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Abuso Verbal – Características y categorías del abuso

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Abuso Verbal – Características y categorías del abuso

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Trivializar

Trivializar significa decir con muchas palabras que lo que usted ha hecho o dicho es insignificante. Cuando la trivialización se perpetra con un tono de voz franco y sincero, puede ser difícil de detectar. Si la mujer es muy confiada, escuchará los comentarios del abusador con mente amplia y terminará sintiéndose perpleja porque él no la entienda a ella, ni su trabajo ni sus intereses.

La trivialización puede ser muy sutil, de modo que la mujer acaba sintiéndose deprimida y frustrada pero sin estar demasiado segura del porqué.-

Socavar

Cuando se socava no sólo se retira el apoyo emocional; además se erosiona la confianza y la determinación. El abusador que socava a su mujer por lo general la ha agredido verbalmente en muchas otras formas. En consecuencia, su autoestima y su confianza ya están bajas, y esto la vuelve más vulnerable. Comentarios como los que reproducimos abajo, que desalientan el interés y el entusiasmo, son ejemplos de esta actitud:

LA MUJER: ¡Qué flor tan hermosa!

EL ABUSADOR, con fastidio: Una flor es una flor.

LA MUJER: Me gustaría saber si hay…

El. ABUSADOR: ¿Para qué?

O: ¿Para qué preocuparse?

O: No veo que con eso llegues a ninguna parte.

O: ¿A quién le importa?

Hay otras expresiones que desconciertan y socavan, como las siguientes:

¿Quién te lo pidió? Nadie te pidió opinion.

Tú no entenderías. Eso te supera.

Nunca lo lograrás. Si tuvieras las manos atadas no podrías hablar.

¿Qué te hace pensar que eres tan inteligente? ¿A quién quieres impresionar?

M.—

Sabotear es también una forma de socavar. A continuación hay algunos ejemplos extraídos de entrevistas con Dora y May.

Me sentía realmente bien cuando dije a Dean que había pensando en el argumento de un cuento que tenía la intención de escribir. Escuchó y después dijo: «Realmente no conozco a nadie a quien pudiera interesarle leer eso». Perdí de inmediato mi entusiasmo.

Pensaba en la conveniencia de hacer una dieta y de anotarme en un taller sobre temas de salud. El día después que le conté esto a Mel él me trajo un artículo que había recortado y dijo: «Creo que esto aclara todas las dudas». El artículo describía todas las cosas en las que yo estaba interesada como si fueran chifladuras y hablaba de la gente que se preocupaba por las dietas y los temas relacionados con la salud diciendo que eran fañáticos. Me sentí muy extraña. No pude mantener mi motivación ni persistir en mi propósito.

En el Capítulo IV hemos leído acerca de la experiencia de Ellen, a quien se le preguntaba si se sentía bien cada vez que se ponía a estudiar. A raíz de ello, comenzó a sentir que algo estaba mal, una especie de ansiedad relacionada con el estudio. Sólo con ayuda exterior pudo reconocer la fuente de su ansiedad. Este tipo de sabotaje socava la determinación de la mujer y su bienestar.

Otra forma de sabotaje es la interrupción. Por ejemplo, el abusador puede sabotear la conversación de su pareja con terceros mediante alguna perturbación, tal vez ruidosas carcajadas, entrando al cuarto y poniéndose a aporrear el piano, terminando el relato que ella estaba haciendo, llevándole la contraria o desmintiéndola.

Así, la mujer puede llegar a sentirse incapaz.

I.—

Sigue un ejemplo que nos proporcionó Bella:

Yo dije: «Necesito leer esto antes de firmarlo».

Bert se enfadó y dijo: «Vamos, para mí eso es muy sencillo».

Aquí Bert pretende decir: «Yo puedo pensar por ti. Eso es demasiado complejo para ti».

Amenazar

La amenaza manipula a la mujer haciendo que sienta grandes temores. Generalmente las amenazas involucran el peligro de sufrir pérdida o dolor.

He aquí algunos ejemplos:

Haz lo que quiero o te dejaré. Haz lo que quiero o me buscaré una amante.

Haz lo que quiero o pediré el divorcio. Haz lo que quiero o me enfadaré mucho.

Haz lo que quiero o te golpearé. O:………Si tú…, yo te…

Insultar

El insulto es una categoría tan clara de abuso verbal que no es necesario abundar en ejemplos. Los términos cariñosos, como «querida», también pueden serlo si son dichos en tono de sarcasmo.

Olvidar

El olvido implica negación y manipulación encubiertas, Todo el mundo olvida a veces lo sucedido. Pero la declaración del abusador de que lo que ocurrió no ocurrió, las situaciones en las que el olvido es una constante, tienen un gran impacto sobre la otra persona.

A menudo, después de que la mujer se repone del disgusto sufrido porque su compañero le ha gritado o humillado, es posible que trate de hablar con él sobre el incidente. Seguramente él lo habrá «olvidado» convenientemente, y dirá, por ejemplo: «No sé de qué estás hablando. No pienso escucharte».

