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La Pereza

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La Pereza

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Reseña:


Esta tarde me gustaría hablar, si es posible, acerca de la pereza, el sufrimiento, la acción, y, si hay tiempo, acerca de la belleza.

Ideas y teorías realmente no van a cambiar la mente ni el corazón.

Ningún tipo de persuasión, premio o castigo va realmente a modificar la astucia de la mente o la crueldad del corazón. Ninguna creencia o dogma va a disuadir el curso de la mente que busca obtener lo que ella desea. Sería una lástima que cada uno de nosotros saliera de estas reuniones con un poco de palabras que son solamente ideas quemadas que nada cambian; porque la mutación sólo ocurre cuando uno percibe profundamente los hechos reales.

La costumbre que hay para entender algo es discutirlo, analizarlo, buscar referencias; encontrando muchos argumentos a favor y en contra; pero al final quedamos como al comienzo: embotados, insuficientes, insensibles, completamente sumidos en nuestras preocupaciones y compromisos, sin que ninguna cantidad de esfuerzo y pensamiento disuelva nuestro problema. Yo ahora voy a hablar sobre estos problemas como ya lo hice antes con el miedo, el poder, el status y la autoridad. No estoy manejando ideas ni propaganda porque ellas no revelan el hecho y

ustedes necesitan entender los hechos.

 Ni los templos ni los libros ni los maestros nos van a enseñar cómo observarnos a nosotros mismos, sino que tenemos que ser una luz para nosotros mismos; y ,para ser una luz para sí mismo uno, no puede seguir a nadie; cuando uno es una luz para sí mismo, no erige autoridades, no puede tener un maestro, ni puede ser un seguidor. Cuando uno es una luz para sí mismo es una entidad creadora y la creación no puede ocurrir si hay algún tipo de pereza.

 

La pereza es la esencia de la autocompasión; uno es perezoso, indolente, dado a pensar superficialmente sin ninguna precisión. Nuestras mentes están tan confundidas como nuestro corazón pues ambos están embotados. Y para entender la pereza –no para entender cómo salir de la pereza-, uno tiene que aprender de ella.

 

Como hemos visto antes, aprender sobre un problema es más importante que resolverlo, porque cuando uno ha aprendido sobre un problema ya lo ha resuelto. Así que ahora vamos a aprender sobre la pereza, esa indolencia extraordinaria que tenemos; sin acumular conocimientos sobre la pereza- lo cual es algo puramente verbal-.

Aprender implica investigar; y para investigar la mente debe estar libre para descubrir, y, no existe esa libertad, si uno solamente está de acuerdo o si niega, defendiéndose detrás de las palabras y conclusiones.  Estas son distracciones que impiden la claridad en que el aprendizaje debe tener lugar. Bien, ahora juntos vamos a aprender sobre la pereza, algo que especialmente tienen las gentes que viven en los climas tropicales como aquí, viviendo con gobiernos autoritarios, todo lo cual los sumerge en un letargo mental y una indolencia que los hace aceptar fácilmente las cosas. Tengamos en cuenta que para aprender debe haber una libertad para cuestionar todo.

 

Vamos pues ahora a aprender sobre este asunto que llamamos pereza. La esencia de la pereza es la autocompasión . Voy a ahondar en esto de la autocompasión porque, si no lo entendemos bien, no vamos a poder entender lo que sigue que es el sufrimiento. Es bueno el estar desocupado, es bueno el estar desocupado en el sentido de no estar en una actividad constante como una hormiga o como un mono que siempre están haciendo algo. La mayoría de nuestras mentes siempre están ocupadas con algo, palabras, problemas, ideas, decisiones, de manera que la mente siempre está parloteando consigo misma; nunca pues está en un estado de ocio, nunca está quieta y vive en tensión . Solo una mente que está quieta es muy perceptiva y de instante en instante recibe lo verdadero.  Pero esa desocupación infinita no se puede confundir con la pereza. Una mente desocupada es una mente extraordinaria, porque ella no está cautiva en el afán de actuar ni está siempre parloteando consigo misma acerca de las cosas.

