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Abuso Verbal: La etapa de reconocimiento es el comienzo del cambio

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Abuso Verbal: La etapa de reconocimiento es el comienzo del cambio

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Hay conceptos aceptados socialmente y transmitidos culturalmente que condicionan la respuesta de la mujer a la agresión.

«Para pelear hacen falta dos.» La mujer que cree esto, supone que es tan culpable del incidente como su  pareja.

«Puedes superarlo.» Si una mujer cree esto, puede pensar que si fuera más fuerte sería capaz de superar su dolor.

«Confórmate con tener un techo sobre tu cabeza.» Si una mujer cree esto, puede pensar que espera demasiado y debería conformarse con lo que tiene.

«Si no puedes decir algo bueno sobre alguien, mejor no digas nada.» Si una mujer cree esto, puede pensar que es desleal o que está juzgando a su compañero cuando comenta su conducta con los demás.

«El amor todo lo puede.» La mujer que cree esto, puede pensar que si es más cariñosa y tolerante con su compañero, él se comportará de manera recíproca.

«La mujer tiene que dar un poco más que el hombre.» Si una mujer cree esto, puede pensar que debe hacer un esfuerzo mayor para comprender a su compañero y darse más a él para que la comprenda mejor.

«Sé buena con la gente y la gente será buena contigo.»  Si una mujer cree esto significa que su compañero le grita porque no ha sido buena con él y que puede remediarlo si le explica que no quería decir lo que él creyó oír.

«Tómalo con tranquilidad.» Si una mujer cree esto, puede pensar que si tomara más a la ligera los gritos de él, no se sentiría tan mal.

«Si tú te abres a él, él se abrirá a ti.» Si una mujer cree esto, puede pensar que si ella se brinda a él, él también lo hará.

«Sigue intentando.» Si una mujer cree esto, puede pensar que debe de haber algo que todavía no ha intentado para comprender a su compañero y conseguir que él la entienda a ella.

“Nunca renuncies” Si una mujer cree esto, puede sentirse fracasada si renuncia a la esperanza de alcanzar la comprensión de su compañero.

«Perro que ladra no muerde.»Si una mujer cree esto, puede pensar que las palabras no deberían molestarle.

«No puedes esperar demasiado.» Si una mujer cree esto, puede pensar que debería bajar sus expectativas.

I.—

«La gente no siempre quiere decir lo que dice.» Si una mujer cree esto, puede pensar que, aunque ella se sienta muy mal, él no quiso decir lo que dijo, por lo que no hay razón para sentirse mal.

«No dejes de sonreír.» Si una mujer cree esto, puede pensar que si conserva su optimismo descubrirá la manera de  entender a su compañero.

«Lo único que sucede es que no sabe cómo comportarse.» Si una mujer cree esto, puede pensar que si explica a su compañero qué la lastima, él se comportará mejor y dejará de hacerle daño.

«Es apenas una etapa.» Si una mujer cree esto, puede pensar que si espera, muy pronto él cambiará su manera de ser.

«Los palos y las piedras pueden romperte los huesos, pero las palabras nunca te harán daño.» Si una mujer cree esto, puede pensar que debe aceptar y comprender la conducta de su compañero.

«No juzgues y no serás juzgado.» La mujer puede obligarse a no discriminar la conducta aceptable de la no aceptable, pensando que si lo hace está juzgando a su compañero.

«Cada uno crea su propia realidad.» La mujer puede creer que está haciendo algo que está mal, creando dificultades en la relación y experimentando los sentimientos equivocados.

«Nadie dijo que la vida fuera fácil.» La mujer puede pensar que si tiene dificultades en su relación es porque la vida es así y que su relación no es más difícil que cualquier otra.

«Para bien o para mal.» Si una mujer cree esto, puede pensar que lo bueno sigue a lo malo y que las cosas van a mejorar.

Las mujeres que entrevisté, parejas y ex parejas de abusadores verbales, provenían principalmente de los sectores socioeconómicos medio y medio-alto. Sus niveles de educación iban desde la escuela secundaria completa al doctorado universitario. Sus ocupaciones eran diversas; entre ellas había artistas, profesoras, amas de casa, encargadas de tiendas, etc. Todas ellas tenían características en común: esperanza, empatía, compasión, ingenuidad, confianza, optimismo, tolerancia. Todas ellas habían sido responsabilizadas, culpadas, frustradas, incomprendidas y confundidas.

