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EL ABUSO VERBAL La respuesta adecuada

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EL ABUSO VERBAL La respuesta adecuada

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LA RESPUESTA

Si en las primeras etapas de una nueva relación se advierten señales de abuso verbal, sería inteligente dejar de inmediato la relación. No es probable que un hombre que necesita dominar y controlar o encontrar una víctima propiciatoria para su ira cambie fácilmente, si alguna vez lo hace. También es probable que cuando se acabe la novedad, él refuerce su actitud. Por el contrario, si él está tratando de abandonar algún mal comportamiento que tuvo en el pasado, puede que cambie rápidamente cuando sepa que usted lo ha detectado y no está dispuesta a tolerarlo.

Si la relación lleva bastante tiempo, si es importante para la mujer y ella decide responder al abuso como se sugiere en este capítulo, pronto descubrirá por sí misma si su compañero abandonará o no su conducta. En ese proceso ella también adquirirá conciencia y autoestima.

Explicar y tratar de comprender no mejoran la situación. Responder de manera distinta, una manera que produzca un impacto emocional, psicológico e intelectual en el abusador puede motivar un cambio. Si el impacto no se produce, no será responsabilidad de las mujeres. En ese caso, sólo es aconsejable terminar la relación.

Aunque él niegue o finja no ver el abuso, un cambio de ac titud por parte de su mujer puede producir un impacto sobre él, obligarlo a tomar conciencia de que su conducta es inapropiada e inaceptable.

Si no fuera así, si la relación es extremadamente tóxica malsana, será necesario buscar ayuda, como se sugirió en Capítulo XIII.

El abuso verbal es señal de inmadurez emocional, frente a la cual no se puede reaccionar como si proviniera de un adulto racional. Tanto el insulto infantil (¡boba!) como insulto adulto (¡puta!) se originan en el mismo nivel de desarrollo emocional. Como entendemos que el niño no ha tenido tiempo de madurar, su insulto no nos molesta pero un adulto que todavía insulta no sólo molesta; además puede ser peligroso.

I.—

Otro ejemplo de inmadurez es llevar la contraria. Un niño de cuatro años que está haciendo su aprendizaje de vida, sutil afirmar categóricamente: «¡No es así!» o «¡Estás equivocada!». Para él, su punto de vista es el único posible. El niño quiere que su mundo sea estable y seguro. El adulto maduro reconoce que no lo es y que en el mundo hay tantos punto de vista como individuos.

En el proceso de maduración aprendemos no sólo respetar las opiniones y los puntos de vista de las personas, sino también a expresar nuestro enojo de manera apropiada. En la mayoría de los casos, imitamos la forma en que nuestros padres manifestaban su disgusto. Sin saberlo o intencionadamente, los padres enseñan con el ejemplo, de modo que cuando llegamos a la edad adulta ya hemos aprendido una determinada forma de expresar esas emociones negativas.

Una palabra de advertencia

Si una mujer se siente demasiado aturdida, sacudida o dolorida para hablar; si teme a su compañero, descontrolado por la ira; si la ha golpeado o amenazado con golpearla, no esta  en condiciones de manejar sola la situación y tendría que plantearse si le conviene o no permanecer a su lado.

Responder al abuso verbal significa hacerlo con la fuerza necesaria para causar un impacto. No es fácil, cada persona deberá encontrar su manera. Convivir con el abuso no es un juego de palabras. Es una lucha en la que se pone en peligro la salud mental.

M.—

Frente a la sorpresa, es difícil saber qué decir. Es más fácil permanecer tranquila ante un extraño -como el conductor que le suelta un improperio cuando la adelanta en la carretera- que hacer lo mismo con un compañero. Y lo es por muchas razones; una de ellas es que su corazón está abierto a su compañero y que, por ello, él tiene el poder de rechazarla. El abuso es rechazo. Es doloroso y tóxico.

Las  mujeres deben evitar engañarse a sí mismas pensando que tendrán la capacidad de permanecer serenas al margen de cómo las traten. La serenidad debe ser consecuencia del reconocimiento del derecho fundamental de vivir en un clima de respeto.

Contar con la mayor cantidad de información sobre el abuso verbal y la personalidad del abusador, aumenta las posibilidades de responder con fuerza y de provocar impacto.

