cuerpo del Logos planetario son:

El centro coronario —Shamballa       —1er. Rayo de Voluntad

El centro cardíaco —Jerarquía           —2do. Rayo de Amor-Sabiduría

El centro laríngeo —Humanidad       —3er. Rayo de Inteligencia Activa

El impacto de las nuevas energías entrantes sobre la Humanidad será el resultado de una redirección planificada. Esto traerá una era de actividad creadora grandemente acentuada; será una actividad de tal naturaleza como no se ha visto antes, y se expresará en cada sector del vivir humano.

Todo el procedimiento es, como pueden ver, de desarrollo, uso y trasferencia, como sucede en todo desarrollo evolutivo.

Extraído de Un Tratado sobre Fuego Cósmico, Un Tratado sobre Magia Blanca, Glamur: Un Problema Mundial, Psicología Esotérica Tomo II y Los Rayos y las Iniciaciones.

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