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Intervalos, en meditacion e invocacion II

Programa: La voz del silencio


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Intervalos, en meditacion e invocacion II

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Reseña:


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“Ten presente, Oh Chela, que en las esferas conocidas nada sino la luz responde a la palabra. Sabe que esta luz desciende y se concentra; sabe que desde su punto de enfoque escogido ilumina su propia esfera; sabe también que la luz asciende y deja en la oscuridad aquello que, en tiempo y espacio, iluminó. A este descenso y ascenso los hombres llaman vida, existencia y deceso; a esto Nosotros Quienes hollamos el Camino Iluminado llamamos muerte, experiencia y vida.”

“… el poder a ser evocado del alma humana, en esta hora de necesidad, es la capacidad de conocer el Plan y trabajar para su promoción, cooperando con esas fuerzas que se esfuerzan para re-establecer el orden en la Tierra y poner fin al ciclo de maldad agresiva en el cual hoy nos encontramos.»

“Surge aquí el interrogante de si el ciclo es susceptible de interferencia o si no debe forzosamente seguir su curso designado. … Tal intervención está insinuada en las sagradas escrituras, tal como el Nuevo Testamento, donde se predice que “para bien de los elegidos, el tiempo será acortado”. Su significado real (que no se evidencia en la traducción más bien inadecuada que poseemos) es “debido a los elegidos o a causa de aquellos que saben y que emprenden la correcta acción, el progreso del mal puede ser detenido”. Esto es alentador y les recomiendo prestar atención a este pensamiento. Hay un poder que tales “elegidos” pueden manejar —comprendiendo la naturaleza preparatoria y altruista de ese poder…”

– El poder, podríamos decir es el poder del sonido. La Biblia nos dice: Dios habló y los mundos fueron hechos; en el Bahavagad Gita nos encontramos con “El Canto del Señor”. Sonido música… y Alice A.Bailey nos dice en De Belén al Calvario:

“Entre la corrida perpetua que sólo hace ruido y la melodía de una canción parece haber una diferencia dada por los intervalos, esos temidos desconocidos, y qué poco se los considera… Como se señaló, ‘los intervalos, no sólo entre la nota básica, la tercera mayor y la quinta perfecta, o los que distinguen la corchea de la semicorchea, son los que permiten componer una sinfonía o canción’.”

– ¿no podríamos ver una analogía entre los intervalos y los silencios en una obra musical? Más aún, el sonido insonoro es la voz del silencio… (párrafos inspiradores de La Voz del Silencio de HPB)

“Hoy, se enseña a los discípulos a trabajar mucho más en los planos internos de significado y no depender, como hasta ahora, de la actividad externa del sonido. Recuerden que ustedes no están creando en el plano externo. Por lo tanto el sonido, o sonidos físicos, relativamente es de poca importancia. Lo que sí importa es la capacidad del discípulo para sentir el significado de la Palabra de Poder a medida que silenciosamente la pronuncia. La cualidad de su idea es la que portará el efecto correcto, y no el modo en que hace un sonido con la ayuda de sus cuerdas vocales y su boca. … Lo importante es el pensamiento detrás de la forma, la sensación registrada respecto a las palabras y la comprensión de su significación; lo que importa es la capacidad de pensar, sentir y silenciosamente enviar el llamado de la cualidad a la cualidad, del significado al significado, de la naturaleza a la naturaleza, de la forma al espíritu, recordando siempre que eso que se halla en el plano físico no es un principio. El sonido físico no es lo que conducirá a una exitosa construcción del antakarana.”

“A la comprensión sólo puede llegarse cuando un hombre vive la Palabra, oyendo su Sonido insonoro y exhalándolo en un vital aliento dador-de-vida hacia otros.”

“…“en el cuerpo o fuera del cuerpo” (como el iniciado Pablo lo expresa) la vida del discípulo no se detiene, sino que inevitablemente, si es sincero y sensato, pasará de una revelación a otra.”

Las 4 etapas de Enfoque, Tensión, Crisis y Reconocimiento:

1) Inhalación mental: Enfoque Centralización de la vida. 2) Intervalo: Punto de Tensión, Iniciación de causas. 3) Exhalación mental o Precipitación: Crisis, Producción de efectos. 4) Intervalo: Reconocimiento (¿integración?) y Preludio al reenfoque … Estas fases de la actividad —tanto positivas como negativas— pueden ser aplicadas en todos los aspectos y actividades de la vida.

