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Cómo romper con su adicción a una persona

Publicado Por: Cris En:


El retorno de un recuerdo

 

 

Ahora, escuchemos a este ejecutivo de publicidad y observe la similitud con la experiencia del niño:                                                                           «Llamé y nadie contestó. Sé que era absurdo, que normalmente ella no llega a casa hasta muy tarde, pero supongo que, debido a la discusión que tuvimos, yo sentía esa punzada de angustia. Me dije que volvería a llamarla en media hora, pero, pasados tres minutos, tres minutos muy largos, volví a marcar su número Dejé que el teléfono sonara veinte veces. Empezaba a sentirme realmente tenso. Notaba una oleada de adrenalina. Durante la hora siguiente estuve llamando cada dos minutos y cada vez sentía como si hubiera pasado una eternidad. Miré a ese estúpido reloj como si me estuviera engañando, como si se empeñara en ir más lento…».

Todo niño ha tenido una experiencia similar a la que se relata a continuación:

La canguro llega. Mamá y papá se preparan para salir. Le dicen, aunque saben que todavía no puede comprenderlo, que volverán pronto, dentro de unas cuantas horas. Se van. El niño grita, llora, se aguanta la respiración. Se han marchado. ¿Cómo va a saber que volverán? Se han marchado para siempre. Cada segundo que pasa sin ellos es para siempre.

Aquí están las versiones de dos adultos:

«Tenía una urgencia insoportable de llamar a Vicki antes de que se marchara de fin de semana y aclararle que no quería decir eso cuando le dije que quería que acabáramos y que quería irme con ella tal como habíamos planeado. Pero otra parte de mí sabía que no tenía mucho que ver con Vicki como Vicki. Tenía más que ver con pensar en ese fin de semana solitario y sin planes que se extendía frente a mí. Y las previsiones eran de buen tiempo, lo que haría que el fin de semana pareciera más largo… no como cuarenta y ocho horas sino más bien como cuarenta y ocho días o cuarenta y ocho años en solitario. ¿Cómo soportar un castigo como éste?».

«Si termino con Wayne, sé que estaré sola para siempre. Es lo único que veo -desolación y soledad extendiéndose hasta el infinito».

Mar.—

Estas distorsiones en el tiempo pueden hacerle más consciente de los orígenes del Hambre de cariño en la más temprana infancia que casi cualquier otra experiencia. Pero la paradoja es que, una vez el Hambre de cariño se haya apoderado de usted, no sabrá que está distorsionando las cosas. Es necesario tener, al menos, un pie en tierra firme fuera del estado del Hambre de cariño para ver el tiempo desde una perspectiva más madura y reconocer que lo está deformando. Así que cuando esté totalmente fuera de las garras del Hambre de cariño es cuando tendrá que prepararse para ésta, anticipando la distorsión del tiempo y buscando maneras de compensarla con el tiempo adulto. La mujer que dijo: «Si termino con Wayne, sé que estaré sola para siempre…» empezaba a ver que sólo se sentía de este modo cuando sufría el Hambre de cariño y que, en otras Etapas, cuando la perspectiva no estaba afectada por el pánico y era más realista, no se sentía de ese modo. Así que empezó a escribir unas series de lo que denominó «Notas para mí». Una decía así:

         A: Mi pequeño yo

         de: Mi gran yo

Si terminas con Wayne, sentirás que estarás sola eternamente. Te sentirás aterrada ante el dolor eterno de la soledad eterna. Pero esto es simplemente tu visión del tiempo infantil. Como adulta, puedo asegurarte que hay un mañana y te prometo que volverás a sentirte mejor.

IMPORTANTE: Te ordeno que saques esta nota y la vuelvas a leer repetidamente ante el primer indicio de pánico.

Nor.—

Y otra nota decía:

Parece como si la agonía fuera a alargarse eternamente. Lo sentirás realmente así y tendrás tentaciones de aliviarte llamándole y volviendo a empezar de nuevo. ¡No lo hagas! Esto te hará retroceder hasta el principio. Llama a un amigo, date un baño, bebe un poco de vino, reorganiza tus armarios, pero no le llames. Se te pasarán las ganas.

