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Cristo, un Estado de Conciencia

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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Cristo, un Estado de Conciencia

Reflexión sobre los Libros Azules

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[En el libro La Exteriorización de la Jerarquía, Alice Bailey dice:] El Tibetano me ha pedido aclarar que cuando él habla del Cristo, se refiere a Su nombre oficial como Guía de la Jerarquía. El Cristo trabaja para todos los hombres, independientemente de su creencia religiosa; Él no pertenece al mundo cristiano más que al budista, al mahometano o a cualquier otra creencia religiosa. Ningún hombre tiene necesidad alguna de unirse a la Iglesia Cristiana para estar afiliado con Cristo. Los requisitos son: amar a vuestros semejantes, llevar una vida disciplinada, reconocer la divinidad en todas las creencias religiosas y todos los seres, y regir vuestra vida diaria con Amor.

[El Instructor del Mundo] es ese gran Ser que los cristianos denominan Cristo. En Oriente es conocido como el Bodhisattva y el Señor Maitreya, y por los devotos mahometanos, como el Iman Madhi. Ha presidido los destinos de la vida desde el año 600a.C.; es Quien apareció entre los hombres ya Quien se espera nuevamente. Es el gran Señor de Amor y Compasión, así como su predecesor, Buda, fue el Señor de Sabiduría. Se Le ha confiado la guía de los destinos espirituales de los hombres.

Durante dos mil años ha sido el Guía supremo de la Invisible Iglesia, la Jerarquía Espiritual, compuesta por discípulos de todos los credos. Él reconoce y ama a quienes no son cristianos pero que mantienen su lealtad a los Fundadores —el Buda, Mahoma y otros. No le interesa cuál sea el credo si el objetivo es el amor de Dios y de la humanidad. Si los hombres buscan al Cristo que dejó a Sus discípulos hace siglos, no reconocerán al Cristo que está en proceso de retorno. El Cristo no tiene barreras religiosas en Su conciencia. No Le importa de qué credo se declare un hombre. Es el Instructor del Mundo. Él Mismo ha dicho que tenía otros rebaños, para quienes Él representa tanto como para el cristiano ortodoxo. Ellos quizás no lo llamen Cristo, pero tienen su propio nombre para denominarlo y Lo siguen tan verdadera y fielmente como sus hermanos de Occidente.

Las ideas que el público inteligente puede aceptar y aceptará son: un Cristo presente y viviente, conocido por quienes Lo siguen, Quien es un fuerte y hábil ejecutivo y no un dulce y sentimental sufriente, Quien nunca nos abandonó sino que durante dos mil años trabajó por intermedio de Sus discípulos, hombres y mujeres inspirados de todos los credos, religiones y convicciones religiosas; Quien no presta utilidad alguna ni al fanatismo ni a la devoción histérica sino Quien ama a todos los hombres persistentemente con inteligencia y optimismo; Quien ve en todos la divinidad y Quien comprende las técnicas del desarrollo evolutivo de la conciencia humana (mental, emocional y física, que producirá civilizaciones y culturas apropiadas en una determinada etapa de la evolución) —el público inteligente puede aceptar y aceptará estas ideas.

Ese público se preparará y trabajará para establecer esas condiciones en el mundo, en las que el Cristo podrá actuar libremente entre los hombres.

ningún hombre jamás ha sido salvado por la teología sino únicamente por el Cristo viviente y por medio de la despierta conciencia del Cristo dentro de cada corazón humano…

“A no ser que un hombre vuelva a nacer no puede ver el reino de Dios”, dijo el Cristo. Este es el segundo nacimiento, y desde ese momento la visión llega con creciente poder.

Hoy el Cristo está naciendo en muchos seres humanos, y acrecentadamente los hijos de Dios aparecerán en su verdadera naturaleza para asumir la guía de la humanidad en la Nueva Era.

Quizás reaparezca bajo un aspecto completamente inesperado; ¿quién podrá decir si vendrá como un político, un economista, un conductor del pueblo que surgirá del seno del pueblo mismo, un científico o un artista? En el trascurso de los siglos, en los momentos más apremiantes de la humanidad y en respuesta a su demanda, ha aparecido bajo diferentes nombres un divino Hijo de Dios. El campo de Su actividad será el corazón humano.

Existe una creciente y progresiva creencia de que Cristo está en nosotros, como lo estuvo en el Maestro Jesús, creencia que alterará los asuntos del mundo y la actitud del género humano hacia la vida.

La oportunidad y el estímulo son hoy tan grandes que todos los servidores deben estar alertas, desarrollando en sí mismos la capacidad de registrar la cualidad que debe ser buscada, y brindando la ayuda y guía que unirá en un grupo cooperador a esos discípulos e iniciados que deben preparar el camino para el Cristo.

 

Extraído de La Reaparición del Cristo, La Exteriorización de la Jerarquía, Psicología Esotérica Tomo I y Los Rayos y las Iniciaciones.

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