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El primer paso es el último paso

Programa: Reto al cambio


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El primer paso es el último paso

Reto al cambio

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El primer paso es el último paso. El primer paso es el paso de la percepción clara, y ese acto de percepción clara es la última acción. Cuando ven un peligro, una serpiente, esa misma percepción es una acción completa, ¿comprenden? Ahora bien, decíamos que el primer paso es el último paso. El primer paso es percibir, percibir lo que está pensando, percibir su ambición, su ansiedad, su soledad, su desesperación, este enorme sentido de sufrimiento, percibirlo, sin condena alguna, sin justificación, sin desear que sea diferente, simplemente percibirlo tal cual es. Cuando lo percibe como es, entonces hay una clase de acción completamente diferente, y esa acción es la acción final, ¿no es cierto? Es decir, cuando percibe algo que es falso o que es verdadero, esa percepción es la acción final, la cual es el último paso, ¿de acuerdo?

Escuche, por favor. Me doy cuenta de la falsedad de seguir a otra persona, de seguir las instrucciones de alguien, sea Krishna, el Buda o Cristo, no importa quien sea. Soy consciente de la percepción o la verdad de que seguir a alguien es absolutamente falso, ¿comprenden? Porque mis motivos, mi lógica y todas las cosas indican lo absurdo que resulta seguir a alguien. Entonces, esa percepción es el último paso y cuando lo perciba, inmediatamente lo soltará, lo olvidará, porque en el minuto siguiente tiene que seguir percibiendo, y lo que perciba volverá de nuevo a ser el último paso. Si no de la repetición constante de ciertos recuerdos, y el conocimiento siempre pertenece al pasado, y cuando uno actúa desde el conocimiento lo que hace es dar continuidad al pensamiento, pero por otro lado el conocimiento es necesario para actuar en el campo de la tecnología. ¿Se da cuenta de la dificultad? Si uno no usara el pensamiento no podría regresar a casa ni trabajar en una oficina, uno necesita utilizar el conocimiento, pero a la vez hay que ver las consecuencias, el peligro de una mente atrapada en la constante actividad del pensamiento, por eso nunca hay nada nuevo. El pensamiento es siempre lo viejo, siempre está condicionado, nunca es libre, porque siempre actúa de acuerdo con el pasado. Así que la siguiente cuestión es: ¿Cómo puede esta actividad del pensamiento, que en determinados medios resulta absolutamente necesaria para desenvolverse de forma lógica, sensata, sana, cómo puede esta actividad del pensamiento terminar, para que una persona perciba algo totalmente nuevo y viva de forma por completo diferente?

La forma tradicional de abordar esta cuestión es controlar el pensamiento, retenerlo o aprender a concentrarse, ¿no es así? Lo cual sigue siendo algo absurdo, porque, ¿Quién controla el pensamiento? ¿No es el controlador parte del pensamiento, no es parte del conocimiento que dice que debe controlarse? Es decir, nos han enseñado a controlar, por consiguiente, ¿hay una forma de observar el pensamiento sin control alguno, sin darle continuidad, observarlo tan completamente que termine? ¿Han entendido mi pregunta? Porque si el pensamiento sigue dando continuidad, la mente nunca estará en silencio y la posibilidad de poder percibir tan sólo sucede cuando la mente está en completo silencio.

Vean la lógica de esto; es decir, si mi mente está parloteando, comparando, juzgando, diciendo esto está bien o aquello está mal, eso impide que le escuche a usted. Para escucharle, para comprender lo que está diciendo debo prestarle atención, y si presto toda mi atención, esa atención en sí misma es el silencio, ¿entienden?

Uno ve muy claramente, no sólo a nivel superficial sino a unos niveles mucho más profundos, que el silencio es totalmente necesario, debe haber silencio absoluto en la misma raíz de nuestro ser, pero ¿Cómo sucederá esto? No es posible que suceda si hay cualquier forma de control, porque entonces hay conflicto, está la persona que dice: «Debo controlar» y, por tanto, está la cosa controlada. En eso hay división, y en esa división hay conflicto. Así pues, ¿es posible que la mente esté completamente vacía y en silencio, no de una manera continua sino a cada segundo? Ésa es la primera percepción, que la mente debe estar completamente silenciosa, esa percepción, esa verdad y el ver la verdad de eso son el primer y el último paso; y a continuación debe poner fin a esta percepción, de lo contrario seguirá cargando con ella. Por este motivo, la mente debe observar, debe darse cuenta, sin elección, de cada percepción, y debe terminar instantáneamente con cada una de las percepciones, verlas y terminarlas, ¿están siguiendo todo esto?

De esa manera, la mente no vivirá con el pensamiento, el cual es la respuesta del pasado, y el pasado le da a ese pensamiento una continuidad en el futuro, que puede ser en el segundo siguiente o en cualquier momento futuro. El pensamiento es la respuesta de la memoria, que es parte de la estructura de las mismas células cerebrales, y si uno se observa a si mismo verá que en esas células cerebrales está la información de la memoria, que esa memoria responde y esa respuesta es el pensamiento. Para que haya una mutación total en la misma naturaleza de la célula, debe haber un terminar con cada percepción, comprenderla, observarla, actuar y soltarla, de modo que siempre en la mente haya un percibir y un morir; o sea, percibir la falsedad o la verdad y terminar con eso, para avanzar sin cargar con el recuerdo; ¿entienden?

Como saben, todo esto exige una tremenda percepción, una enorme vitalidad y energía. Para profundizar paso a paso, tal como lo estamos haciendo, sin omitir nada, se requiere una tremenda energía.

¿Cómo puede una mente, sin seguir ningún sistema, sin coacción alguna, cómo puede una mente que lleva tanto tiempo condicionada, vaciarse por completo del pasado? ¿Entienden mi pregunta? Vaciarse completamente para que vea con claridad y pueda terminar con lo que ha visto claramente, de modo que siempre se renueve a sí misma en el vacío; es decir, se renueve a sí misma en la inocencia.

Ahora bien, la palabra “inocencia” significa una mente inocente, una mente que nunca puede ser herida. La palabra “inocencia” viene del latín y significa la capacidad de nunca ser herido, pero la mayoría de nosotros nos sentimos heridos, nos duelen los recuerdos que hemos acumulado de todas estas heridas, nos duelen nuestros remordimientos, nuestros anhelos, nuestra soledad; también nuestros temores forman parte de esta sensación de sentirnos heridos. Sea de forma consciente o inconsciente, desde la infancia somos heridos, entonces, ¿Cómo vaciar todas estas heridas sin que eso ocupe tiempo alguno, sin decir: «Me iré deshaciendo de estas heridas gradualmente»? ¿Comprende? Si dice eso, nunca podrá hacerlo, morirá antes de conseguirlo. Así que la cuestión es si la mente puede vaciarse a sí misma completamente, no sólo en lo superficial, sino también hasta lo más profundo de su ser, de sus propias entrañas. Porque si eso no sucede, uno viviría en una cárcel, viviría en la prisión de la causa y el efecto en este mundo que constantemente cambia. Por tanto, debe formular esta pregunta, debe hacerse a sí mismo esta pregunta, de si la mente puede vaciarse de todo que dice que sabe, no sabe. De modo que la mente tiene que estar libre de la palabra, libre de la imagen, libre del pasado, y ése es el primer paso y el último.

Nueva Delhi, La India, 24 de diciembre de 1970

El primer paso es el último paso, capítulo 5

Del Libro La mente en Meditación.

#Editorial Kairos

#Fundacion Krishnamurti Latinoamericana

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