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Encarnación, Reencarnación, Renacimiento (2da. parte)

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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Encarnación, Reencarnación, Renacimiento (2da. parte)

Reflexión sobre los Libros Azules

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Es interesante observar que prácticamente toda la enseñanza dada respecto al renacimiento o reencarnación ha enfatizado el aspecto material fenoménico aunque siempre hubo una referencia más o menos casual a las ganancias espirituales y mentales adquiridas en la escuela de la vida en este planeta, de encarnación a encarnación. La verdadera naturaleza de las concienciaciones en desarrollo y el crecimiento en la conciencia interna del verdadero hombre han sido poco notados; la ganancia de cada vida en comprensión adicional del mecanismo de contacto y el resultado de acrecentada sensibilidad al medio ambiente (que son los únicos valores que conciernen al yo), se acentúan rara vez, si es que alguna.

Parecería que hasta ahora sólo dos reglas se presuponen en conexión con el retorno de un ego a la encarnación física. Primero, que si no se ha alcanzado la perfección, el alma debe retornar y continuar el proceso de perfeccionamiento en la Tierra. Segundo, que el impulso que predispone al ego a tal acción es alguna forma de deseo insatisfecho. Ambas afirmaciones son verdad en parte y genéricas en efecto pero son sólo verdades parciales e incidentales a otras verdades mayores aún no presentidas u observadas con exactitud por los esoteristas; son secundarias y están expresadas en términos de los tres mundos de la evolución humana, de la intención de la personalidad y de los conceptos sobre tiempo-espacio. Fundamentalmente no es el deseo el que impulsa al retorno, sino la voluntad y el conocimiento del plan. Tampoco es la necesidad de lograr la perfección final lo que impele al ego a adquirir experiencia en la forma, porque el ego ya es perfecto. El incentivo principal es sacrificio y servicio para esas vidas menores que dependen de la inspiración superior (que puede dar el alma espiritual) y la determinación de que ellas también puedan alcanzar estados planetarios equivalentes al del alma sacrificada.

Tengan siempre presente esto cuando estudien el tema del renacimiento. Los términos renacimiento y reencarnación son engañosos; “impulsión cíclica”, “repetición inteligente plena de propósito” y “consciente inhalación y exhalación” describirían con más exactitud este proceso cósmico. Esotéricamente hablando, el punto de mayor interés reside en el hecho de que el renacimiento grupal tiene lugar en todo momento, y la encarnación del individuo es incidental a este gran acontecimiento. Esto ha sido en gran parte ignorado u olvidado debido al intenso y egoísta interés en la experiencia y vida personal, evidenciado en las detalladas conjeturas sobre el retorno individual expuestas en los libros comunes pseudo ocultistas, siendo la mayoría inexacta y ciertamente sin importancia.

Las almas encarnan en grupos, cíclicamente, de acuerdo a la ley y para lograr correctas relaciones con Dios y con sus semejantes.

El desarrollo progresivo, de acuerdo a la Ley de Renacimiento, está condicionado en gran parte por el principio mental ya que “así como el hombre piensa en su corazón, así es él”. Estas pocas breves palabras requieren la más cuidadosa consideración.

Cada alma que se retiró del cuerpo, ha vuelto repetidas veces a la tierra, y muchos millones de ellas están hoy aquí, particularmente aquellas que estuvieron presentes en los últimos días de la época atlante y constituyen la flor y el producto más elevado de esa raza altamente emocional. Traen consigo las predisposiciones y las tendencias innatas con que su historia pasada los ha dotado.

Una determinada encarnación no es un acontecimiento aislado en la vida del alma, sino parte y aspecto de una secuencia de existencias destinadas a conducir a una meta clara y definida, meta elegida libremente, retorno deliberado de la materia al espíritu y final liberación.

No todas las encarnaciones en el plano físico tienen la misma importancia; algunas, desde el punto de vista del Ego, son prácticamente insignificantes, otras cuentan.

Al finalizar la evolución, cuando el ente humano se halla en el Sendero, controla conscientemente su destino y agota su karma, los intervalos entre dos encarnaciones serán más o menos breves según la elección que haga el hombre en beneficio del trabajo a realizar y de acuerdo a su intención de liberarse de la forma.

 

Extraído de Un Tratado sobre Fuego Cósmico, La Reaparición del Cristo, Psicología Esotérica Tomo II, Astrología Esotérica y Curación Esotérica. Citas contenidas en el libro de recopilación Reflexionen sobre Esto.

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