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Iluminando el corazon de los hombres

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Iluminando el corazon de los hombres

La Voz del Silencio

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El Buda hizo el primer esfuerzo planetario para disipar el glamur mundial; el Cristo hizo el primer esfuerzo planetario tendiente a desvanecer la ilusión. Su obra debe ser llevada adelante ahora inteligentemente por una humanidad suficientemente sabia para reconocer su deber.

Buda ilumina con inteligencia el corazón de los hombres… Cristo ilumina con amor la mente de los hombres…

El proceso ha ido adquiriendo impulso lentamente a medida que estos dos grandes Seres fueron reuniendo a Su alrededor a Sus discípulos e iniciados durante los últimos dos mil años. Ha alcanzado un punto de intensiva utilidad a medida que el canal de comunicación entre “el Centro donde la Voluntad de Dios es conocida” y la Jerarquía, donde el Amor de Dios se manifiesta, se ha ido abriendo y expandiendo, y el contacto entre estos dos grandes centros y la humanidad se ha ido estableciendo con mayor firmeza.

De esta manera miles de hombres y mujeres inteligentes estarán capacitados para liberarse a sí mismos de toda ilusión y control emocional. En cuanto los corazones de los hombres están activos, termina la actividad emocional del plexo solar. Esta es una afirmación real; son los corazones de los hombres los que responden al llamado de Cristo y son esos corazones los que hoy están llegando a ser invocadores. El agónico ciclo emocional por el cual ha pasado la humanidad durante los últimos cien años y la tensión emocional en que hoy viven los hombres también están cumpliendo su parte en adaptar a la humanidad para emerger en el reino del claro pensar; esto marcará un significativo punto de inflexión en la historia humana y será uno de los resultados del futuro trabajo científico del Cristo (si así puedo denominarlo) con los corazones de los hombres, poniéndolos en rapport con el Corazón de Dios.

La tarea de la Jerarquía consiste en descubrir y llegar a los hombres y mujeres iluminados en todas las iglesias, todos los partidos políticos, todas las organizaciones —sociales, económicas y educativas— de manera que esté claro su propósito unido. Esto Ellos lo harán por intermedio de Sus discípulos en el mundo, discípulos activos, operativos. Así se allanará el camino para la verdadera libertad del género humano —una libertad que hasta ahora es un sueño y una esperanza hasta en los países más democráticos.

Hoy, cada nación tiene ante sí una oportunidad grande y única. Hasta ahora el problema de integración sicológica, del vivir inteligente, de desarrollo espiritual y de revelación divina, ha sido abordado solamente desde el ángulo del hombre, el ente. Debido a los logros científicos del género humano (como resultado del intelecto humano en desarrollo) ahora es posible pensar en términos mucho más amplios y ver a la humanidad en una perspectiva más verdadera. Nuestro horizonte se extiende hacia el infinito; nuestros ojos ya no están fijos en nuestro primer plano inmediato.

El problema del interjuego e interacción de las naciones es en gran parte, si no en su totalidad, sicológico. El alma de una nación es potente en su efecto. La forma mental nacional (construida a lo largo de los siglos por el pensamiento, los objetivos y las ambiciones de una nación) constituye su objetivo ideal y es el más efectivo para condicionar al pueblo.

Los hombres están siendo rápidamente desilusionados y en consecuencia verán las cosas más claramente. El glamur mundial está siendo constantemente removido de los caminos de los hombres. Ambos desarrollos han sido producidos por las entrantes nuevas ideas enfocadas a través de los intuitivos del mundo y presentadas al conocimiento público por los pensadores del mundo.

A su venida Cristo es el gran desvanecedor del glamur mundial, [i132] y en este trabajo el Buda ha preparado el camino con anterioridad. La posibilidad de tal desvanecimiento y disipación está por lo tanto definitivamente centrada en los dos Avatares, el Buda y el Cristo. Una de las cosas esenciales en la actualidad es hacer comprender más profundamente a la humanidad y a las naciones del mundo la naturaleza del trabajo emprendido por el Buda y el Cristo, y re-enfatizar las verdades que Ellos proyectaron en la palestra del pensamiento mundial.

Las Naciones Unidas necesitan aprender a aplicar la Ley de Amor tal como se enuncia en la vida [e116] del Cristo y expresar la vitalidad de la verdad de que “ningún hombre vive para sí” y tampoco nación alguna; el objetivo de todo esfuerzo humano es comprensión amorosa, inducida por un programa de amor y correctas relaciones humanas para todo el género humano.

El portador de agua (otro nombre del servidor del mundo) está iniciando su tarea auto-proclamada. De ahí el anclaje, en la tierra, del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, cuyos representantes se encuentran en cada país y en cada gran ciudad. Ellos expresan muchos puntos de vista; su campo de servicio difiere ampliamente y sus técnicas son tan diversas que en algunos casos la comprensión no es fácil para la persona de miras más estrechas. Pero todos ellos llevan sobre su hombro el cántaro conteniendo el agua de vida, volviendo al lenguaje del simbolismo, y todos ellos emiten la luz en cierto grado en todo su medio ambiente. Esto, les recordaría, ha tenido lugar sin excepción en cada país…

El futuro del mundo está en las manos de los hombres de buena voluntad y en aquellos que en todas partes tienen un propósito altruista. [La] nueva energía liberada puede demostrarse una “fuerza salvadora” para todo el género humano, liberando de la pobreza, la fealdad, la degradación, la esclavitud y la desesperación; destruirá los grandes monopolios, quitará la maldición al trabajo1 y abrirá la puerta a esa edad de oro que todos los hombres esperan. Nivelará todas las capas artificiales de la sociedad moderna y liberará a los hombres de la constante ansiedad y el penoso trabajo arduo que fueron responsables de tanta enfermedad y muerte.

A ustedes, que viven y trabajan en este período intermedio y en este ciclo de transición, con todo su resultante caos y trastorno externo, se les da la tarea de expresar constancia, servicio y sacrificio. Estas son las tres palabras que les doy…

[Bibliografía: La Reaparición de Cristo, los artículos El Ciclo de Conferencias y La Liberación de la Energía Atómica de La Exteriorización de la Jerarquía, Los Problemas de la Humanidad (1947-2014) y El Destino de las Naciones (ediciones en revisión por Fundación Lucis, Buenos Aires, Argentina)].

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