‘‘Que la energía de mi Yo divino me inspire y la luz del alma me dirija. Que sea conducido de la Oscuridad a la Luz, de lo Irreal a lo Real; de la Muerte a la Inmortalidad”

“Cada cambio en las condiciones de vida en el plano físico es resultado de alguna causa interna. … Abandone los efectos. Busque el mundo de las causas.”

“I. Enfoque

Trate de asegurarse en un sentido amplio y general, donde reside el principal enfoque de su vida. ¿Se halla en los niveles emocional, mental o del alma? ¿Está enfocado conscientemente en la Jerarquía, en mi Ashrama o en dónde? ¿Cuál es su enfoque diario cuando se observa a sí mismo todos los días de su vida? ¿En qué fijó su atención cada día, recordando que el discípulo se enfoca con frecuencia en un lugar, mientras su atención está en otro? ¿Sabe qué quiero significar con esto?

“II. Tensión

Analice durante el próximo año si conoce la verdadera significación de la palabra tensión. Para usted significaría (hablando en símbolos que debería comprender) ese momento de exquisita sensibilidad que aparece justamente cuando la vida interna llega al punto de irrumpir en la luz. Es ese momento de orientación anticipada, alerta y consciente que caracteriza al corredor en los juegos olímpicos cuando permanece en aplomada expectativa para realizar el supremo esfuerzo y pasar la prueba. Para usted debería constituir ese momento en que deja de identificarse con lo que hace, se aparta del acto realizador (que en realidad es sólo efecto de una causa o móvil iniciador) y entra en el mundo de los orígenes, los móviles y las causas. En ese momento supremo de tensión usted relaciona la vida [i450] y la forma, lo fluido y lo concreto; entonces un organismo, no una organización, adquiere forma ante sus ojos.

“III. Crisis

La comprensión del sistema de correcta reflexión que generará los dos procesos precedentes debe invariablemente desembocar en un punto de crisis. Poco puedo decir sobre esta crisis. Tendrá lugar de acuerdo a su capacidad para enfocarse según la correcta tensión que obtenga, por lo tanto, la precipitación de la crisis le proporcionará liberación, libertad y claridad de visión y le permitirá entrar en la luz.

Para terminar diré: Conserve su integridad esencial e innata, hermano mío. Sea como el arbusto que soporta las tormentas de viento y lluvia; mantenga intacta su vida en la forma, y obtenga mayor belleza a medida que se va fortaleciendo.

Mi bendición descansa sobre usted y mi colaboración y ayuda son suyas, si surge la necesidad. Puede contar con ello. Soporte la felicidad y la desgracia en forma equilibrada y sea una mano fuerte en la oscuridad para todos aquellos con quienes entre en contacto.”

“El punto sobre el cual quiero poner énfasis es la necesidad —imperativa y permanente en lo que al resto de su vida se refiere— de los intervalos que para usted constituyen momentos de crecimiento; son esencialmente las “épocas de acopio” (si puedo usar una frase tan llamativa y desusada) y la “simiente del samadhi”. ¿Qué es samadhi, desde el punto de vista del iniciado y esotéricamente comprendido? Simplemente esos intervalos en la vida de servicio del iniciado en que retira todas sus fuerzas a un “pozo de silencio” —un pozo, lleno del agua de vida. En este estado de la conciencia surgen dos actividades definidas: Tensión y Reconocimiento… los puntos de intervalo no están relacionados en absoluto con la vida de la forma, sino con la vida de la Vida misma.

“¿Soy demasiado abstracto con usted, hermano mío? No lo creo. Al mirar hacia adelante en su futuro y sentir la cualidad de su vida, sé que la nota clave de su programa interno debería ser siempre el reconocimiento de la demanda esencial que hace su alma para que se produzcan los intervalos rítmicos; por consiguiente, el énfasis de su personalidad debería ponerlo sobre esta abstracción. No me refiero a abstraerse del servicio externo, sino a una actitud interna, constante, cíclica, de determinada y planeada abstracción.”

[Bibliografía: La Exteriorización de la Jerarquía, De Belén al Calvario, Discipulado en la Nueva Era T° I, La Muerte (la gran aventura), Los Rayos y las Iniciaciones y Discipulado en la Nueva Era T° II, (Alice A. Bailey, traducidos, revisados y editados por Fundación Lucis, Buenos Aires, Argentina).]
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