M.—                               XI
                        EL CAMBIO DE ACTITUD

Cuando las mujeres comienzan a aceptar que algo está mal en su relación, suelen relatar alguna situación con su compañero a un profesional o preguntar a sus amigas si alguna vez han tenido una experiencia  similar. La etapa de reconocimiento es el comienzo del cambio. En lugar de dudar de sí misma la mujer comenzará a dudar de su compañero. Es el momento en que ella comienza a preguntarse si todas las relaciones contienen esta clase de incidentes dolorosos que ella padece, cuando comienza a comprender que, en una relación saludable, una persona no grita, desmoraliza u ofende a la otra; que si esta violación a la dignidad personal ocurre, es un acontecimiento inusual y sin precedentes y alguien la ocasiona se esfuerza por enmendarlo.

Cuando la mujer comienza a reconocer el abuso verbal, se disipa la ilusión de que su compañero comparte su realidad; empieza a entrever la realidad de su compañero, donde el dominio y el Poder Sobre sustituyen al Poder Personal y puede encontrar sus motivaciones completamente incomprensibles: es muy duro creer que él la haya tratado como lo ha hecho para dominarla y controlarla, y no porque algo fallara en ella, sus percepciones, sus sentimientos, sus pensamientos, sus actos o su capacidad, Finalmente se da cuenta de que ella y su compañero están viviendo y actuando en realidades diferentes. Este reconocimiento es profundamente traumático, aún mas si su compañero es un hombre de éxito y aparentemente, poderoso.

Por más doloroso que sea, este reconocimiento de la realidad del abusador es necesario. Si no fuera así, la mujer podría continuar en la relación durante años, esperando que su compañero comprenda qué la hiere, ilusionada con que, en cuanto comprenda, dejara de hacerlo.

¿Qué sucede si la mujer no puede validar su propia realidad y reconocer la realidad de su compañero? Tratará de adaptar la conducta de él al contexto de su realidad, la de reciprocidad y poder conjunto.

I.—

A continuación hay un análisis de un incidente abusivo que muestra los enfoques de la mujer y del abusador e ilustra la diferencia entre las realidades de ambos. Sus elementos son comunes a muchas situaciones entre el acosador y su víctima.

A la hora de comer, el abusador entra en la cocina. -¿Hay algo para comer? -pregunta.

-Dejé una ensalada de camarones en el refrigerador. -¿Qué te hace pensar que quiero comer ensalada? -grita con ira el abusador.

La mujer se siente turbada. La ira y la suposición de que ella piensa que él quiere ensalada provocan su respuesta. -¿Por qué te enfadas? Yo no dije eso.

-¡Quítate de mi vista! ¡Siempre quieres tener la razón!

Ellos están en dos realidades diferentes. El abusador está furioso porque su pareja ha protestado diciendo: «¿Por qué te enfadas?». Sin embargo, la mujer piensa que él está enfadado porque de alguna manera ella lo molestó por la forma rn que menciono la ensalada. Después de todo, ella «sabe» que él la ama. Ella cree que él debe de haber sentido que ella insistía en que comiera la ensalada cuando la realidad era que la había guardado para comerla ella misma, algo que él no sabe. Ella piensa: «Quizá podamos hablar para que sepa que nunca quise decir que él tenía que comer la ensalada’. Entonces explica:

-«Quiero que sepas que yo quería decir que…»

Ella se está refiriendo, por supuesto, a su primera declaración de que había ensalada en el refrigerador. El abusador lu interrumpe porque está luchando contra su pregunta: «¿Por qué te enfadas?». Él tomará cualquier actitud como adversa horque no quiere reconocer que su ira es irracional; supone que la mujer está en su misma realidad de Poder Sobre y piensa: «¡Ahá! ¡Me estás cuestionando, tratando de hacerme quedar mal y tratando de tener la razón!».

El intento de reconciliación de ella («Quiero que sepas que yo quería decir que…») es interrumpido, con un tono de fastidio y hartazgo en la voz del abusador. Parece echar llantas cuando dice:

-Si sigues dando vueltas y vueltas al asunto, me la comeré. A medida que el enfado de él aumenta, ella se esfuerza por comprender por qué decir que la ensalada está en el refrigerador puede hacer que el piense que ella creía que él la quería comer. Él, por supuesto, no está enfadado por la ensalada. Lo está porque quiere desahogar su ira con total impunidad. Esta impunidad fue amenazada cuando ella dijo: «¿Por qué te enfadas?». En ese momento sintió que ella se oponía a él y que quizás él estaba perdiendo su Poder Sobre ella.

