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Alegría

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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El futuro contiene dentro de su silencio otros modos de salvar a la humanidad. La copa del dolor y la agonía de la Cruz están casi terminadas. Alegría y fortaleza tomarán su lugar. En vez de dolor tendremos una alegría que dará por resultado felicidad y conducirá finalmente a la bienaventuranza. Tendremos una fortaleza que nada conocerá sino la victoria y no reconocerá desastre. Incluso la Logia Negra sabía de este cambio en el modo de salvación y apresuradamente fundó sus grupos juveniles, unidos por el lema “alegría por la fortaleza y fortaleza por la alegría”. Parece ser una ley para el desarrollo grupal, recibir reconocimiento desde el lado del mal, previo a ese reconocimiento proveniente del bien. Pero “después del llanto viene la alegría, y esa alegría llega en la mañana”. Sólo el alba está con nosotros hasta ahora —el alba de la era acuariana. La plena corriente de luz está inevitablemente moviéndose en su camino hacia nosotros.

Estamos hoy en vísperas de grandes acontecimientos. La humanidad sigue su camino con renovado impulso. Ya no está en la encrucijada, sino que ha tomado decisiones irrevocables y la raza se encamina por un sendero que la conducirá finalmente a la luz y a la paz. Hallará su camino hacia “la paz que trasciende toda comprensión”, porque será una paz independiente de las condiciones externas, y no se basará en lo que la actual humanidad define como paz. La raza tendrá la paz de la serenidad y de la alegría; la serenidad basada en la comprensión espiritual y la alegría que no es afectada por las circunstancias. Alegría y serenidad no son una condición astral sino una reacción del alma. Estas cualidades no son el resultado de la disciplina de la naturaleza emocional, sino la reacción natural y automática del alma y la recompensa por haber logrado un alineamiento definitivo. Estas dos cualidades del alma, serenidad y alegría, indican que el alma, el ego, el Uno Que permanece solo, controla o domina a la personalidad, a las circunstancias y a todas las condiciones ambientales de la vida en los tres mundos.

Alégrense, pues la alegría deja entrar la luz, y donde hay alegría hay poco sitio para glamur e incomprensión.

Alegría es la característica de una personalidad que está conscientemente anclada en el reino del alma.

Para quienes luchan, perseveran y se esfuerzan, la alegría es doble cuando llega la materialización. El contraste les causará alegría, pues conociendo el pasado de tinieblas, gozarán en la luz de la fructificación y poseerán la alegría del compañerismo experimentado y probado, pues los años les habrán demostrado quiénes son los asociados elegidos, y en el dolor compartido se fortalecerá el vínculo; la alegría de la paz después de la victoria les pertenecerá; para el cansado guerrero los frutos de la realización y el descanso son doblemente dulces; obtendrán la alegría de participar en el plan de los Maestros, la alegría de haber ayudado a consolar a un mundo necesitado, de haber llevado luz a las almas ensombrecidas, de haber curado en alguna medida las llagas del dolor del mundo. De manera que no trabajen por la alegrías y no hacia ella; no por la recompensa, sino por la necesidad interna de ayudar; no por la gratitud, sino por el impulso que sobreviene al percibir la visión y comprender la parte que les corresponde desempeñar para traer esa visión a la tierra.

Ayudará mucho saber diferenciar entre felicidad, alegría y bienaventuranza:

La felicidad tiene su asiento en las emociones y es una reacción de la personalidad.

La alegría es una cualidad del alma, percibida mentalmente cuando se efectúa el alineamiento.

La beatitud es la naturaleza del Espíritu, sobre lo cual es inútil hacer conjeturas hasta que el alma se dé cuenta de su unicidad con el Padre.

Cuando procuramos vivir como almas, se pasa por alto la satisfacción del hombre inferior y encontramos alegría en nuestras relaciones grupales y en proporcionar esas condiciones que conducen a una mejor expresión de las almas de aquellos con quienes entramos en contacto. En nosotros el efecto es alegría por que nuestra acción ha sido altruista y desinteresada y no depende de las circunstancias o condición mundana del aspirante. Gran parte de la felicidad forzosamente se va para siempre cuando la mala salud hace sentir su presión, cuando el medio ambiente es difícil, cuando agobia el “karma acumulado de muchos nacimientos”, o cuando los problemas de la familia, nación o raza pesan sobre la personalidad sensible. La felicidad de la juventud o la satisfacción autocentrada de la persona egoísta aislada (que se oculta detrás del escudo de sus deseos protectores) no deben ser confundidas con la alegría.

Es tanto una obviedad como una paradoja ocultista decir que en medio de una profunda aflicción y desdicha de la personalidad, se puede conocer y sentir la alegría del alma. Sin embargo es así, y tal debe ser la meta del estudiante.

El único remedio para esta inercia progresiva es ignorar el cuerpo y alegrarse en la vivencia del servicio. Aquí no me refiero a una enfermedad definida o a serios impedimentos físicos; a estos debe dárseles debidamente el correcto cuidado y atención; me refiero a los miles de hombres y mujeres achacosos que están preocupados en cuidarse a sí mismos, y así desperdiciar horas que podrían dedicarse al servicio de la humanidad.

Actualmente las razas están agobiadas por padecimientos y por una lamentable conformidad psicológica con el dolor y el sufrimiento. La clara luz del amor debe borrar todo esto y la alegría será la tónica de la nueva era.

Aprenda a sentir alegría —una alegría que está basada en el conocimiento de que la humanidad siempre ha triunfado y ha avanzado y progresado a pesar de los aparentes fracasos y la destrucción de las civilizaciones pasadas—, una alegría que está fundada en la inquebrantable creencia de que todos los hombres son almas y que los “puntos de crisis” son factores de utilidad comprobada para atraer el poder de esa alma, tanto en el hombre individual como en una raza o en toda la humanidad; una alegría que está relacionada con la bienaventuranza que caracteriza al alma en su propio nivel… Reflexione sobre estos pensamientos y recuerde que usted está enraizado en el centro de su Ser y puede, por consiguiente, ver el mundo verdaderamente y con visión ilimitada; puede permanecer impertérrito, conociendo el fin desde el principio y conciencializando que el amor triunfará.

Que en estos días de dolor mundial, el amor y la alegría constituyan las notas claves de su vida, pues como grupo y como individuos poseen la vibración sanadora de la Jerarquía.

 

Extraído de Un Tratado sobre Magia Blanca, Discipulado en la Nueva Era Tomo I, La Reaparición del Cristo, Educación en la Nueva Era, Psicología Esotérica Tomo II y Los Rayos y las Iniciaciones. Citas contenidas en el libro de recopilación Reflexionen sobre Esto.

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