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Cómo romper con la adicción a una persona: El poder del autoengaño

Publicado Por: Javier En:


EL PODER DEL AUTOENGAÑO
Todas estas personas creen realmente que sería mejor para ellas dejar la relación, pero, cuando llega el momento de hacerlo, se quedan paralizadas. Con el fin de permanecer en la relación, a sabiendas de que va contra sus mejores intereses, con frecuencia intentan engañarse tergiversando la situación. Racionalizan, utilizando «buenos» motivos para ocultar otras posibles razones inconscientes.
ALICE: (que «poco a poco se está volviendo loca» con el distanciamiento y la falta de interés de Burt): Sé que él me quiere de verdad bajo su frialdad. Simplemente tiene dificultad para mostrarlo. ¿Por qué otros motivos él sigue en la relación?
I.—
JASON: (que encuentra a Deysi egoísta e hiriente): Sé que a veces parece cruel e insensible, pero quizás es que yo soy demasiado sensible y espero demasiado.
MAUREEN: (que sabe que Brad nunca dejará a su mujer): A veces nos sentimos tan bien juntos y él está tan cariñoso que no puedo creer que vaya a ser tan tonto de quedarse con ella.
MITCHELL: (que discute con Lara sobre el detalle más pequeño): Quizás el hecho de que discutamos tanto demuestra lo que nos amamos.
JO ANNE: (que dejó de amar a Dennis hace tiempo): Quizás el amor no sea tan importante. Tal vez esto es todo a lo que puede aspirar una persona.
ARTHUR: (que no quiere a Betsy lo suficiente como para casarse con ella): No hay muchas mujeres por las que me sentiría atraído ni a las que atraería.
EILEEN: (que opina que Peter la trata con crueldad): No es que no me quiera. Solamente es que le asusta comprometerse.
M.—
La racionalización no es la única técnica de autoengaño. A veces las personas albergan creencias y sentimientos profundamente arraigados que desafían a la lógica y, lo que es peor, que pueden empañar el sentido común en lo que respecta al propio interés de la salud de cada individuo.
ALICE: Si dejo a Burt, sé que estaré sola para siempre y esto es lo más aterrorizador que puedo imaginar.
JASON: Dee, a veces, me trata como un trapo sucio. Cualquier palabra que dice es una queja, una crítica o una orden. Pero la quiero. Siento que no podría vivir sin ella.
MAUREEN: A veces tengo la fantasía de que me casaré con otra persona y que Brad se quedará con su esposa, pero que siempre seremos amantes. Que está escrito en las estrellas.
MITCHELL: Sé que no podemos hablar dos minutos sin discutir, pero, cuando sientes lo que yo siento por Lara, siempre se puede solucionar.
Jo ANNE: Cada vez que pienso en dejarlo, me siento invadida por la culpabilidad.
ARTHUR: ¿Quién iba a quererme a mí?
EILEEN: Peter dice que ya no me quiere, pero no es posible. Llegó a quererme y esto no desaparece así como así. Tiene que quererme.
I.—
Algunas de estas afirmaciones podrían sonar tan conocidas que es difícil saber qué hay de malo en ellas. Seguro que las ha oído a personas conocidas. O las ha leído en novelas románticas. Las ha oído en películas, obras de teatro y canciones. Quizás las esté usando actualmente para malvender su felicidad. Si lo está haciendo, debería preguntarse: ¿Qué está protegiendo? ¿De qué tiene miedo? ¿Cuáles son los motivos reales que yacen detrás de los «buenos» motivos?


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