M.—

Los esfuerzos de la mujer para lograr la reconciliación, la comprensión mutua y la intimidad, son rechazados por el abusador. Si él no ejerce el Poder Sobre su pareja, siente que ella debe de estar tratando de dominarlo.

Cuando su compañero trivializa su trabajo, la mujer puede creer que él en realidad quiere apoyarla, sólo que no se da cuenta de lo importante que es para ella, y tan pronto como comprenda cambiará su actitud. Aquí la mujer adapta lo que está oyendo a su creencia de que existe una realidad compartida por ella y su compañero. Resulta interesante señalar que los abusadores que trivializan a sus parejas, a menudo se jactan de ellas ante los demás, del mismo modo en que se jactarían de una propiedad.

Cuando él contradice sus opiniones, ella puede creer que él realmente respeta sus puntos de vista; es sólo que no puede aceptarlos porque piensa diferente y no puede comprenderla.

Cuando él le grita, ella puede creer que se siente herido por algo que ella dijo o hizo. También puede creer que él quiere saber qué dijo o hizo realmente, y que cuando sepa que ella lo ama de verdad su disgusto desaparecerá. De este modo la mujer adapta lo que está oyendo a su realidad de preocupación empática.

Cuando él dice que no sabe de qué está hablando, ella puede creer que él quiere conocer el significado de sus palabras y comprender de qué está hablando, así que se esfuerza por explicarse más claramente. Está segura de que él está haciendo un esfuerzo por comprenderla y de que él comparte su realidad de potenciamiento mutuo.

      Cuando él le dice que no debería sentir lo que siente, ella puede pensar que como sus intenciones son buenas, ella debe de haber interpretado mal lo que la molestó o, posiblemente, que sus sentimientos están equivocados. Si adapta la respuesta de él a su propia realidad, no puede ver que exista una razón por la que él le pueda decir que sus sentimientos están  equivocados. Cuando el critica palabras suyas sacadas de contexto, ella puede adaptar sus críticas a su realidad y suponer que está disgustado porque se está esforzando por seguir sus pensamientos, pero que no podrá hacerlo hasta que ella se exprese con mayor precisión o aprenda a comprender lo que él piensa.

I.—

     Cuando él no responde o no habla con ella, ella puede pensar que es tímido o ligeramente autista, aunque en realidad quiere comunicarse con ella.

     Cuando él dice que no recuerda una conversación que ella tiene la certeza de que debería recordar porque fue particularmente perturbadora, ella puede llegar a la conclusión de que, por terrible que parezca, él tiene una personalidad escindida. Es decir, a veces él está en su realidad y a veces sale de ella y una voz poco amistosa toma su lugar y afirma que no puede recordar. Una mujer mantuvo durante varios meses el temor a la «personalidad escindida» de su compañero hasta que habló del tema con un profesional. Cuando expresó su temor, dijo que su compañero parecía tener una voz autónoma que decía cosas que después él no recordaba. Si cree que él ve el mundo del mismo modo que ella y que comparte su realidad, le resultará más fácil pensar que su compañero está loco que reconocer que es un abusador.

La mujer adapta la conducta de su compañero a su realidad de reciprocidad, porque está condicionada, como muchas otras mujeres, a ver el mundo en términos de causa y efecto inmediato. Por ejemplo, puede creer que: «Si él está enfadado conmigo, yo debo de ser la causa». Sin embargo, la psiquis humana opera de manera muy diferente. La causa de un hecho que ocurre hoy puede ser algo que ocurrió hace muchos años, en la infancia. Si su compañero se sintiera realmente disgustado con algo, discutiría el problema con su pareja. Por ejemplo, podría decir: «Vi que en la reunión charlaste largo rato con Joe. Pensé que preferías estar con él y no conmigo y me sentí abandonado y celoso, me gustaría saber qué sientes por él y si en las reuniones puedo pasar más tiempo a tu lado». Aunque le costara definir sus sentimientos, sabría que se siente desdichado y necesita hablar con su pareja.

Reconocer la realidad del abusador ayuda a la mujer a reconocer el abuso en sí mismo. Cuando ya no ve la conducta de su compañero desde el punto de vista de causa y efecto inmediato, puede darse cuenta de que su compañero le gritó porque quiere controlarla o intimidarla, no por algo que haya dicho o hecho.

Saber que no pasa nada malo con ella y que el comportamiento de su compañero es irracional, no disminuye necesariamente su sufrimiento. Por el contrario, el abuso verbal no sólo sigue siendo doloroso, puede ser más atemorizador porque se evidencia su irracionalidad, porque es una señal de advertencia de que eventualmente puede producirse el abuso físico.

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