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Abuso Verbal: Diferentes respuestas para el ataque verbal

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Abuso Verbal: Diferentes respuestas para el ataque verbal

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Reseña:


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Respuesta al juicio y la crítica

Generalmente los juicios y las críticas son mentiras acerca de las cualidades y el desempeño de alguien. Frente a juicios y críticas como «Conduces pésimamente» seria bueno preguntarse «¿Quién

se atribuye el derecho o la autoridad para juzgarme y criticarme? ¿Quién es el crítico? ¿Quién emite el juicio?» No es un tribunal, ni un juez, ni un dios, apenas alguien que podría estar metiéndose en sus propios asuntos.

La respuesta puede ser «¡Ahórrate tus comentarios!», «¡Ocúpate de tus asuntos, por favor!», o «¡Eso no te concierne!» en el tono más categórico, sostenida por la energía de la ira. La respuesta pierde su impacto si admite una discusión posterior. Lo mejor es abandonar el lugar y dar por terminado el tema.

Respuesta a la trivialización

La trivialización es una conducta abusiva que se burla del trabajo, los esfuerzos, los intereses o las preocupacion de una persona. Se perpetra de manera encubierta, a menudo con fingida inocencia. El abusador se arroga la facultad de saber que lo que para su pareja significa mucho no tiene ningún valor. Así intenta quitar significado y valor a su vida

     Cualquiera de estas respuestas pueden servir en ese caso «¡Ahórrate tus comentarios!», «¡Ocúpate de tus asuntos, po favor! o «¡Eso no te concierne!».

Respuesta a la amenaza

La amenaza física (incluida la agresión sexual) o las señales que la anuncian imponen la necesidad urgente de encontrar apoyo y ayuda tan pronto como sea posible.

La amenaza de castigo -en forma de abandono o infidelidad, por ejemplo- es manipulación que destruye tanto la estabilidad emocional de la mujer y viola su integridad.

Es aconsejable responder tan clara y tranquilamente como sea posible: «Por favor, no me molestes con esas amenazas» o «¡Deja de amenazarme !’’ o «¡No quiero escuchar eso!» o «¡Déjame en paz!».

I.—

Respuesta al insulto

Como el insulto es sumamente ultrajante, debe ser respondido de manera enérgica: «¡No vuelvas a insultarme!», «¡No quiero volver a oír un insulto en esta casa!».

No hay justificación para el insulto. Es muy posible que quien insulta no tenga el desarrollo emocional que le permita amar al otro en una relación saludable, pero es posible vivir una vida libre de este tipo de abuso, relacionarse de otra manera, con otra clase de personas.

Respuesta a la costumbre de dar órdenes

Quien da órdenes, ha olvidado que su pareja es una persona con derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, a la que debe pedir cortésmente lo que desea o necesita recibir de ella. Para recordarle sus límites se puede IIamar la atención diciendo: «¿A quién estás dando órdenes?» o “Te oyes a ti mismo?» o «¿Puedes pedirlo de buena manera?» o «¡Yo no recibo órdenes!».

Si él da órdenes en primera persona del plural, como por ejemplo «Nos vamos ahora mismo», responder «Yo no quiero hacer eso» es la forma de marcar el límite.

M.—

Respuesta al olvido y la negación

Creer en la negación del abusador es quedar atrapado en el interminable círculo de tener que explicar una y otra vez que su conducta hiere, asusta y perturba.

Como los abusadores se quejan de que sus parejas les hacen enfadar, la mujer cree a menudo que de alguna manera ella ha provocado la ira de su compañero y sólo porque él la ha interpretado equivocadamente o porque ella dijo algo malo. Entonces puede suponer que cuando consiga que él entienda lo que quería decir, dejará de rabiar y por fin sentirá feliz con ella.

Si la mujer cree en la negación del abusador, tambié puede quedarse atascada de otra manera. En efecto, podria suceder que tratando de superar o trascender el daño recibido, decida que no debe sentirse molesta porque, después de todo, dice «que [ella] se toma todo de la manera equivocada».

La forma más tramposa de la negación es el olvido. El olvido es una forma de negación que quita la responsabilidad al abusador para depositarla sobre una supuesta «debilidad mental». La frase «No recuerdo haber dicho eso» hace que la mujer desee haber tenido un testigo.

¿Cómo hablar del disgusto por algo que él dijo, si él dice que es un invento y que no lo dijo?

Las respuestas más efectivas a la negación son «¡Basta!» «¡Deja de volverme loca!».

Para no ser confundida por la negación, es necesario mantener la atención centrada en los propios sentimientos en las sensaciones corporales, sin pensar ni siquiera un minuto qué está pensando o sintiendo su compañero, si él cormprenderá por qué usted le dice que pare, si a él le agradará su respuesta.

Si el abusador dice que no recuerda un incidente no es saludable aceptar su negación sino decir, simplemente: «No te creo. Y no quiero que vuelva a pasar».

I.—

Respuesta a la ira abusiva

En una relación con un adicto a la ira, las respuestas sugeridas son difíciles de pronunciar. Ese miedo debe ser respetado, tomando en cuenta la advertencia que aparece al Inicio de este capítulo.