Es decir existe la cualidad de estar desocupado,  en el sentido de estar  libre de las propias presiones, el de estar quieto con un sentido de indiferencia que es necesario. Pero esa quietud, esa sensación de infinita desocupación, en la cual tiene lugar una instantánea visión de la realidad, es posible solamente si uno entiende la pereza, una pereza que no sólo es del cuerpo, sino que también es la pereza de aceptar ideas, pensamientos, afirmaciones, las que, al igual que un tranvía, lo llevan a uno siempre por los mismos rieles, pero uno no sabe ni se da cuenta que está atrapado en los rieles.

 

Esa es la pereza: no saber, no darse cuenta que nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestras actividades siempre siguen la misma ruta, por unos mismos rieles. De manera que lo que uno piensa ahora es lo mismo que pensaba cuando tenía veinte o treinta años de edad, uno nunca cambia, no hay un desvío, no hay nada nuevo, no hay nada fresco.

 

También está la pereza del cuerpo, esa indolencia que tiene la mayoría de gente, ellos creen que ellos pueden curar esa indolencia disciplinando el cuerpo, forzándolo a hacer cosas, obligándolo, dirigiéndolo. Toda coacción genera un conflicto y una mente que esté en conflicto con su cuerpo no le da energía al cuerpo, al organismo, sino que crea un conflicto, y, ese conflicto no es un factor que vaya a producir un cuerpo activo.

 

De manera que el control, la disciplina, forzando el organismo a obedecer, a levantarse de la cama aunque esté cansado y ponerse a desarrollar actividades planeadas, crea resistencia, y, cuando hay resistencia, hay contradicción y esa contradicción que uno no entiende produce pereza. Si uno ha estudiado su propio cuerpo, vigilándolo, observándolo, entonces uno sabrá cuando ese cuerpo debe descansar y cuando no. Entonces se da cuenta que uno no debe forzar su cuerpo ni obligarlo a hacer algo, porque el cuerpo obrará naturalmente, espontáneamente. fácilmente. Para hacer eso uno debe entender completamente el proceso de su indolencia mental. Cuando una persona come con exceso y se entrega a diversas formas de placeres, todo ello indica un alto grado de relajación porque tiene la mente dormida y se ha entregado a sus apetitos que han formado hábitos y un hábito es solo la irreflexiva continuidad del pasado.

Entonces es importante entender el proceso de una mente que se ha vuelto perezosa. Hay pereza mientras exista la conformidad que produce el situarse en el pequeño rincón en donde uno se ha atrincherado con su familia para sentirse seguro emocional y mentalmente sintiendo que uno ha logrado ciertos resultados y se siente respaldado por estar en un punto donde se siente seguro, sin que nada lo pueda perturbar y entonces en ese momento uno se vuelve perezoso y esa pereza es la esencia de la auto-compasión.

¿ Entienden lo que quiero decir con auto-compasión? Auto-compasión significa el sentir que uno no tiene ninguna persona en que apoyarse, sentir que la demás gente lo aparta, que lo ignora, que no lo ama , aunque uno pudiera amarlos; sentir que uno es un fracaso, pero que va a triunfar; sentir que uno es alguien importante o que no lo es; es decir la interminable afirmación de la persona con sus lágrimas, sus alegrías, sus frustraciones, sus miserias. Es un hilo continuo que nunca se rompe y que es el curso de la autocompasión y el cual corre por toda la existencia y representa la pereza. Entonces con esa pereza uno empieza a conformarse, a echar raíces, a engrosarse mentalmente. De esa manera uno busca tener seguridad en esa pereza y una vez establece ese sentido de seguridad psicológica uno forma un centro, desde el cual actúa y así uno vive su vida de esa manera.