Aprender a reconocer y a responder al abuso verbal exige tiempo, energía, esfuerzo, determinación y dedicación. Aun después de que cese la conducta del abusador, hay factores en la relación que necesitan ser corregidos. Si él está de acuerdo en trabajar para cambiar, si demuestra buena voluntad, si ha sido capaz de reconocer su conducta y de preguntarse que quieren y necesitan los dos en la relación, estarán en condiciones de construir una pareja sana.

¿Cuánto tiempo toma obtener buenos resultados y no tener que sufrir más abuso? Mucho depende de la predisposición del abusador. Si él no puede dejar de gritar, si sigue insistiendo en que su mujer es la causante de su ira, no pueden esperarse buenos resultados. En general, en uno o dos meses puede verse un cambio o, por el contrario, la persistencia en el maltrato.

I.—

Respuestas a categorías específicas de abuso

 

Respuesta al rechazo a compartir

Cuando el compañero no quiere compartir ejerce un maltrato silencioso. Si una mujer permanece sentada durante varias horas de silencio interrumpidas sólo por sus preguntas ocasionales, sus comentarios sobre las novedades del día y sus expresiones de interés personal, sin obtener respuesta de su compañero, si sale a comer, está en su hogar o pasa sus vacaciones en la playa, y tiene que vivir horas, días o cualquiera que sea su límite, frente al silencio cerrado de su compañero, deberá marcharse diciendo de manera clara y firme: «Me siento muy aburrida en tu compañía».

Su ausencia puede producir impacto o no, pero al menos no se aburrirá. Leer un libro o llevar los niños a tomar un helado es menos aburrido y menos doloroso que estar esperando una respuesta y recibir el «tratamiento silencioso».

Como alternativa, una mujer se ponía los audífonos y se sentaba a comer oyendo su música favorita hacía gestos y tarareaba una canción que sólo ella podía oír.

Su conducta inusual produjo un impacto sobre su compañero que muy pronto hizo avances para atraerla a una conversación

Respuesta a la costumbre de contradecir

Frente a un compañero que contradice sus ideas, sentimientos y percepciones, o llega tan lejos que refuta la tergirsación que él mismo hizo, su mujer debe decir con decision “Para», «Escúchame por favor» y repetir entonces sus palabras iniciales hablando lenta y claramente. No debe explicar lo que dijo o quiso decir, para no dar lugar a que él contradiga sus explicaciones. Puede que esta actitud afecte la conducta de su compañero hasta el punto de que cese de contradecirla y pueda expresarse diciendo «Yo no lo veo de  esa manera», con lo cual sólo está señalando que tiene una opinión diferente.

    Otra forma de responder a esa conducta que funciona en muchas situaciones, es decir «Si tú lo dices», de manera muy tranquila, lenta y empática. Eso es indiscutible.

    A veces el abusador contradice para desafiar. Si la respuesta a una opinión personal como «Creo que la obra fue muy buena» es «No puedes demostrarlo», la manera de responder es simplemente decir «Es cierto; no puedo.»

Después, es conveniente apartarse, dar un paseo, visitar una amiga, ir a comer, a una librería, a mirar los escaparates de las tiendas o llevar a los niños al parque.

Cada persona tiene derecho a sus propios puntos de vista, a sus propias opiniones y sus propias perspectivas; los hay tantos como seres humanos en el planeta. Cuando alguien descalifica el punto de vista de otra persona es como si s hubiera introducido en su cuerpo y en su mente y negara después su experiencia.

M.—

Respuesta a la costumbre de humillar 

La humillación produce una herida que el abusador niega diciendo que la experiencia no es digna de ser tenida e cuenta con frases como «Te apresuras a sacar conclusiones o «¡Todo lo exageras!». De esta manera el abusador pretende instalarse y barrer sus experiencias, reemplazándolas por sus propias ideas.

Es inútil tratar de comprender por qué puede pensar o decir eso. Es mejor intentar producir un impacto diciendo «¡Deja de hablar así ahora mismo!», o «¡Para! ¡No quiero volver a oírte decir eso!», o «¡Calla!». Puede ser que un abusador cabal objete estas respuestas. Sin embargo, no pueden ser fácilmente desestimadas.