Y otra:

Si puedes superar esa primera noche de desesperación que parece interminable, y sí que puedes, entonces podrás superar la noche siguiente. Y el dolor disminuirá poco a poco. El dolor no es infinito. Tiene una limitación de tiempo. Hay un mañana. Resiste y tendrás la oportunidad de volver a empezar.

El hecho de escribir estas notas le ayudaba. Leerlas cuando se sentía embargada por el dolor y la Etapa de la niñez también le ayudaba. No siempre. A veces le llamaba y volvía a darse cuenta de que se trataba de un error. Paulatinamente, era capaz de permanecer en la Etapa adulta y, desde esa posición ventajosa, se preguntaba cómo podía haber perdido su perspectiva previamente.

Los amigos que saben que está intentando romper un arraigado vínculo adictivo pueden ayudarle a evitar que haga algo cuando se apodere de usted la Etapa de la niñez. El hombre que teñía la «urgencia insoportable de llamar a Vicki antes de que se marchara de fin de semana» y que esperaba aterrado el siguiente fin de semana sin Vicki como «cuarenta y ocho años en solitario» estaba a punto de sucumbir a su pánico y cogió el teléfono para llamarla. Pero se reprimió de marcar el número de Vicki y, en vez de esto, llamó a un amigo que conocía su lucha por romper con Vicki. «No puedo soportarlo», le dijo a su amigo. «Nunca superaré el fin de semana». El amigo, que algunas veces había tenido sentimientos parecidos, le dijo: «Claro que podrás superar el fin de semana -son sólo dos días, no dos siglos. Escúchame, esta noche voy a una fiesta a celebrar la apertura de la nueva tienda de mi hermano. Seguro que estará animada. ¿Qué te parece si vienes? Después podemos hablar». Este contacto con su amigo, el hecho de que alguien le asegurara que el fin de semana no sería infinito y la invitación a la fiesta y a hablar después permitieron que no llamara a Vicki y que soportara el fin de semana con mucho menos sufrimiento del que había anticipado.

Mar.—

No solamente le ayudó a recuperar su perspectiva del tiempo sino que el hecho de ver que su amigo estaba a su lado también satisfacía algunas de las necesidades que surgían del nivel de Hambre de cariño. Este descubrimiento dejaba claro que había otras personas a las que podía dirigirse, que era capaz de tomar la iniciativa, de acercarse a ellos y que podía haber luz y vida fuera de su relación con esta persona, Vicki.

Conozco a cuatro amigas que han comentado entre ellas su tendencia a permanecer demasiado tiempo en relaciones perjudiciales. Hicieron un pacto para ayudarse mutuamente con este problema. Acordaron que se iban a llamar cada vez que el «Hambre de cariño» se les fuera de las manos. Uno de los mayores beneficios que obtuvieron fue el hecho de ayudarse a superar un episodio de pánico o dolor rescatándose mutuamente de la tiranía de la Etapa de la niñez. A veces, simplemente oyendo: «Puedes superar la noche y mañana te sentirás mucho mejor, pero estoy aquí por si me necesitas» no solamente conseguían aliviar la tristeza del sufridor sino que también evitaban que hiciera cosas que después podría lamentar.

Si este enfoque suena parecido al de grupos como Alcohólicos Anónimos, lo es. Y AA hace tiempo que se ha dado cuenta de la necesidad de que sus miembros se ayuden mutuamente para no verse abrumados por la Etapa de la niñez, aunque no se refieran a ésta con dicho nombre. No es ningún accidente que la guía de AA, compuesta por miembros de las familias de alcohólicos, se titule Un día a la vez. Si tiene tendencia a caer en un estado de tiempo distorsionado cuando termina o anticipa el final de una relación perjudicial, es  fundamental que reconozca que la Etapa de la niñez se ha apoderado de usted. Cuanto más se aleje de la visión infantil de dolor eterno y soledad perpetua, más se disipará el pánico. Y, cuando suceda esto, la edad adulta volverá a dominarle, aumentará e incluso se acelerará. Desgraciadamente, los interminables veranos de la niñez se sustituyen por la perplejidad de «¿dónde están los veranos?». Se ha dicho que la vida es como un tren que empieza como un tren regional y que acaba como un expreso. Así que la cuestión importante con relación al tiempo no es que estará solo para siempre o herido para siempre, sino que el tiempo es demasiado precioso para desperdiciarlo con la relación equivocada.

