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Energía astral y temor

Programa: La voz del silencio


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Energía astral y temor

La Voz del Silencio

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El tema a considerarse ahora es de aplicación sumamente práctica pues concierne al cuerpo astral —el cuerpo en el cual un hombre está pre-eminentemente polarizado y del cual es más potentemente consciente que de cualquier otro cuerpo. El cuerpo etérico está realmente bajo el umbral de conciencia. Seres humanos siguen sin percatarse del paso de fuerzas a través de este vehículo, y cuando más se acercan al reconocimiento del mismo es al hablar en términos de vitalidad o falta de vitalidad. El cuerpo físico hace sentir su presencia cuando algo anda mal o a través de la gratificación de uno u otro de sus apetitos. La situación sin embargo es diferente en conexión con el cuerpo astral pues allí está el vehículo de experiencia para la mayoría, y hay pocos que no pasen la mayor parte de su vida consciente registrando las reacciones de ese cuerpo y vibrando entre los dos polos de felicidad y aflicción, de satisfacción o insatisfacción, de seguridad o duda, de valentía o de temor. Esto realmente significa que la fuerza inherente y vida del vehículo emocional senciente gobiernan la expresión-vida y moldean la experiencia del alma encarnada. Por lo tanto, es de valor para nosotros comprender algo respecto de qué son estas fuerzas, de dónde provienen y cómo actúan y reaccionan en el hombre. Allí radica su campo de batalla y allí también radica su campo de victoria.

El hombre es, en masse, lo que su cuerpo de deseo hace de él. Más tarde, “como un hombre piensa, así es él”. El cuerpo astral, con sus anhelos, apetitos, estados de ánimo, sentimientos y ansias, moldea el cuerpo físico a través de las fuerzas atractivas que fluyen a través de él, y así lleva al hombre infaliblemente a cumplir sus deseos. Si las ansias de la naturaleza senciente son dominantemente animales en su objetivo, tendremos al hombre con fuertes apetitos, viviendo una vida dedicada al esfuerzo de satisfacerlos. Si el ansia es de confort y de felicidad, tendremos al hombre con una disposición sensual, amante de la belleza y amante del placer, gobernado práctica y enteramente por esfuerzo egoísta. Lo mismo sucede a través de todos los numerosos grados de deseo, bueno, malo y ordinario, hasta que tiene lugar esa re-orientación que reenfoca tanto las energías astrales, que las encamina en una dirección diferente. Deseo deviene aspiración. De ese modo se ocasiona el quedar libre de la rueda de nacimiento y a un hombre se lo libera de la necesidad de reencarnar. Entonces el horóscopo, como se lo comprende ahora, resulta fútil, falso e inútil, y el término usado a veces, pero erróneamente, “el horóscopo del ego o del alma” nada significa. El alma no tiene destino individual alguno, sino que está sumergida en el Uno. Su destino es el destino del grupo, y del Todo; su deseo es la elaboración del gran Plan, y su voluntad, la glorificación del Logos encarnado.

Las manifestaciones más ordinarias de actividad astral son:

I . Temor.

II . Depresión o su polo opuesto, hilaridad.

III . Deseo de satisfacer los apetitos animales.

IV . Deseo de felicidad.

V . Deseo de liberación. Aspiración.

En estas cinco están resumidas prácticamente la mayoría de las experiencias sencientes del hombre, y consideraremos cada una desde los siguientes ángulos:

1. La causa.

2. El efecto.

3. El método de dirección.

Notarán que digo “método de dirección”, no método de control. Los aspirantes deben aprender que están trabajando con, y en, fuerzas, y que actividad correcta y errónea en el plano físico se debe simplemente a una correcta o incorrecta dirección de las corrientes de fuerza, y no a algo inherentemente erróneo o correcto en las energías mismas.

La fuerza de temor es el producto de ignorancia, y en sus etapas iniciales no es el producto del pensar erróneo. Es básicamente instintiva y se la encuentra dominando en el reino animal no-mental así como también en el reino humano. Pero en el humano, su poder es aumentado potentemente mediante los poderes de la mente, y mediante memoria de dolor y agravio pasado y anticipando esos que prevemos, el poder de temor es enormemente agravado por la forma-pensamiento que nosotros mismos hemos construido de nuestros propios temores y fobias individuales. Esta forma de pensamiento crece en poder a medida que le prestamos atención, pues “energía sigue a pensamiento” hasta que devenimos dominados por ello.

A menudo se les ha dicho que temor es una ilusión. Sin embargo esta declaración no ayuda. Es una generalización que uno puede admitir, pero que sigue siendo profundamente difícil de aplicar individualmente. Una pregunta muy práctica: ¿Cuántas de las horas de tormento han sido empleadas en realidades y en acontecimientos tangibles, y cuántas en premoniciones ilusorias y en dudas y cuestionamientos, basados en eso que nunca sucedió?

Quisiera señalar a mis hermanos que es necesario meditar sobre la verdad en la vida diaria, usando el concepto de la verdad practicada y vivida como su pensamiento simiente en meditación; con este fin sugeriría que memoricen y usen la siguiente fórmula o plegaria todas las veces que sean arrastrados por temores ilusorios y presentimiento innecesario:

“Que la realidad rija todos mis pensamientos, y la verdad sea el amo de mi vida.”

[Bibliografía: Un Tratado sobre Magia Blanca (de los libros de Alice A. Bailey por Fundación Lucis)]. www.lucis.org

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