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Programa: La voz del silencio


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La Voz del Silencio

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[BVM Secuencia 2] pp. 23-30.

 

Uno de los mayores problemas que enfrenta hoy el planeta es el de compartir correctamente los recursos de la Tierra. La gravedad del tema, más la inexperiencia de la humanidad al tratar los problemas globales, conspiran contra nosotros al punto de agobiarnos cuando nos enfrentamos con las grandes necesidades que persisten en el mundo; alimento, vivienda, educación, salud, la libertad de expresión y los recursos energéticos, entre otros.

A veces ayuda a clarificar nuestra comprensión, sobre las necesidades y sus soluciones, mirar el asunto desde un punto de vista más elevado que el elemental nivel físico.

El principio de compartir tiene una implicación mucho más profunda que puede darle una dimensión nueva a nuestra comprensión. Un aspecto del significado del compartir es el de participar, utilizar, experimentar o disfrutar con los otros sin ninguna implicación particular de propiedad, simplemente uso mutuo. No hay aquí ninguna sugerencia de caridad o de dar algo de nuestra pertenencia a otro, donde la gratitud está implicada, más bien existe la suposición de que todo lo que es compartido no es propiedad de alguien en particular sino que pertenece a todos. Ningún dar ni recibir (simplemente compartir aquello que el planeta nos ofrece para el bienestar de toda la humanidad). Este es un concepto particularmente difícil de entender y aceptar debido al hábito de la propiedad que nosotros hemos establecido con firmeza. Cuando sea comprendido por los hombres y mujeres de amplio criterio de todo el mundo, que la meta del correcto compartir es el mayor paso hacia las correctas relaciones humanas, este aspecto de la vida será más concienzuda y atentamente estudiado.

Pitágoras, enseñando a sus discípulos la mejor forma de trasmitir ciertos valores y principios elevados, explicó que la raíz de la justicia era “aquella a través de la cual todos los hombres podrían llamar a una misma cosa, mía y tuya”. Obviamente esto es posible mediante la influencia del alma, el “Alma Una”, es decir, a través de este punto de vista espiritual, de amplitud planetaria. Raramente se comprende que compartir es en esencia una manifestación de síntesis y el efecto natural de la justicia en su forma más clara.

Quizás el compartir como opuesto al dar y recibir pueda comprenderse con mayor claridad a la luz de un dicho sufí que dice “un hombre posee solamente aquellas cosas que no pueden ser perdidas ni siquiera en un naufragio”. Esto elimina casi todo. El tomarlo en cuenta hace que cada uno deba volver a examinar el ejercicio y hasta la idea de la propiedad privada.

La familia de naciones debe actuar considerando su responsabilidad para con el mundo uno, toda empresa nacional debe tener en cuenta su responsabilidad global. Los recursos de todo el planeta deben ser compartidos, al igual que la herencia cultural e intelectual de las naciones que pertenece a toda la humanidad y no son exclusivas de una nación. Este concepto no implica un estado mundial sino el desarrollo de una conciencia pública universal que conforma la unidad del todo.

Es la idea de “tener y guardar” la que no está alineada con el flujo y ritmo natural. En la medida en que comenzamos a examinar y reajustar nuestra actitud de posesión y de propiedad con respecto a la de confianza y custodia, seremos útiles para la solución de este problema planetario.

Como la energía sigue al pensamiento, cada uno de nosotros puede comenzar el trabajo de reorientar la actitud egoísta de la humanidad eliminando estas actitudes en nuestra propia vida. De la misma forma en que un hombre pensando claramente y con buena voluntad puede trasformar el clima mental de su entorno, así, miles de hombres y mujeres de buena voluntad, pensando en las ideas de justicia, de compartir, de correctas relaciones humanas e indicando los nuevos ideales y valores pueden lograr el efecto acumulativo de irradiar Luz y Amor alrededor del planeta.

La justicia de compartir, sobre una base planetaria, no es únicamente un ideal hacia el cual hay que dirigirse sino que es una necesidad para la instauración de la nueva era.

Es posible que los efectos del servicio prestado alcancen ahora mayor distancia y profundidad dentro de la conciencia humana y esto como nunca antes había ocurrido. El día de la oportunidad está con nosotros, sin embargo este también pasará. Es necesario que cada servidor aumente sus esfuerzos para utilizar más plenamente la oportunidad de los tiempos. ¿Qué hacer, entonces, para responder a este período único en la historia de la humanidad? Lo más importante se encuentra en la conciencia. Todos pueden contribuir a aclarar el camino en la conciencia para ir hacia el sendero de retorno del Cristo, por medio de la meditación reflexiva inteligente. Tal meditación sirve para clarificar el campo de la conciencia humana de manera que la humanidad pueda ver más claramente.

[PH – Diciembre 1946] El verdadero problema de las Naciones Unidas es doble: implica la correcta distribución de los recursos del mundo a fin de que se pueda estar libre de nece-sidad, y también implica ocasionar una verdadera igualdad de oportunidad y de educación para todos los hombres en todas partes. Las naciones que tienen abundancia de recursos no son dueños; son custodios de las riquezas del mundo y las mantienen en fideicomiso para sus semejantes. Llegará inevitablemente el momento en que —en aras de la paz y de la seguridad— los capitalistas en las diversas naciones se verán obligados a comprender esto y también se verán obligados a reemplazar el viejo principio de acaparamiento codi-cioso (que los ha regido hasta ahora), por el principio de compartir.

[CE] Existe siempre, como bien saben, una correspondencia entre el hombre individual y el mundo de los hombres como totalidad. Así como en la actualidad prácticamente cada ser humano tiene algo que anda mal físicamente —ojos, oídos, dientes o algún mal corporal—, la humanidad también está enferma y espera su curación. La curación será efectuada por intermedio del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y de los hombres de buena voluntad, ayudados por la Jerarquía, de cuyo centro planetario se extraerán las energías curadoras.

[Bibliografía: Los Problemas de la Humanidad, Curación Esotérica (de los libros de Alice A. Bailey por Funda-ción Lucis)] y Secuencia 2 de Buena Voluntad. www.lucis.org

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