Por favor, como antes les he dicho, no se pongan simplemente a escuchar lo que digo, sino también observen su propia mente, su propio estado de conciencia y vean qué tan cerca las palabras representan ese estado de conciencia y observen la operación de su propia mente y, si hacen lo que les estoy diciendo, mis palabras significaran algo, pero si ustedes lo único que hacen es confiar en mis palabras, van a quedar vacíos sin entender nada, aunque busquen entender durante todo el tiempo. Entonces, escuchar realmente es observar su propia mente, y ver es observar el movimiento de su propio pensamiento, porque es ese pensamiento y las palabras las que están impidiendo que ustedes escuchen y vean. Y, si ustedes van a entender todo el problema del sufrimiento y el problema de la acción, primero tienen que entender qué es auto-compasión.

El sufrimiento es la acción y la interacción de la autocompasión y de la memoria. Uno sufre porque ha perdido a alguien; uno sufre porque alguien no lo ama, uno sufre por no poder tener un mejor empleo; uno sufre porque tiene celos de otra persona que es más bella, mas sensitiva o más inteligente, y uno es codicioso. Todas esa cosas le producen sufrimiento y conflictos. Pero el sufrimiento no es una crisis imposible de controlar, ni tampoco es algo que uno no pueda entender. Lo cierto es que uno puede cambiar su mente completamente y uno puede quedar totalmente libre del sufrimiento de tal manera que el sufrimiento no pueda ocurrir otra vez

 

Si ustedes me han escuchado atentamente, sin hacer esfuerzos, sin tener el deseo de liberarse del sufrimiento, si me han escuchado con gusto, con placer, en la misma forma que ustedes ven un atardecer u oyen el canto de un pájaro, u observan una hoja que pareciera no estar relacionada con uno, entonces ustedes verán que ya no tienen esa carga del sufrimiento, no sólo por un momento, no sólo por un día sino que quedarán libres de él permanentemente.

 

Si uno pudiera entender el hecho real del sufrimiento, no entender la idea del sufrimiento, sino lo real de él, entonces tendría la clave para terminar con el sufrimiento; porque hay la idea acerca del sufrimiento y hay el hecho real del sufrimiento y estas dos cosas son diferentes. La mayoría de nosotros tenemos la idea de lo que es el sufrimiento. Por ejemplo, si mi hijo muere, si pierdo a mi esposa, si alguien no me ama, si uno no es tan inteligente como algún otro, consideramos la idea más importante que el hecho, porque no sabemos cómo enfrentar el hecho del sufrimiento sin que la idea importe.

 

Por favor entiendan la diferencia entre idea y hecho, porque cuando miramos con la idea, realmente no estamos mirando. El establecer ideas sobre el sufrimiento es autocompasión, las ideas son la respuesta de la memoria, algo diferente al sufrimiento, al igual que tener una idea sobre la comida no es comida, pero la mayoría de nosotros vivimos en las ideas ya sean heredadas o adquiridas, estableciendo una comida mental que pensamos nos satisface. En esa forma nuestras mentes se vuelven torpes, insensibles, dormidas y vacías.

Al ver la realidad del sufrimiento, nos salimos de la autocompasión y nos liberamos de la autocompasión. La autocompasión es una idea sobre uno mismo es ponerse a preguntarse: ¿  Por qué me pasa esta desgracia a mí y no a los demás? ¿  Por qué yo no soy tan poderoso , grande, ruidoso y vulgar como usted? ¿ Por qué me quitaron mi hijo? ¿ Por qué me tuvieron que quitar mi esposa? ¿ Por qué no me aman? Todas estas preguntas surgen de la memoria y de la autocompasión y es con esas ideas que uno mira a lo que considera que es su sufrimiento, un sufrimiento que realmente no es sufrimiento, sino que es una expresión de su sentimiento de autocompasión. Esto señores les debe parecer muy severo, pero ese es el hecho, el hecho psicológico. Por eso, si usted le dice a una persona que ha perdido su hijo, o su padre o un amigo que mire el hecho y no se ponga a auto compadecerse, esa persona va a pensar que uno es un individuo cruel sin corazón, sin compasión ni amor.

