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Antiguos Eventos Kármicos – Continuación

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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Antiguos Eventos Kármicos - Continuación

Reflexión sobre los Libros Azules

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Las líneas de clivaje entre la naturaleza animal, instintiva, y alguna forma de deseo (aspiración embrionaria) aumentaron continuamente durante la época atlante, y esta primitiva civilización comenzó a demostrar su propia nota y a establecer nuevas normas de bienestar material y de control egoísta en una escala cada vez mayor a medida que se desarrollaba la existencia urbana. Quizás sea difícil visualizar un mundo tan densamente habitado como el mundo moderno, pero lo estaba. Debido a que dominaba la naturaleza animal, la tendencia era hacia la relación sexual y la creación de grandes familias, así como sucede entre los estratos inferiores en nuestras zonas civilizadas hoy día, pues el campesinado y los moradores de los suburbios crean más niños que la intelectualidad. En esos lejanos días, las únicas personas que tenían alguna medida verdadera de inteligencia eran los discípulos e iniciados; guiaban y protegían a la humanidad infantil, tal como los padres modernos guían y protegen a sus hijos y como el Estado asume la responsabilidad por el bienestar de la nación.

En aquellos días, la Jerarquía estaba presente sobre la tierra como los reyes-sacerdotes y actuaban como puntos focales de energía atractiva, atrayendo hacia sí mismos a aquellos en quienes los valores más intangibles estaban asumiendo lentamente un vago control, de este modo haciendo las líneas de clivaje entre materialismo y espiritualidad todavía más claras y definidas.

Debemos recordar que la espiritualidad de entonces era de una cualidad muy diferente de la que hoy se conoce con ese nombre. Era una especie de aspiración hacia un presentido más allá, por una belleza satisfactoria y por compleción emocional. En esta actitud no había pensamiento alguno —como conocemos el pensamiento, sino sólo un estirarse en pos de un inalcanzable presentido y por lo que era deseable. Esto fue fomentado en el pueblo por la Jerarquía mediante el don de diversos inventos y por el uso de las masas instintivas en la construcción de grandes y bellas ciudades y estupendas estructuras, cuyos restos persisten hasta hoy. Esto fue realizado bajo la guía experta de los iniciados y adeptos que emplearon su conocimiento de la naturaleza de la materia y de la energía para producir mucho de lo que actualmente el hombre a tientas está tratando de descubrir y hacer posible.

Todo lo que los modernos procesos de civilización han hecho posible y mucho más de eso que hoy se clasifica como descubrimiento científico, era conocido en la antigua Atlántida, pero no fueron desarrollados por los hombres mismos sino dado a ellos como un don gratuito, tal como la gente hoy da a un niño cosas bellas y maravillosas que el niño usa y disfruta pero que no comprende de manera alguna.

Grandes y bellas ciudades, llenas de templos y grandes edificios, (de las cuales las ruinas caldeas y babilonias son los restos degenerados, y el moderno rascacielos, el vástago) se encontraban en todas partes. La mayoría de nuestro conocimiento científico moderno era poseído por estos reyes-sacerdotes, y a los ojos de las masas constituía una forma de magia maravillosa.

Salubridad, higiene, medios de trasporte y máquinas aéreas fueron desarrollados, y de un orden muy elevado; sin embargo no eran el resultado de la realización del hombre sino dones de la Jerarquía, desarrollados o construidos bajo una sabia guía. Había dominio del aire y del agua porque

los guías sabían cómo controlar y dominar las fuerzas de la naturaleza y los elementos, pero nada de ello era el resultado de la comprensión, conocimiento o esfuerzo humano. Las mentes de los hombres no estaban desarrolladas ni eran adecuadas para semejante tarea, como no lo está la mente de un infante.

* * *

El clivaje entre los dos grupos (uno expresando las fuerzas del materialismo y el otro la energía de la luz) aumentó gradualmente, hasta que al finalizar la era Atlante era tan amplio, y las líneas de demarcación entre las dos escuelas de vida y pensamiento tan clara, que se precipitó una crisis en ese civilizado mundo de entonces, de la cual el conflicto actual es su efecto definido. Esperamos también que constituya una culminación y que no vuelva a ocurrir. Entonces tuvo lugar la gran guerra entre los Señores de la Forma y los Señores del Ser, o entre las Fuerzas de la Materia y la Gran Logia Blanca. Un cuidadoso estudio del volumen III de La Doctrina Secreta resultará esclarecedor para los estudiantes… Para nuestra comprensión, este reporte puede parecer vago y oscuro, pero las cuestiones en esa época eran claras. Las Fuerzas de la Luz triunfaron porque la Jerarquía se vio obligada a intervenir poderosamente y, con ayuda de ciertas grandes Vidas extrañas a nuestra vida planetaria, llevaron la civilización atlante a un abrupto fin, después de un largo período de caos y desastre. Esto tuvo lugar por intermedio de una culminante catástrofe que barrió de la faz de la tierra a cientos de miles de seres humanos. Este evento histórico ha sido preservado en la leyenda universal del gran diluvio. En La Biblia se habla simbólicamente de los que sobrevivieron, como también de los que fueron salvados en el Arca de Noé.

Un detenido estudio del relato dado en La Doctrina Secreta revelará el estado de desarrollo inmaduro (desde el ángulo de nuestros estándares modernos) y del enfoque básicamente emocional y físico de la humanidad de ese período; mostrará también la capacidad mágica del hombre para subyugar y controlar los reinos subhumanos y las fuerzas elementales del planeta. Estos son dos ángulos que han sido poco estudiados.

Extraído de: La Exteriorización de la Jerarquía, Alice A. Bailey – Septiembre de 1939

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