El abusador verbal siempre intenta no hacerse responsable de lo que dice. Esta respuesta le hará ver su responsabilidad.

Respuesta a las bromas que encubren abuso verbal

Cuando frente al reclamo por el menosprecio la respuesta es «Sólo era una broma» o una risa estrepitosa, el abuso intenta disfrazarse de broma. En algunos casos, cuando la mujer dice a su compañero que no le gusta lo que dijo, él puede  pensar que esta afirmación es un ataque y, en vez de disculparse y manifestar simpatía por sus sentimientos, puede volver a desmoralizarla diciendo «No tienes sentido del humor», una cualidad que él valora y cree poseer.

Es inútil tratar de explicar por qué sus bromas no son comicas, tratar de comprender qué quería decir o por qué lo dijo, perder tiempo preguntándose si él comprendió como se podía interpretar el chiste. En cambio, es aconsejable responder: «Me pregunto si ahora que has dicho eso (despreciándome) (interrumpiéndome) (riéndote de mi) te sientes más importante» y después abandonar la habitación. Esto produce un mayor impacto que el hecho de iniciar una discusión.

I.—

Respuesta al bloqueo y la desviación

Si una pregunta es bloqueada y desviada, es absurdo responder a acusaciones o evasivas. Por ejemplo:

-¿Dónde están los cinco mil dólares?

-Tú crees que estoy dispuesto a soportar esto cuando ni siquiera eres capaz de saber el saldo de tu chequera? -¡Mírame! ¿Dónde están los cinco mil dólares?

-Si no te gusta como llevo las cuentas de la casa, desde ahora te encargarás tú, bonita. Estoy harto de ti.

-¡Mírame! ¿Dónde están los cinco mil dólares?

Es natural tratar de defenderse, pero es la manera de permitir que la pregunta sea desviada. En cambio, se debe repetir la pregunta hasta que él responda, sin dejarse atrapar por sus palabras. La respuesta debe corresponder a la pregunta o ser una declaración clara de que no 1a contestará.

Respuesta a la acusación y la culpa

Si la mujer desea vivir libre de abuso, es crucial que responda con plena conciencia a la acusación y la culpa. Si es consciente de la acusación y de la culpa y de que son una forma de violencia contra ella, se sentirá libre de abandonar al abusador si él no interrumpe el abuso.

Una mujer puede permanecer en una relación abusiva porque cree que será capaz de explicar a su compañero que ella no está haciendo aquello de lo que se le acusa y que no es responsable de aquello de que se la culpa. Quiere que su compañero la comprenda y se dé cuenta de que ella no es su enemiga.

Cuando se dé cuenta cabal de que los abusadores verbales culpan y acusan a la gente de la cual abusan,  podrá responder más eficazmente al trato grosero y descalificador sin perder un solo segundo tratando de explicar que no estaba haciendo lo que se le acusó de hacer y que no era culpable de lo que se le atribuyó. Sólo basta con decir: «¡Para ya!». Las  declaraciones del abusador son mentiras que violan la individualidad. El abusador invade la mente de su mujer, inventa una “historia” sobre sus motivos, y después se la cuenta.

Ningun ser humano tiene el derecho de hacer eso a otro.

Generalmente la acusación y la culpa involucran mentir sobre las intenciones, actitudes y motivos de la mujer. La hacen sentir frustrada e incomprendida; por lo tanto, especialmente deseosa de explicarse. Si trata de explicarse, el abuso se perpetúa.

     El abuso verbal es como una piedra arrojada contra una ventana.

      Es imperioso detener a la persona que arroja la piedra antes que explicarle por qué no debe hacerlo.

M.—

Respuesta al juicio y la crítica

Generalmente los juicios y las críticas son mentiras acerca de las cualidades y el desempeño de alguien. Frente a juicios y críticas como «Conduces pésimamente» seria bueno preguntarse «¿Quién

se atribuye el derecho o la autoridad para juzgarme y criticarme? ¿Quién es el crítico? ¿Quién emite el juicio?» No es un tribunal, ni un juez, ni un dios, apenas alguien que podría estar metiéndose en sus propios asuntos.