 

El hecho es que todas las personas sufren. Si uno se observa cuando sufre entonces de da cuenta que solamente, cuando uno entiende todo el proceso del sufrimiento, queda por fuera del sufrimiento. Cuando uno observa su propio sufrimiento, entonces se da cuenta de lo íntimamente relacionado que está ese sufrimiento con la autocompasión y con todos los recuerdos del pasado. Son esos recuerdos del pasado los que provocan la autocompasión y el sentimiento de soledad. Entonces el sufrimiento se prolonga un día tras otro, un mes tras otro. Uno, entonces, ha construido a su alrededor una muralla de autocompasión, una muralla de recuerdos de sus frustraciones. Uno entonces vive en la casa de la muerte, que ha perdido todo sentido. Y es desde esa casa que uno investiga el sufrimiento y desde ahí uno lee libros tratando de descubrir cómo puede uno escapar del sufrimiento.

 

Entonces, uno tiene sus dioses, sus libros, sus películas, sus bebidas, sus mujeres, sus hombres, sus diversiones; todo a un nivel igual, ya sea que uno tome un trago o vaya al templo, ambas cosas son lo mismo, porque ambas cosas son escapes de una mente perezosa, la cual es la pura esencia de la autocompasión. Uno no puede librarse de la autocompasión preguntando cómo se libera de ella porque esa sería otra forma de auto-interés impulsada por la autocompasión. Lo único que uno puede hacer es aprender acerca de qué le impide mirar al hecho del sufrimiento. Ese hecho con sus angustias sus agonías, su confusión, es decir con toda la miseria que lo tiene atrapado.

¿ Cómo mira uno al hecho del sufrimiento? Si uno mira el hecho del sufrimiento sin ninguna autocompasión, sin ningún recuerdo de las cosas del pasado, ¿ existe el sufrimiento?

Si  no tengo ningún recuerdo de mi hijo que se fue, de lo simpático que era, de lo alegre que era, si no pienso en lo que él hubiera podido ser, si no me dedico a recordarlo, si no trato por medio de él inmortalizarme a mí mismo, si no he puesto todo mi ser en él: -mis ideas, mis esperanzas, mis miedos,  mis frustraciones- todo lo cual no son más que recuerdos de cosas que fueron, y, si no tengo autocompasión –cuya esencia es sufrimiento- ni tampoco recuerdo las cosas que fueron y ya no existen, entonces ¿ habrá sufrimiento?  ¿ Podrá uno entonces observar cualquier suceso con una mente diferente? Esa mente diferente no es perezosa, esa mente está libre de los motivos que la hacen indolente, perezosa, inconsistente

 En resumen la autocompasión y los recuerdos son las causas que hacen la mente torpe, y que impiden que uno pueda tener la visión completa e instantánea de los hechos.

 

De manera que, si una mente entiende el sufrimiento, ella entiende el proceso total de un pensamiento ego centrado y de una acción expansiva del ego, junto con el mecanismo del hábito y el mecanismo de la memoria. Uno es el campo de batalla de la memoria y nada más. Si uno quita sus memorias de infancia, sus memorias de juventud, las memorias de todas las cosas que ha conseguido, de las cosas que ha experimentado, las cosas que ha sufrido, de las cosas que uno cree ser, entonces, ¿ qué queda?                       

Queda un sentimiento de soledad, de vacío de insuficiencia, el cual causa autocompasión y es ese sentimiento el que trae infinito sufrimiento y fatiga. Ustedes me están escuchando con el fin de entenderse a sí mismos, y cuando ustedes se entiendan ustedes podrán borrar instantáneamente el proceso de la autocompasión.