Algunos abusadores parecen olvidar las promesas hechas a sus parejas, promesas que para ellas son muy importantes. A menudo la mujer cuenta con que su compañero cumplirá lo acordado. Pero él habrá «olvidado» el acuerdo. «No sé de, dónde has sacado eso» o «Yo nunca prometí nada» son for mas frecuentes de negación.

M.—

Ordenar

La orden niega la igualdad y autonomía de la mujer. Cuando el abusador da órdenes en lugar de pedir respetuosamente, está tratando a su pareja como si ella fuera una autómata siempre disponible para cumplir sus deseos. A continuación hay algunos ejemplos de órdenes:

Quita eso. Ven aquí y limpia esto.

No saldrás ahora. Quita eso de aquí.

No te vas a poner eso. No discutiremos eso.

Tú calla. Ahora vamos a hacer esto.

Negar

Un hombre puede usar con regularidad todas las formas de abuso verbal. Podría leer esta sección sobre las categorías del abuso verbal y decir que el nunca fue abusivo, que ama a su pareja y que nunca haría nada para ofenderla. Niega insidiosamente la realidad.

Algunos ejemplos de negación:

Yo nunca dije eso. Tú estás inventando todo.

Nunca tuvimos esa conversación. Te estás disgustando por nada.

No sé de dónde has sacado eso. Tú debes de estar loca.

Cuando la mujer del abusador se da cuenta claramente de que:

Él efectivamente dijo eso Ella no está inventando nada

Ellos tuvieron esa conversación Ella está disgustada por algo

Su experiencia es real Ella no está loca

adquiere la autoestima y el conocimiento suficientes para reconocer el abuso verbal.

Actuar con ira

Esta categoría de abuso es el tema tratado en el Capítulo IX.

I—

IX
EL ADICTO A LA IRA

La ira es una categoría del abuso verbal y a la vez la conducta que la sustenta, motiva y perpetua. Es esencial que la mujer asuma que ella no es de ninguna manera responsable de que se le grite, se le agreda, se la trate con rabia o se la mire echando fuego por los ojos, se le exija, se la acuse, o se la culpe, Si lo comprende, sabra que no debe defenderse ni explicarse. Debe en cambio protegerse, como describiremos en el Capitulo XI.

Las mujeres saben, por experiencia, que explicando lo que realmente quisieron decir o hacer nunca obtuvieron una disculpa, pero confían en no tener que renunciar a la esperanza de que alguna vez él comprenda. Esa esperanza es difícil de abandonar.

Como vimos en el Capítulo I, cuando la mujer se defiende o explica, retrocede a la realidad del abusador. Él cree entonces que ella está en su realidad, ahí donde las batallas son la norma; así empieza a luchar con ella. Pedir disculpas es lo último que se le ocurriría.

No importa si ella habla más amablemente, escucha más atentamente, es más cooperativa, más interesante, más ilustrada, más divertida, más esbelta, más bonita o tiene más clase: nada de eso dará resultado. No existe una forma de evitar que el abusador la elija como destinataria de su ira. Al hacer de ella su víctima propiciatoria, él niega la causa real de su conducta y se convence a sí mismo, y habitualmente a su pareja, de que ella ha dicho o hecho algo que justifica el abuso.

Cuando el abusador vuelca su ira sobre su pareja, libera la tensión fundamental producida por su falta de Poder Personal. Como resultado de ello, la mujer se siente mal y el abusador se siente bien.

M.—

Los intentos que hace la mujer para descubrir qué está mal, simplemente no funcionan. El abusador negará directamente su ira o dirá que su conducta es culpa de la mujer. Si el abusador tuviera que admitir que su pareja no es la causa de su ira, tendría que enfrentarse a sí mismo y a sus propios sentimientos, algo que en la mayoría de los casos los abusadores no quieren hacer.

Mediante explosiones de furia dirigidas contra su pareja los hombres liberan periódica e impredeciblemente su tensión interior; es una pauta cíclica de su conducta. Tan pronto como la tensión es liberada, comienza a crearse de nuevo. He denominado a este fenómeno «ciclo de adicción a la ira».

El ciclo no es regular, no es predecible ni en su frecuencia ni en su intensidad. El abusador no vuelca su ira sobre su pareja cada mañana, o cada tarde o cada sábado por la noche. Los factores que lo afectan incluyen: oportunidad, cambios en el trabajo o en el hogar, los pensamientos del abusador, su actual sentido de poder, sus miedos, sus sentimientos de dependencia y de inadecuación. Si bebe, el alcohol puede influir; no aumenta su ira, pero lo hace sentir más libre para manifestarla.

Este ciclo conlleva una doble ventaja para el abusador.

La primera ventaja es que siente una sensación de alivio, un alto grado de euforia, pues después de haber tenido una explosión con su pareja ha liberado la tensión que crecía desde la última vez. La segunda ventaja es que ha reafirmado su dominación y el Poder Sobre su pareja. No hay nada que ella pueda hacer ni tiene manera de prevenir el siguiente ataque.

La ira puede comenzar con estados de irritación y después convertirse en ataques de furia. La intensidad y la frecuencia crecientes van desarrollándose muy, muy gradualmente con los años, pero en algunos casos también pueden hacerlo rápidamente en el primer año o los primeros meses de la relación.

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