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Inofensividad

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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Cuando se menciona por primera vez esta palabra, parece de poca importancia… Pero quien piensa así, que trate de practicar esa inofensividad positiva que se manifiesta en el correcto pensar (por estar basado en el amor inteligente), en el correcto hablar (por estar regido por el autocontrol), en la correcta acción (por estar fundada en la comprensión de la Ley), y descubrirá que tal tentativa evocará todos los recursos de su ser y tomará mucho tiempo para realizarlo. No es la inofensividad que proviene de la debilidad y de una disposición sentimental afectiva que rehuye las molestias, por que trastornan la establecida armonía de la vida y conducen a la consiguiente incomodidad. No es la inofensividad del hombre o mujer negativos, impotentes y poco evolucionados, que no tienen el poder de perjudicar, por estar mal equipados para hacer daño.

Al contrario, la inofensividad brota de la verdadera comprensión y control de la personalidad por el alma, que lleva inevitablemente a la expresión espiritual en la vida diaria. Emana de la capacidad de penetrar en la conciencia y en la comprensión de nuestro hermano, y cuando se ha logrado, todo se perdona y se pierde de vista en el anhelo de ayudar y auxiliar.

Las condiciones magnéticas perjudiciales, resultado del incorrecto manejo de la fuerza por el hombre, son las causas del mal que existe en el mundo circundante. ¿Cómo podríamos cambiar esto individualmente? Por el desarrollo de nuestra propia Inofensividad. Por lo tanto, analícense a sí mismos desde este ángulo. Estudien su conducta diaria, sus palabras y pensamientos, hasta lograr ser completamente inofensivos. Oblíguense a pensar sobre esas ideas, respecto a ustedes y los demás, que sean constructivas y positivas, y por lo tanto de efectos inofensivos. Examinen el efecto emocional que ustedes producen sobre otros, de manera que ningún estado de ánimo, depresión ni reacción emocional pueda dañar al semejante. Recuerden en conexión con esto que la violenta aspiración espiritual y el entusiasmo mal aplicado o mal orientado, pueden fácilmente herir a un semejante; por lo tanto cuiden no sólo sus tendencias erróneas sino también el uso de sus virtudes.

Si la inofensividad es la nota clave de sus vidas, podrán producir más condiciones armónicas en la personalidad que cualquier disciplina en otras líneas. La drástica depuración obtenida al alcanzar la inofensividad ayudará mucho a eliminar estados erróneos de conciencia.

Inofensividad es la expresión de la vida del hombre que se da cuenta que está en todas partes y vive conscientemente como alma, cuya naturaleza es amor y cuyo método es inclusividad, para quien todas las formas son iguales en el sentido de que velan y ocultan la luz, y son sólo simples exteriorizaciones del único Ser Infinito. Este logro se demostrará como verdadera comprensión de la necesidad del hermano, sin ningún sentimiento ni conveniencia. Conducirá a ese silencio que se produce al no referirse al yo separado. Producirá respuesta instantánea a la verdadera necesidad, característica de los Grandes Seres, que (al ir más allá de la apariencia externa) perciben la causa interna que produce las condiciones observadas en la vida externa, y desde ese punto de sabiduría, puede darse verdadera ayuda y guía. La inofensividad produce en la vida cautela en el juicio, reticencia al hablar, habilidad para abstenerse de toda acción impulsiva, y demuestra un espíritu exento de crítica. De esta manera las fuerzas del verdadero amor, y también esas energías espirituales que parecen vitalizar la personalidad, pasarán libremente y en consecuencia conducirán a la correcta acción.

Inofensividad, es el método científico, por excelencia y esotéricamente hablando, de limpiar la casa y purificar los centros. Su práctica despeja los canales obstruidos y permite la entrada de las energías superiores.

Para desarrollar un grupo de servidores que puedan trabajar en líneas verdaderas y espirituales, que debe haber creciente énfasis en la necesidad de Inofensividad. La inofensividad prepara el camino para que afluya la vida; elimina las obstrucciones que impiden la libre afluencia del amor, y es la llave que libera la naturaleza inferior de las garras de la ilusión mundial y del poder de la existencia fenoménica.

Que la inofensividad sea, por lo tanto, la nota clave de su vida.

El discipulado es una síntesis de arduo trabajo, desenvolvimiento intelectual, constante aspiración y orientación espiritual, además de cualidades poco comunes de positiva inofensividad y el ojo abierto que vea voluntad en el mundo de la realidad.

También preguntarán, ¿cómo cualificarse uno mismo? Las reglas son tres y sencillas. Primero, aprendan a practicar la inofensividad; segundo, no deseen nada para el yo separado, y tercero, busquen el signo de la divinidad en todo. Tres reglas sencillas, pero muy difíciles de realizar.

Les ruego que procuren hacer de cada día un nuevo día, en el que enfrentan una nueva oportunidad. Traten de olvidar sus propios asuntos, sus pequeñas penas, preocupaciones y suspicacias, ante la urgencia de la tarea que debe realizarse, y difundan el culto de la unidad, del amor y de la inofensividad.

 

Extraído de Un Tratado sobre Magia Blanca, Sicología Esotérica Tomos I y II y Curación Esotérica.

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