 

Ustedes no necesitan tiempo porque el tiempo no sirve para mutar, el tiempo no trae un verdadero cambio, sino que él trae aceptación y establece los hábitos; uno se acostumbra a vivir cansado, torpe y estúpido. Pero para acabar con esa rutina de la autocompasión la cual causa sufrimiento, uno tiene que verla inmediatamente y eso es algo que se puede hacer en el instante. Uno trata de añadirle detalles al asunto, pero los detalles no interesan, los razonamientos y las conclusiones tampoco interesan. Pero el hecho es que uno es incapaz de encarar los hechos. Hechos tales como el de que uno ha perdido un hijo o que uno no es tan inteligente como los demás, pero cuando enfrenta el hecho sin auto compadecerse, sin buscar consuelos, sin buscar escapes, entonces uno queda libre de todo porque no compara

 

Entonces, nuestra mente está ocupada con sus cosas como lo hace la mayoría. Es obvio que uno debe ocuparse de sí mismo a un cierto nivel tal como el nivel fisiológico o el nivel de cómo ganarse la vida. Pero a un nivel más profundo, al profundo nivel psicológico, el auto interés causa inacción, que es pereza. Si uno se ha observado sí mismo y al mundo que lo rodea, se da cuenta que nuestras acciones son solamente reacciones, todas nuestras acciones son solamente reacciones, son una respuesta de nuestras simpatías y antipatías.

     

Por favor, pongan atención a lo que les voy a decir porque quiero mostrar que hay una clase de acción que no es una reacción ni tampoco es una acción producida por una idea. Les quiero mostrar una acción que es el producto de negar toda reacción y, que al ser así, esa acción es una acción creativa. Para entender la acción creativa, para entrar en ese campo de la creación, que no es complejo pero sí es un extraordinario estado de la mente, nosotros primero tenemos que entender las reacciones que diariamente tenemos y que causan nuestra acción. Hay muchos tipos de reacciones: rechazar, defender, resistir, someterse, acumular, adquirir, etc.

              

Por ejemplo: yo le digo algo que no le gusta y, entonces, usted me contesta rechazándolo. A toda hora actuamos en esa forma. Uno está acondicionado a un patrón de vida particular, el cual uno aplica diariamente en forma fija . Uno aplica patrones internos y patrones externos y, cuando esos patrones son cuestionados, se rebela de acuerdo con sus condicionamientos y sus hábitos y, a partir de esa reacción, surge otra acción, de manera que se mueve de una reacción a otra reacción durante todo el tiempo, y por eso uno nunca es libre. Esa es una de las causas del sufrimiento, por favor entiendan esto.

         

Hay dos tipos de reacciones: si uno ve algo feo uno debe racionar, si ve algo bello uno debe reaccionar, si uno ve una serpiente venenosa, debe reaccionar; si no lo hiciera estaría muerto, estaría insensible, pero uno sí está vivo. Pero hay otro tipo de reacciones basadas en los condicionamientos que usted tiene por vivir en una determinada sociedad o por haber tenido un cierto tipo de experiencias.

Cuando uno ve un árbol o una bella puesta de sol uno reacciona, porque está vivo. Pero, cuando uno reacciona por tenerse autocompasión o con base en algunas conclusiones, con base en unos hábitos, con base en algunos fracasos o éxitos o esperanzas o en su desespero, entonces esas reacciones lo conducen a hacer acciones incompletas que van a continuar la serie de conflictos, aumentando nuestra miseria.

 

Espero que vean la diferencia entre las dos clases de reacción. Una clase de reacción en la cual uno ve y no se pone a traducir lo que ve en términos de sus propios condicionamientos, la cual produce una acción real, y la otra clase de reacción es cuando uno ve algo y dice” esto que veo es bonito y debo poseerlo” Esa reacción es la respuesta de nuestros propios condicionamientos, de nuestra memoria con su autocompasión. de nuestros deseos y todo lo que conllevan. Por favor vean la diferencia entre estas dos reacciones. Hay una respuesta que nace por una idea y hay otra que no se origina en ideas. La respuesta que se origina en ideas y conclusiones, la que se origina en hábitos, en tradiciones, lleva a la miseria de una esclavitud al pasado, y la respuesta sin ideas sino sólo observando conduce a la libertad una libertad que no lo lleva a uno a un sitio sino que simplemente uno es libre.