La respuesta puede ser «¡Ahórrate tus comentarios!», «¡Ocúpate de tus asuntos, por favor!», o «¡Eso no te concierne!» en el tono más categórico, sostenida por la energía de la ira. La respuesta pierde su impacto si admite una discusión posterior. Lo mejor es abandonar el lugar y dar por terminado el tema.

Respuesta a la trivialización

La trivialización es una conducta abusiva que se burla del trabajo, los esfuerzos, los intereses o las preocupacion de una persona. Se perpetra de manera encubierta, a menudo con fingida inocencia. El abusador se arroga la facultad de saber que lo que para su pareja significa mucho no tiene ningún valor. Así intenta quitar significado y valor a su vida

     Cualquiera de estas respuestas pueden servir en ese caso «¡Ahórrate tus comentarios!», «¡Ocúpate de tus asuntos, po favor! o «¡Eso no te concierne!».

Respuesta a la amenaza

La amenaza física (incluida la agresión sexual) o las señales que la anuncian imponen la necesidad urgente de encontrar apoyo y ayuda tan pronto como sea posible.

La amenaza de castigo -en forma de abandono o infidelidad, por ejemplo- es manipulación que destruye tanto la estabilidad emocional de la mujer y viola su integridad.

Es aconsejable responder tan clara y tranquilamente como sea posible: «Por favor, no me molestes con esas amenazas» o «¡Deja de amenazarme !’’ o «¡No quiero escuchar eso!» o «¡Déjame en paz!».

I.—

Respuesta al insulto

Como el insulto es sumamente ultrajante, debe ser respondido de manera enérgica: «¡No vuelvas a insultarme!», «¡No quiero volver a oír un insulto en esta casa!».

No hay justificación para el insulto. Es muy posible que quien insulta no tenga el desarrollo emocional que le permita amar al otro en una relación saludable, pero es posible vivir una vida libre de este tipo de abuso, relacionarse de otra manera, con otra clase de personas.

Respuesta a la costumbre de dar órdenes

Quien da órdenes, ha olvidado que su pareja es una persona con derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, a la que debe pedir cortésmente lo que desea o necesita recibir de ella. Para recordarle sus límites se puede IIamar la atención diciendo: «¿A quién estás dando órdenes?» o “Te oyes a ti mismo?» o «¿Puedes pedirlo de buena manera?» o «¡Yo no recibo órdenes!».

Si él da órdenes en primera persona del plural, como por ejemplo «Nos vamos ahora mismo», responder «Yo no quiero hacer eso» es la forma de marcar el límite.

M.—

Respuesta al olvido y la negación

Creer en la negación del abusador es quedar atrapado en el interminable círculo de tener que explicar una y otra vez que su conducta hiere, asusta y perturba.

Como los abusadores se quejan de que sus parejas les hacen enfadar, la mujer cree a menudo que de alguna manera ella ha provocado la ira de su compañero y sólo porque él la ha interpretado equivocadamente o porque ella dijo algo malo. Entonces puede suponer que cuando consiga que él entienda lo que quería decir, dejará de rabiar y por fin sentirá feliz con ella.

Si la mujer cree en la negación del abusador, tambié puede quedarse atascada de otra manera. En efecto, podria suceder que tratando de superar o trascender el daño recibido, decida que no debe sentirse molesta porque, después de todo, dice «que [ella] se toma todo de la manera equivocada».

La forma más tramposa de la negación es el olvido. El olvido es una forma de negación que quita la responsabilidad al abusador para depositarla sobre una supuesta «debilidad mental». La frase «No recuerdo haber dicho eso» hace que la mujer desee haber tenido un testigo.

¿Cómo hablar del disgusto por algo que él dijo, si él dice que es un invento y que no lo dijo?

Las respuestas más efectivas a la negación son «¡Basta!» «¡Deja de volverme loca!».

Para no ser confundida por la negación, es necesario mantener la atención centrada en los propios sentimientos en las sensaciones corporales, sin pensar ni siquiera un minuto qué está pensando o sintiendo su compañero, si él cormprenderá por qué usted le dice que pare, si a él le agradará su respuesta.

Si el abusador dice que no recuerda un incidente no es saludable aceptar su negación sino decir, simplemente: «No te creo. Y no quiero que vuelva a pasar».

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