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Acerca de la muerte (Continuación)

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Acerca de la muerte (Continuación)

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Reseña:


 

El tema de la muerte, que estamos considerando, debemos encararlo con un gran espíritu de sensatez e investigación científica. El complejo humano del temor halla su punto de entrada en la conciencia del hombre mediante el acto de morir; el temor básico es no sobrevivir; sin embargo constituye el fenómeno más común que ocurre en el planeta. Recuerden esto. El acto de morir es el gran ritual universal que rige toda nuestra vida planetaria, pero este temor sólo existe en la familia humana y apenas muy tenuemente en el reino animal.

 

Extractado de Otros Libros

 

El proceso de la muerte ocultamente es como sigue:

 

  1. La primera etapa es el retiro de la fuerza de vida desde el cuerpo físico denso al vehículo etérico y la consiguiente “caída en corrupción” comenzando a “dispersarse los elementos”. El hombre objetivo desaparece y el ojo físico ya no lo ve, aunque todavía se halla en su cuerpo etérico. Cuando la visión etérica esté desarrollada, el pensamiento acerca de la muerte asumirá proporciones muy diferentes. Cuando la mayoría de la raza pueda ver a un hombre actuando en su cuerpo físico etérico, el abandono del cuerpo denso será considerado así como una liberación.

 

  1. La segunda etapa es el retiro de la fuerza de vida desde el cuerpo etérico, y su desvitalización…

 

  1. La tercera etapa es el retiro de la fuerza de vida desde la forma astral o emocional para que esta se desintegre de manera similar y la vida se centralice en otra parte. Ha obtenido un aumento de vitalidad por medio de la existencia en el plano físico y añadido color por medio de la experiencia emocional.

 

  1. La etapa final para el ser humano es su retiro desde el vehículo mental. Las fuerzas de vida después de esta cuádruple abstracción son centralizadas totalmente en el alma.

Tratado sobre Fuego Cósmico, pp. 605.

 

Cuando la “voluntad de vivir” desaparece, entonces los “Hijos de la Necesidad” dejan de manifestarse objetivamente… Cuando el Pensador en su propio plano retira su atención de su pequeño sistema dentro de los tres mundos y recoge dentro de sí mismo todas sus fuerzas, entonces la existencia en el plano físico termina y todo retorna a la conciencia causal… Esto se manifiesta en el plano físico en el retiro desde la cima de la cabeza del radiante cuerpo etérico y la consiguiente desintegración del físico. El armazón se va y la forma física densa se desmorona.

Tratado sobre Fuego Cósmico, p. 103-104.

 

  1. El cuerpo etérico es en realidad una red de finos canales que son las partes componentes de un entrelazante cordón sutil —una porción de este cordón es el eslabón magnético que une los cuerpos físico y astral y es quebrado o roto después del retiro del cuerpo etérico del cuerpo físico denso en el momento de la muerte. (Véase Ecl: XII, 6.)

Tratado sobre Fuego Cósmico, p. 114.

 

  1. Más adelante “se seguirán definidos métodos de demostración del hecho de que la vida persiste después de la muerte del cuerpo físico y la red etérica será reconocida como un factor en el caso”.

Tratado sobre Fuego Cósmico, p. 372.

 

Muerte es “iniciación, o la entrada en un estado de liberación”.

Tratado sobre los Siete Rayos, T. I, p. 166.

 

Toda ruptura de vínculos produce severas reacciones. Pero si sólo pudieran darse cuenta de ello, la ruptura de los vínculos del plano físico externo es la menos seria y la más transitoria de tales ocurrencias. La muerte misma es parte de la gran ilusión y sólo existe debido a los velos con que nos hemos rodeado. A todos nosotros, como trabajadores en el campo de glamur (el nuevo campo en el que la humanidad debe aprender conscientemente a trabajar) se nos ha honrado y demostrado confianza. La muerte llega a todos, pero para los discípulos no debería existir ni pizca del glamur y la angustia habituales. Le diría, no mire atrás al pasado. En esa dirección radica el glamur y la angustia. Es la dirección habitual y la línea de menor resistencia para la mayoría. Pero tal no es el camino para usted. Tampoco espere la revelación o el conferido consuelo ilusorio de aquellos que se ciernen en la línea divisoria entre lo visible y lo invisible. Repito, este no es el camino para usted. Usted no es un angustiado y desconsolado discípulo mirando ansiosamente el velo separador y esperando que se manifieste alguna señal que lo convenza de que todo está bien…

 

Alcance las alturas del alma, y habiendo buscado y encontrado ese pináculo de paz y esa altitud de alegría donde su alma inamoviblemente permanece, entonces mire al mundo de los hombres vivientes, un triple mundo en el cual todos los hombres —encarnados y desencarnados— se encuentran. Encuentre allí aquello que su alma puede reconocer y reconocerá. Los glamures de la propia angustia de uno, el maya del pasado, siempre distorsiona el punto de vista de uno. Sólo el alma permanece despejada de ilusión, y sólo el alma ve las cosas como son. Elévese, en consecuencia, al alma.

Discipulado en la Nueva Era, T. I, pp. 428-429.

 

El temor humano a la muerte se debe principalmente a que la orientación del reino de las almas, el quinto reino de la naturaleza, ha sido (hasta relativamente tarde en el ciclo mundial) dirigida a la expresión de la forma y la necesidad de pasar las experiencias a través de la materia, para finalmente controlarla con plena libertad. El porcentaje de almas que se apartan de la expresión en los tres mundos es relativamente tan pequeño —en proporción al número de almas que exigen experiencia en los tres mundos— que, hasta podría afirmarse, la muerte reina triunfante en el ciclo o era que denominamos cristiano. Sin embargo, estamos en vísperas de ver un cambio total de esa condición, debido a que la humanidad —en una escala mucho más amplia que nunca— está logrando una necesaria reorientación; los valores superiores y la vida del alma, a medida que son registrados por medio de la insistencia de la mente en sus aspectos superior e inferior, están comenzando a ejercer control. Esto forzosamente traerá una nueva actitud hacia la muerte, y será vista como un proceso natural y deseable, experimentado cíclicamente. Los hombres comprenderán finalmente el significado de las palabras de Cristo cuando dijo: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. En el episodio en que pronunció estas palabras se refirió al gran acto de restitución que denominamos muerte. Reflexionen sobre dicho relato y observen el simbolismo del alma, contenida en el alma universal, como el pez en el agua, y sosteniendo una moneda de metal, el símbolo de la materia.

 

Extraído de: Un Tratado sobre los Siete Rayos – Tomo IV “Curación Esotérica”, Alice A. Bailey.

 

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