La ira es un factor muy significativo en el abuso verbal; parece estar estrechamente vinculada con la necesidad de dominar, controlar, prevalecer y desmoralizar.

     ¿Cómo responder a la ira? Todas aquellas mujeres con las que hablé tenían miedo de esta manifestación de furia; no sin razón, por supuesto.

     La regla general para tratar con un hombre furioso es mantenerse lejos de él. Si no es posible, hay algunas estrategias de respuesta que producen un impacto en el abusador, que motivan cambios en él o dan tiempo para interrumpir la relación si fuera necesario.

EI grito o el trato grosero hacen que las mujeres se sientan demasiado aturdidas para responder. No obstante, deberían ser capaces de distanciarse un poco y no pensar más en él como su marido, el padre de sus hijos, o un amigo o su idolo o un pariente, sino como un niño petulante, chillón, berrinchudo, recalcitrante y discutidor. Así, podrán responder: «No me levantes la voz» o «No me gusta ese tono de voz». O puede ser lo suficientemente rápida como para decirle: «¡Para ya! ¡Respira hondo y habla amablemente!».

Un hombre enfadado puede maltratar a su mujer frente a sus amigos, de manera tal que ella sea la única persona que percibe qué quiere decir. En esta situación, si ella reacciona, puede parecer que es una despistada o que está inventando cosas. La mejor respuesta es: «Aunque aquí nadie sabe de qué se trata, yo me siento muy disgustada contigo».

Muchas mujeres encuentran particularmente difícil responder a la ira. Esta ira no sólo es inesperada sino que se expresa con palabras que las toman por sorpresa. «¿En qué estará pensando? ¿Qué quiere decir? Su mente está buscando, analizando, tratando de comprender qué está gritando él y que significa eso para ella.

     La clave para responder a la ira es no prestar atencion a las palabras.

M.—

Para muchas mujeres es excesivamente difícil responde a la ira, pero pueden estar alerta a las señales que la preceden. En el momento en que perciban ira en el tono de voz de su compañero, o esa expresión rígida, tensa, a punto de estallar, podrán decir «¡Detente!» y dejarlo solo o, si están hablando por teléfono, cortar la comunicación. En el momento en que crece la tensión, lo más aconsejable es tomar distancia.

Estas respuestas pueden ayudar a producir un impacto y a evitar el abuso. Si es consciente del ataque de ira en el mismo momento en que comienza, de manera que pueda detenerlo y marcharse de inmediato, evitará ser atrapada por las palabras del abusador, en lugar de perder tiempo tratando de comprenderlas.

Las mujeres no pueden hacer que sus compañeros cambien. Si un hombre es abusador y no elige cambiar, ella tendrá que enfrentar la realidad de que no es posible vivir una vida saludable en un ambiente malsano, que no se espera que viva teniendo que mantenerse en guardia, siempre preparada para responder al abuso. Además, la ausencia de abuso no garantiza necesariamente una relación cálida, protectora y feliz.

La mejor manera de evitar el abuso verbal en una relación es, en primer lugar, identificar al hombre potencialmente peligroso y evitar relacionarse con él.

Cuando se considera la posibilidad de una nueva relación, es necesario aprender a discriminar, notar la diferencia entre lo que se quiere, lo que se imagina y lo que se recibe realmente.

Lo más importante de todo son los sentimientos. El mas ligero sentimiento de que algo esta mal significa que algo esta realmente mal.

I.—

XIIILA RECUPERACION

Cuando las mujeres reconocen el abuso y dan los pasos necesarios para asegurarse de que no volverán a someterse a el, ya están en el proceso de recuperación. La recuperación es un proceso de curación y reorientación sin calendario fijo; cada persona la lleva a cabo según su propia medida del tiempo.

El reconocimiento de la violencia, ya sea emocional, física o sexual, que haya ocurrido en la niñez o en la edad adulta, provoca dolor y conmoción. El espíritu se sacude desde sus fundamentos cuando la mente y el cuerpo deben enfrentar lo inconcebible, lo que al final deberá ser aceptado como una realidad, reconocido e integrado. Cuanto más haya durado y más intenso haya sido el abuso, tanto más largo será el proceso de recuperación.

En su libro Stopping Wife Abuse (Cómo detener el abuso marital), Jennifer Baker Fleming da una lista de afirmaciones que ayuda a las mujeres a pensar acerca de sí mismas de manera más fuerte y positiva, a confiar en sus sentimientos y percepciones, a dejar de creer que es la causante y culpable de las agresiones que recibe, a aprender a pedir ayuda y a afirmar su derecho de ser respetada.

La recuperación del abuso verbal es la posibilidad de aceptar y reconocer la pertinencia y la validez de los propios sentimientos.

El primer paso es la búsqueda de un profesional que oriente el proceso de recuperación. Con el apoyo de un terapeuta es posible revisar los hechos de la niñez -experiencias propias, de familiares o de personas cercanas- que tuvieron por resultado la aceptación del abuso verbal en la edad adulta. Padres, maestros o amigos, pueden haber puesto en duda los propios sentimientos. Aun los padres mejor inspirados a veces son incapaces de comprender y aceptar los sentimientos de sus hijos.

