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Los niños y el abuso verbal

Publicado Por: Cris En:


Abuso Verbal

“Los niños y el abuso verbal ”

 

Muchas preguntas rodean el tema de los niños y el abuso verbal. Por ejemplo:

¿Cómo puedo alentar una alta autoestima en mi hijo? ¿Qué debo decir a un niño que ha sufrido el abuso verbal de otro niño o de un adulto?

¿Qué debo decir a mi hijo cuando me dice palabras ofensivas?

¿Cómo puede mi hijo manejar mejor el abuso verbal de sus pares?

¿Qué puedo decir a mi hijo cuando he dejado una relación en la que la violencia verbal era moneda corriente?

¿Cómo puedo mantenerme lejos de mi ex marido cuando comparto la educación de mi hijo con él?

No hay respuestas perfectas para estas preguntas. Las respuestas que aquí se presentan son sugerencias, modelos de formas efectivas de comunicación destinadas a ayudar en el proceso de honrar, respetar y proteger a los hijos del daño emocional y mental del abuso verbal.

Cómo alentar la autoestima de sus hijos

Cuando un progenitor se enfrenta con una situación de mucho estrés, y su hijo necesita atención, la urgencia del momento invita a una respuesta apresurada. Aun cuando tenga tiempo para pensar, un progenitor puede pasar por alto soluciones o acciones obvias si su mente no está serena.

Por esta razón, es importante que los progenitores recuerden la necesidad de tratar a sus hijos con benevolencia y respeto, aunque estén estresados.

Cuando el respeto es el contexto de lo que se dice, es más probable que las palabras transmitan respeto.

Mar.—

En muchas ciudades se dan cursos para progenitores y hay muchos libros disponibles sobre la crianza de niños. A veces es difícil elegir entre tantas filosofías diferentes; creo que el criterio esencial a tener en cuenta es que recomienden el respeto a los niños. Si damos amor y atención a nuestros hijos, somos empáticos con sus sentimientos, honestos con ellos y alentamos su independencia, en la mayoría de los casos los veremos crecer como adultos cariñosos, atentos, empáticos, honestos e independientes.

A veces la presión de sus pares o una agresión sufrida fuera del hogar pueden influir para que el niño actúe de manera indeseable. En lugar de apresurarse a culparlo, será mejor buscar ayuda externa a través de clases para adultos, asesoramiento y/o conversaciones con otros progenitores.

Comunicar confianza

Creo que una de las maneras más efectivas de infundir confianza es permitir que el niño cubra sus propias necesidades en cuanto demuestre capacidad para hacerlo.

Comunicar aprecio

Los niños responden al aprecio. Ellos nacen buenos, curiosos y espontáneos. Cada niño tiene talentos e intereses únicos. El trabajo de los progenitores es dar a sus hijos la atención que necesitan. Prestando atención a lo que le gusta al niño -la música, la danza, las carreras, los colores brillantes, la tranquilidad, los deportes, etcétera- e introduciendo y estimulando sus intereses, logrará que perciba su calidad de ser único.

Comunicar cuáles son los límites

La buena comunicación incluye expresar a los hijos cuáles son sus límites. Los niños se sienten más seguros y bien cuidados cuando sus padres les fijan límites. Serán mucho más capaces de establecer sus propios límites cuando sean adultos, si lo han aprendido en la niñez.

Comunicar elecciones

Se debe dar al niño la posibilidad de elegir siempre que sea posible. Para los progenitores, esto representa un esfuerzo extra, porque es más fácil decir: «Te pondrás esto, te guste o no». Pero si su hijo aprende temprano que puede hacer elecciones y ser responsables por ellas, estará mejor equipado para hacer buenas elecciones en su vida.

Nor.—

Cuando los ninos son testigos del abuso verbal

A veces, aunque esté tratando de proteger a un niño, un progenitor puede perder la noción de cómo respetar sus sentimientos. Por ejemplo, una mujer escribió: «Tuve un abuelo que solía gritarme y regañarme. Mis padres me dijeron que eso no me tenía que molestar, que lo ignorara. Me sentí muy feliz cuando se murió».

En una situación como ésta, el niño necesita oír: «Lo que acaba de hacer (o decir) no está bien. Ven conmigo; hablaré con él». El abusador necesita oír: «Eso que dijiste a Mary (o John) no está bien. Realmente no quiero que vuelva a oír algo parecido».

Si a un niño le gritan o lo desmerecen de alguna manera, necesitará apoyo. Si no se da cuenta de ello, un progenitor puede enseñar a su hijo a tolerar la agresión.

Si un padre dice a su hijo: «Ella no quiso decir eso», la experiencia del niño es invalidada y su dolor es ignorado. El abuso es minimizado y el niño aprende a tolerarlo.

A mucha gente se le enseña a minimizar la agresión. Al decir: «Olvídalo. Simplemente tuvo un mal día», parece que se hace desaparecer el dolor, pero la herida queda adentro. Y es algo «productor de locura». (¿Acaso tener un mal día justifica la agresión a otro?)

Cuando se reconocen los sentimientos de los hijos y se responde al abuso verbal, se valora la experiencia y el adulto se convierte en testigo solidario. De esta forma enseña a su hijo las respuestas adecuadas para el abuso verbal y le ayuda a respetar sus propios sentimientos.

Por el contrario, si se les enseña a fingir que las palabras no hieren (esto se enseña en particular a los varones) se los llevará a dudar de sí mismos.

El niño necesitará aprender las respuestas apropiadas según su edad y la persona a quien deba responder, pero a cualquier edad un niño necesita apoyo emocional para responder a un adulto que lo agrede.

Mar.—

Los niños aprenden a agredir a los adultos y también lo hacen entre sí. Una de las respuestas más efectivas que un niño puede dar a un par que lo disminuye, es decir: «¡Eso es lo que TÚ dices!», con un fuerte énfasis sobre el «tú».

Usualmente esta respuesta asusta al otro niño; significa: «No me lo creo. Tú lo dices. Tú eres responsable de lo que dices».

A veces un niño es agredido cuando visita a su padre o a su madre después de una separación o divorcio. Hace poco hablé con una mujer cuyo hijo parecía apesadumbrado cada vez que volvía de visitar a su padre. Cuando preguntaba qué pasaba, la respuesta que se repetía era: «Si te lo digo, aunque digas que no lo vas a decir, él lo descubrirá». Evidentemente, éste es un serio problema. El niño está sufriendo y se siente demasiado amenazado para confiar su experiencia.

Si el padre no puede obtener la confianza de su hijo, una intervención externa -un amigo de la familia, un pariente o un consejero que se convierta en el confidente del niñopuede resultar muy valiosa.

SEGUNDA PARTE

Nuevo Micro:

LOS PECADOS CAPITALES

Iniciamos la revisión de estas faltas cardinales,

propias de la condición humana  que

nos acosan a lo largo de la vida

LA IRA

– La ira es una locura de corta duración.

Ovidio (43 AC-17) Poeta latino

– Es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte.

Séneca (2 AC-65) Filósofo latino.

 


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