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La luz del Alma

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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La cualidad y la principal característica del alma es luz. Por lo tanto, si esa luz ha de ser utilizada y esa cualidad expresada por el discípulo y el trabajador, él debe ante todo lograr un reconocido contacto con el alma a través de la meditación.

Meditación implica vivir una vida enfocada cada día y siempre. Esto impone forzosamente una excesiva tensión a las células del cerebro, porque entran en actividad las células pasivas y despierta la conciencia cerebral a la luz del alma. Este proceso de meditación ordenada, cuando se lleva a cabo durante un período de años, complementado por la vida meditativa y un servicio concentrado, despertará exitosamente todo el sistema y pondrá al hombre inferior bajo la influencia y el control del hombre espiritual.

El esoterista sabe que en cada átomo de su cuerpo se encuentra un punto de luz. Sabe que la naturaleza del alma es luz. Durante eones, camina por medio de la luz engendrada dentro de sus vehículos, por la luz dentro de la sustancia atómica de su cuerpo y es, por lo tanto, guiado por la luz de la materia. Luego descubre la luz del alma. Más adelante todavía, aprende a fusionar y combinar luz del alma y luz material. Entonces resplandece como un portador de Luz, al estar fusionadas y enfocadas la purificada luz de la materia y la luz del alma. El uso de esta luz enfocada a medida que desvanece el glamur individual enseña al discípulo las primeras etapas de la técnica que desvanecerá el glamur grupal y finalmente el glamur mundial…

Donde la luz de la verdad es convocada, el glamur automáticamente desaparece, aunque sólo sea transitoriamente. Pero de nuevo surge la dificultad porque pocas personas se atreven a enfrentar la verdad real, pues implica finalmente el abandono del bienamado glamur y la capacidad de reconocer el error y admitir equivocaciones, y esto no lo permitirá el falso orgullo de la mente. Otra vez, puedo asegurarles que la humildad es uno de los factores más potentes para liberar el poder iluminador de la mente, cuando refleja y trasmite la luz del alma. El enfrentar decididamente la vida real y el severo reconocimiento de la verdad (fría, serena y desapasionadamente) facilitará mucho la evocación de la afluencia de iluminación que bastará para desvanecer el glamur.

La luz del yo inferior personal revela al hombre el mundo de la forma, de la materia, del instinto, del deseo y de la mente; la luz del alma revela la naturaleza de la relación de estas formas de vida con el mundo de lo amorfo y del conflicto entre lo real y lo irreal.

El Sendero de Evolución es de hecho el sendero de reconocimientos, conduciendo a la revelación. Todo el proceso de evolución lleva de una expansión de conciencia a otra, hasta que los mundos de lo sin forma y de la forma quedan revelados por la luz… Las luces son diversas y diversamente reveladoras. Tenemos:
• La luz de la materia misma, que se halla en todo átomo de sustancia.
• La luz del vehículo vital o etérico —una luz que es el reflejo de la Luz Una porque unifica los tres tipos de luz dentro de los tres mundos.
• La luz del instinto.
• La luz del intelecto o la luz del conocimiento.
• La luz del alma.
• La luz de la intuición.
Pasamos de una luz a otra y de una revelación a otra, hasta que salimos del reino de la luz y entramos en el reino de la vida que es, hasta ahora para nosotros, plena oscuridad.

Iluminación es lo que debe buscar la mayoría de los aspirantes; han de cultivar el poder de usar la mente como un reflector de la luz del alma, dirigiéndola a los niveles de glamur y por lo tanto disipándolo. La dificultad, hermanos míos, reside en hacerlo en medio de los sufrimientos y engaños del glamur. Requiere una tranquila abstracción de mente, pensamiento y deseo del mundo en el cual la personalidad actúa habitualmente, y la centralización de la conciencia en el mundo del alma, para aguardar allí silenciosa y pacientemente los acontecimientos, sabiendo que la luz brillará y la iluminación finalmente tendrá lugar.

La luz del alma es como un inmenso faro, cuyos haces luminosos pueden ser dirigidos en muchas direcciones y enfocados en muchos niveles.

Muchos alcanzarán la etapa en que pueden llegar a ser sensibles, si logran acallar las ruidosas afirmaciones de la personalidad y permiten penetrar la luz del alma. Sólo así se puede conocer y tomar contacto con el Maestro. Cuando lleguen a olvidarse de sí mismos y de sus reacciones personales, sus propias interpretaciones, y sus demandas personales, entonces descubrirán cómo y de qué manera el Maestro está tratando de impresionar a los discípulos y al grupo al que ustedes pueden estar afiliados. Entonces serán sensibles a esa impresión y facilitarán, según se dice, la actividad del Maestro por medio de un profundo y sincero interés en la vida esotérica, excluyendo la propia individualidad y también la del Maestro.

Sobre todo, diría: Traten de recuperar el fervor de vuestra temprana, espiritual aspiración y autodisciplina. Si nunca la perdieron (aunque muchos discípulos sí) procuren forzar esa energía de inspiración a resolverse en un efectivo despliegue de acción definida en el plano físico. ¿Cómo, preguntan, hermanos míos? Aumentando la radiancia de vuestra luz en el mundo mediante amor y meditación, para que otros puedan dirigirse a ustedes como a la luz de un faro en la oscura noche de vida que en este siglo parece haber descendido sobre la humanidad; procuren amar más de lo nunca hayan creído que fuera posible, para que otros —helados y relajados por la circunstancia de vida y el presente horror de la existencia humana— puedan dirigirse a ustedes por calidez y consuelo. Lo que yo y todos quienes están afiliados a la Jerarquía procuramos hacer en este momento de crisis desesperada, es descubrir a quienes son puntos confiables de energía viviente y a través de ellos derramar el amor, la fortaleza y la luz que el mundo necesita y debe tener si ha de capear este temporal. Les pido prestar este servicio a mí y a la humanidad. No pido nada espectacular; sin embargo, si han de responder adecuadamente, ello requerirá un arduo esfuerzo de vuestras almas; no pido algo imposible; les recordaría que la apatía del cuerpo y el cerebro físicos, la inercia de la naturaleza sensoria y el sentido de futilidad de la mente al enfrentar grandes cuestiones parece obstaculizarlos.
Por medio de la luz del alma, el alma puede ser conocida. Por lo tanto, busca la luz de tu propia alma y conoce a esa alma como tu director. Cuando se establezca el contacto con el alma, tu propia alma, si puedo expresarlo así, te presentará a tu Maestro.

 

Compilado “El Alma, la cualidad de la Vida”; de los libros azules, los libros de Alice Bailey.

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