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Intervalos, en meditacion e invocacion

Programa: La voz del silencio


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Intervalos, en meditacion e invocacion

La Voz del Silencio

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Poder es algo que siempre ha sido de interés, a lo largo de los siglos, para la humanidad avanzada y para esos hombres que podían responder al aspecto voluntad por medio de su desarrollo mental. Hoy se está volviendo de interés para las masas y para los tipos de hombres más mediocres, y por eso es con frecuencia mal utilizado y dirigido a propósitos egoístas. Aquí el poder a ser evocado del alma humana, en esta hora de necesidad, es la capacidad de conocer el Plan y trabajar para su promoción, cooperando con esas fuerzas que se esfuerzan para re-establecer el orden en la Tierra y poner fin al ciclo de maldad agresiva en el cual hoy nos encontramos.

Surge aquí el interrogante de si el ciclo es susceptible de interferencia o si no debe forzosamente seguir su curso designado. Les recordaría que la ley de los ciclos es la ley que gobierna la aparición y la desaparición de grandes y activas energías que entran y salen de la manifestación, cumpliendo los propósitos de la Deidad y sin embargo limitadas y disminuidas por la cualidad de las formas sobre las cuales hacen su impacto. Si alguna intervención es posible y tiene lugar, será una “intervención a tiempo”1. Tal intervención está insinuada en las sagradas escrituras, tal como el Nuevo Testamento, donde se predice que “para bien de los elegidos, el tiempo será acortado”. Su significado real (que no se evidencia en la traducción más bien inadecuada que poseemos) es “debido a los elegidos o a causa de aquellos que saben y que emprenden la correcta acción, el progreso del mal puede ser detenido”. Esto es alentador y les recomiendo prestar atención a este pensamiento. Hay un poder que tales “elegidos” pueden manejar —comprendiendo la naturaleza preparatoria y altruista de ese poder..

Entre la corrida perpetua que sólo hace ruido y la melodía de una canción parece haber una diferencia dada por los intervalos, esos temidos desconocidos, y qué poco se los considera… Como se señaló, “los intervalos, no sólo entre la nota básica, la tercera mayor y la quinta perfecta, o los que distinguen la corchea de la semicorchea, son los que permiten componer una sinfonía o canción”.

Hoy, se enseña a los discípulos a trabajar mucho más en los planos internos de significado y no depender, como hasta ahora, de la actividad externa del sonido. Recuerden que ustedes no están creando en el plano externo. Por lo tanto el sonido o sonidos físicos, relativamente es de poca importancia. Lo que sí importa es la capacidad del discípulo para sentir el significado de la Palabra de Poder a medida que silenciosamente la pronuncia. La cualidad de su idea es la que portará el efecto correcto, y no el modo en que hace un sonido con la ayuda de sus cuerdas vocales y su boca. … Lo importante es el pensamiento detrás de la forma, la sensación registrada respecto a las palabras y la comprensión de su significación; lo que importa es la capacidad de pensar, sentir y silenciosamente enviar el llamado de la cualidad a la cualidad, del significado al significado, de la naturaleza a la naturaleza, de la forma al espíritu, recordando siempre que eso que se halla en el plano físico no es un principio. El sonido físico no es lo que conducirá a una exitosa construcción del antakarana.

A la comprensión sólo puede llegarse cuando un hombre vive la Palabra, oyendo su Sonido insonoro y exhalándolo en un vital aliento dador-de-vida hacia otros.

Para muchos discípulos en entrenamiento la crisis actual les presenta un período o intervalo de abstracción, a fin de reenfocar y conocer de nuevo la fuente de la sabiduría interna. Esto también le atañe a usted. Ocúpese del problema de responder sensiblemente y no del espejismo del trabajo que debe realizar. Ocúpese de las causas y no de los efectos, los cuales se producen inevitablemente.

… (Las personas) no relacionan la muerte con el sueño. Después de todo, la muerte es sólo un intervalo más extenso en la vida de acción en el plano físico; nos vamos “al exterior” por un período más largo.

Sabe, no es necesario que se lo diga, que antes de pasar a un conocimiento mayor necesita, como todos los discípulos consagrados, intervalos de estabilización.

… la muerte es sólo un intervalo en una vida de acumular experiencia constantemente… indica una definida transición de un estado de conciencia a otro.

Olvidan que ya han logrado la facilidad de dejar el cuerpo físico, porque aún no pueden traer a la conciencia del cerebro físico el recuerdo de esa muerte y el consiguiente intervalo de vida activa, y no relacionan la muerte con el sueño.

…“en el cuerpo o fuera del cuerpo” (como el iniciado Pablo lo expresa) la vida del discípulo no se detiene, sino que inevitablemente, si es sincero y sensato, pasará de una revelación a otra.

Cada cambio en las condiciones de vida en el plano físico es resultado de alguna causa interna. Le insinué esto cuando le di los seis enunciados que estaban destinados a ayudarlo en la orientación de su vida. Le dije: “Sepa que sus causas son efectos. Abandone los efectos. Busque el mundo de las causas”.

Como bien sabe, estas palabras representan una de las primeras lecciones que un discípulo debe dominar. El iniciado vive en el mundo de las causas, porque evidentemente es el mundo de la iniciación. Por consiguiente, debe ocuparse de estos acontecimientos básicos que actúan como impulsos vitales e inician sólo las actividades que él formula como alma y (tenga presente esto) como alma cuya personalidad es iniciática.

Las 4 etapas de Enfoque, Tensión, Crisis y Reconocimiento:

1. Inhalación: Enfoque Centralización de la vida. 2. Intervalo: Punto de Tensión, Iniciación de causas. 3. Exhalación: Crisis, Producción de efectos. 4. Intervalo: Reconocimiento y Preludio al reenfoque. … Estas fases de la actividad —tanto positivas como negativas— pueden ser aplicadas en todos los aspectos y actividades de la vida.

“Ten presente, Oh Chela, que en las esferas conocidas nada sino la luz responde a la palabra. Sabe que esta luz desciende y se concentra; sabe que desde su punto de enfoque escogido ilumina su propia esfera; sabe también que la luz asciende y deja en la oscuridad aquello que, en tiempo y espacio, iluminó. A este descenso y ascenso los hombres llaman vida, existencia y deceso; a esto Nosotros Quienes hollamos el Camino Iluminado llamamos muerte, experiencia y vida.”

[Bibliografía: La Exteriorización de la Jerarquía, De Belén al Calvario, Discipulado en la Nueva Era T° I, La Muerte (la gran aventura), Los Rayos y las Iniciaciones y Discipulado en la Nueva Era T° II, (Alice A. Bailey, traducidos, revisados y editados por Fundación Lucis, Buenos Aires, Argentina).]
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