M.—

El asesoramiento, además de bien intencionado, deberá ser experto.Frases como: «Usted estará siempre en relación con él a través de sus hijos» dicha por un profesional a una mujer, separada y a punto de iniciar los trámites para divorciarse, provocan sentimientos como los que ella describió: «Lo oí y me pareció entender que nunca podría escapar y que siempre sería como un blanco frente a una ametralladora».

Del mismo modo, es beneficioso buscar un grupo de apoyo para la recuperación de los efectos del abuso verbal. El grupo de apoyo es especialmente valioso para quienes han sufrido agresiones negadas sistemáticamente por el abusador. Estar con otros que comprenden y han tenido la misma experiencia, es un alimento para el espíritu, aporta una honesta realimentación y un sentido de comunidad y desarrolla sentimientos de confianza que permiten fijar metas iniciales.

Mientras ocurran estos cambios, es aconsejable mantener estable la estructura y las constantes de la vida cotidiana, conservar las rutinas habituales, trabajo, comidas, actividad física y sueño, es decir, dedicar toda la energía posible a cuidarse y vivir el presente.

Reconozca que todo cambio, aun el más ansiado, es motivo de angustia y produce melancolía: abandonamos una parte nuestra y, como bien dijo Anatole France, «para entrar en otra vida debemos morir en la que dejamos atrás».

El camino hacia la recuperación se inicia cuando la víctima reconoce que lo ha sido. Las mujeres que han sido dominadas y controladas por sus compañeros, de manera manifiesta o encubierta, forman parte de una tradición milenaria. Es algo muy penoso, pero si alguien tiene que sentirse avergonzado, es el abusador. Cuando reconozcan la realidad del abusador como algo separado les será más fácil ver quién debe avergonzarse. El reconocimiento del abuso y los pasos iniciados para liberarse de él, guían hacia una nueva autoestima, la de la Realidad II, y conducen a la efectiva liberación del abuso.

Adoptar una actitud autoprotectora es saludable y genera confianza. Una actitud paternal incluye el espíritu de exploración y aventura y el valor para actuar. Una actitud maternal incluye el espíritu de amorosa aceptación de la propia individualidad, de los sentimientos, ideas, creatividad, y de la niña que hay dentro de la mujer adulta.

     Ahora, al dar prioridad a los sentimientos y percepciones, los dobles mensajes del abusador -«¡No estoy enfadado! ¡No sé de qué estás hablando!», cuando él sabe muy bien de qué está hablando- no crearán confusión. Las mujeres confiarán en su percepción y ella prevalecerá sobre las palabras de él.

I.—

Durante la recuperación se comprende el sufrimiento a causa del abuso; pueden evocarse escenas retrospectivas de experiencias traumáticas que superaban la capacidad de comprenderlas e integrarlas en ese momento. En el recuerdo de una escena súbitamente se reconocen y se vuelven a sentir el dolor y la realidad de una experiencia del pasado. Por terrible que sea, permite reconocer qué está pasando, examinar los sentimientos que se experimentaron en ese momento y concentrarse e involucrarse en el presente.

Es necesario que el tiempo transcurra para poder desprenderse de los mensajes confusos acerca de la propia persona. Cuando todas las percepciones y puntos de vista han sido contradichos, no es posible recuperar inmediatamente, sin interferencias, la correspondencia entre las percepciones y la realidad.

Después de haber avanzado un buen trecho en el camino de la recuperación, de haber reconocido el abuso verbal, de haber aprendido a diferenciar la realidad propia y la del abusador, es posible iniciar una nueva relación. El más ligero indicio de una personalidad de la Realidad I será inmediatamente percibido. Al mismo tiempo, se descubren nuevos talentos, nuevas capacidades -lo que se señalaba como una falla es en realidad un don- y una nueva percepción de la propia persona. El espíritu florece cuando goza de salud y libertad.

El reconocimiento cabal del abuso sufrido motiva sentimientos inesperados. El duelo por la pérdida forma parte de la recuperación espiritual. Comienza el duelo por la pérdida de la ilusión de una relación, de un sueño, de lo que en realidad siempre faltó. En la vida muchas veces llorarnos por lo que nunca tuvimos. Una mujer puede darse cuenta de que nunca fue aceptada por su compañero, a causa de su abrumadora necesidad de controlarla y dominarla. Entonces el duelo es el reconocimiento de que una legítima necesidad humana nunca fue cubierta. En este sentido, el duelo es el reconocimiento consciente de lo que el espíritu ya sabe. Mediante el duelo nos damos cuenta conscientemente del valor del espíritu; haciendo el duelo por la pérdida nos recuperamos de tal forma que integramos ese valor. Así nos sentimos más completos.

    Cuando la víctima del abuso verbal se da cuenta de que sólo fue controlada en lugar de ser amada, tiene que hacer el duelo por la falta de amor, pues sabe que ella es una persona que merece ser amada. A través de ese proceso adquiere la autoestima de la Realidad II. Ahora sabe que es digna de ser amada y respetada.

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