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El mindfulness (Atención Total) no es un método, no es un sistema

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El mindfulness (Atención Total) no es un método, no es un sistema

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Fue un bello anochecer, el cielo estaba claro y, a pesar de las luces de la ciudad, se veían brillar las estrellas; aunque la torre estaba iluminada por todos los lados, uno podía divisar el horizonte distante y bien abajo había retazos de luz sobre el río; pese al incesante rugir del tráfico, fue un anochecer apacible. La meditación se deslizó sobre uno como una ola cuando cubre las arenas. No era una meditación que el cerebro pudiera capturar en la red de su memoria; era algo a lo que el cerebro se rindió totalmente sin resistencia alguna. Era una meditación que iba mucho más allá de cualquier forma o método; el método, la fórmula, la repetición, destruyen la meditación. Ésta lo incluía todo en su movimiento, las estrellas, el ruido, la quietud y la extensión del río. Pero no había un meditador; el meditador, el observador debe cesar para que la meditación sea. La disolución del meditador es también meditación; pero cuando el meditador cesa, entonces existe una meditación que es por completo diferente. Era muy temprano en la mañana; Orión venia levantándose en el horizonte y las Pléyades estaban casi sobre uno. El rugir del tráfico se había aquietado y a esa hora no había luces en ninguna de las ventanas y corría una brisa fresca y agradable. En la completa atención no existe el experimentar. Existe en la inatención; es esta inatención la que acopia experiencia y multiplica los recuerdos erigiendo muros de resistencia; es esta inatención la que vigoriza las actividades egocéntricas. La inatención es concentración, la cual es un excluir, un separar; la concentración conoce las distracciones y el interminable conflicto del control y la disciplina. En el estado de inatención, es impropia toda respuesta a un reto cualquiera; esta insuficiencia de la respuesta es experiencia. La experiencia contribuye a la insensibilidad; embota el mecanismo del pensamiento; refuerza los moros de la memoria, y el hábito y la rutina se convierten en la norma. La experiencia, la inatención, niegan la libertad. La inatención es lento deterioro. En la completa atención no existe el experimentar; no hay un centro que experimente ni una periferia dentro de la cual pueda tener lugar la experiencia. La atención no es concentración; ésta es empequeñecedora, limitativa. La atención incluye, jamás excluye. La superficialidad de la atención es inatención; la atención total incluye lo superficial y lo recóndito, el pasado con su influencia sobre el presente y su movimiento en el futuro. Toda conciencia es parcial, está confinada, y la atención total (mindfulness) incluye a la conciencia con sus limitaciones; por lo tanto, puede destruir esas limitaciones, puede demoler las fronteras. Todo pensamiento está condicionado, y el pensamiento no puede descondicionarse a sí mismo. El pensamiento es tiempo y es experiencia; es, esencialmente, el multado de la no-atención. ¿Qué es lo que produce la atención total? Ningún método, ningún sistema; éstos producen un resultado, el resultado que prometen. Pero la atención total no es un resultado, como no lo es el amor; ella no puede ser inducida, no puede ser provocada por ninguna acción. La atención total es la negación de los resultados a que da lugar la inatención, pero esta negación no es el acto de conocer la atención. Lo que es falso debe ser negado no porque uno conozca ya lo que es verdadero; si uno conociera lo que es verdadero, lo falso no existiría. Lo verdadero no es lo opuesto de lo falso; el amor no es el opuesto del odio. Debido a que uno conoce el odio, no conoce el amor. La negación de lo falso, el negar las cosas de la no-atención, no es el resultado del deseo de alcanzar la atención total. Ver lo falso como falso, lo verdadero como verdadero y lo verdadero en lo falso, no es el resultado de la comparación. Ver lo falso como falso es atención. Lo falso no puede ser visto como falso cuando hay opiniones, juicios, cuando existen la evaluación, el apego, etc., que son el resultado de la no-atención. Ver la completa textura de la no-atención, es la total atención (mindfulness). Una mente atenta es una mente vacía. La pureza de «lo otro» es su inmensa e impenetrable fuerza. Y esta mañana ello estaba ahí acompañado de una quietud extraordinaria.

J.Krishnamurti
Diario l

Editorial Kairos

Edición Renovada .

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