Nor.—                                                                                                                                   Recuerdos del cuerpo

A menudo, las personas «recuerdan» físicamente los sentimientos del nivel de Hambre de cariño porque normalmente estos sentimientos se originaron en una Etapa anterior a las palabras, antes de que el niño tuviera un vocabulario para definir y expresar dichos sentimientos. Las reacciones especiales del cuerpo variarán en función de si el Hambre de cariño se ve satisfecha o no. A continuación, se describe cómo se sentía una persona cuyas necesidades de cariño quedaban satisfechas en una relación sentimental:

«Cuando las cosas van bien entre nosotros, me siento ligero como una pluma. Me siento feliz… Sé que mi rostro irradia luz propia, estoy relajado, incluso lánguido. A veces me estiro como un gato…».

(Podemos reconocer aquí los síntomas de estar románticamente enamorado o «fascinado», que suelen acompañar al Hambre de cariño.)

Pero cuando la relación va mal y las necesidades de cariño se frustran o están amenazadas las personas describen sus experiencias de este modo:

«Siento angustia en todo mi cuerpo. La cabeza me dice que ella no es buena para mí, pero después se ve invadida por este dolor, principalmente en el estómago y pecho, pero que, realmente, se extiende por todas partes. Es como si mi piel estuviera deseando sentir su piel».

«Soñé que me dejaba y me desperté con el corazón latiéndome y ahogándome. Me dolía el pecho y pensé que quizás tenía un ataque de corazón. Supongo que se refieren a esto cuando hablan de un corazón roto».

«La primera vez que le dije que lo nuestro no funcionaba y que teníamos que dejarlo sentí un gran alivio, pero después empecé a sentir esa terrible tristeza. No había forma de pararla. Sólo lloraba y lloraba, pero eso tampoco parecía ayudar mucho. Tengo un nudo en las tripas y apenas puedo comer. He perdido dos kilos y medio en sólo dos días. Cada fibra de mí quiere llamarle y tengo que seguir leyendo mi diario para recordarme lo mal que nos iba…».

Mar—

El Hambre de cariño está compuesta de poderosos sentimientos primitivos que están alojados profundamente en la musculatura y en las reacciones de la química de su cuerpo. ¿Cómo puede evitar sentirse dominado por estas intensas respuestas fisiológicas? Dejando de engañarse a sí mismo con estas Creencias tópicas de que, porque siente que la conexión emocional con la otra persona es tan intensa y física (Lo sentí en mi corazón, lo noto en el estómago), estas reacciones deben estar transmitiéndole una gran verdad o deben estar diciéndole lo que usted siente realmente y quiere. Nada de eso. Su fuerte reacción corporal no es más realmente usted que la opinión expresada racionalmente de que debería romper la relación (o que esos otros sentimientos corporales de depresión o tensión que experimenta mientras permanece en la relación). Las reacciones del cuerpo del Hambre de cariño simplemente provienen de otro nivel que su opinión, un nivel tan antiguo en su historia que es difícil guiarle acerca de lo que usted, como adulto, debería hacer. Así que es fundamental que deje de idealizar sus sentimientos de cariño si le llevan a decisiones que van en contra de sus intereses. Y tendrá que reprimirse de tomar decisiones sobre la relación cuando sufra estos sentimientos primitivos. Tendrá que esperarse hasta que su cuerpo se calme, tenga la cabeza clara y pueda recuperar la perspectiva. A veces, esto es extremadamente difícil porque los sentimientos corporales tienen una intensidad muy fuerte que puede hacer que pierda la visión global de la escena y de sus objetivos.

SEGUNDA PARTE

Nuevo Micro:

LOS PECADOS CAPITALES

Iniciamos la revisión de estas faltas cardinales,

propias de la condición humana  que

nos acosan a lo largo de la vida

Lujuria:

 

“Apartad a las prostitutas de la vida humana y llenaréis el mundo de lujuria.”

San Agustín de Hipona

 

“La lujuria es como la pimienta, que no se tolera sino a pequeñas dosis.”

Louis Sébastien Mercier

 


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