 

Únicamente la mente libre representa un estado de negación, una negación de las reacciones positivas de una mente condicionada. Solamente una mente que esté en un estado de negación puede ver en un instante lo que es la verdad. Por favor, yo no estoy diciendo algo que sea muy complejo, realmente no es complejo sino simple. Lo que pasa es que debido a su simplicidad no lo van a entender. Sus mentes son tan complicadas que buscan lo complicado, pero lo que les digo es simple. Sus reacciones son el producto de sus condicionamientos como cristianos, como personas acomodadas, como personas pobres, como mujeres, como hombres o como lo que sean, con todas sus experiencias, sus esperanzas, sus dioses sus deseos, sus apegos, todo lo cual los condiciona a ustedes y desde allí ustedes reaccionan y cuanto más reaccionen esas reacciones entrarán más profundamente en se ser y ustedes se mantendrán esclavizados a ellas y quedarán más limitados. Darse cuenta de eso es muy simple y no necesita una gran investigación psicológica. Lo que demanda energía y atención es el negar totalmente las reacciones positivas de una mente condicionada; cuando uno niega, uno observa sin ideas y sin pensamientos, entonces uno realmente sí está mirando.

 

Por eso señores cuando uno trata de entender a un hijo malcriado, un hijo que es malcriado porque uno no ha sabido educarlo, porque uno se lo ha encargado a un colegio y hasta allí ha llegado, de manera que el joven se ha vuelto una máquina. Esta no es una charla sobre educación. Si uno tiene un hijo, uno tiene que observarlo, vigilarlo y su uno quiere aprender de ese hijo, uno no le dice como debe ser él ni lo obliga a hacer una cosa u otra, solamente uno observa y aprende porque es el corazón es el que responde y no nuestra pequeña mente posesiva.

 

Es decir, uno tiene que aprender acerca de sus hijos. Pero eso no se puede hacer si uno se pone a reaccionar con la autoridad de padre con su extraordinario sentido de importancia, como si uno hubiera producido un mundo maravilloso. Si uno quiere entender a su hijo uno debe verlo sin su pensamiento, sino descubriendo cómo siente su hijo y que piensa él. Entonces, si uno mira a su hijo de esa manera, su mente en ese momento está vacía, porque uno está interesada en él. Uno no lo reviste con sus ideas, ni con sus esperanzas, ni con sus miedos, sino que uno quiere descubrir quién es su hijo.

Entonces, uno ve la verdad, si uno puede mirar un acontecimiento doloroso, tal como la muerte de un hijo, viendo sólo el hecho, sin ninguna reacción, ni autocompasión, ni recuerdos. Pero la mayoría de nosotros cae en la autocompasión, porque no tenemos otra cosa con la cual vivir, y la autocompasión se vuelve nuestro alimento. Y, cuanto más viejos somos, más importantes se vuelven los recuerdos de las cosas pasadas..

 

Entonces, la acción nacida de la reacción trae sufrimiento. La mayoría de nuestros pensamientos son reacciones al pasado y están en el tiempo. Una mente que no está en el pasado y que ha entendido el proceso total de la reacción, puede actuar en cada momento en forma total, completa e íntegra.

 

Ahora, escuchen con atención, porque lo que les voy a decir puede ser un poco difícil.

 

Por favor escuchen, como si estuvieran lejos y tuvieran que aguzar sus sentidos. Les voy a hablar sobre algo que ustedes habrán descubierto si han atravesado todo nuestro discurrir, suavemente y con gusto. Cuando uno ha recorrido todo el proceso de una acción nacida de la reacción y lo ha negado sin brusquedad y con gozo, sin ningún pesar, verán que ustedes han llegado en forma natural y fácil a un estado de su mente que es la esencia de la belleza.

 

Uno debe entender la belleza, porque una mente que no es bella una mente que no queda fascinada con un árbol, con una flor, con un rostro amoroso, con una sonrisa, una mente que no se detiene en el mar a contemplar las inquietas olas, una mente que carece del sentido de la belleza, esa mente nunca va a encontrar el amor ni la verdad. Uno ha negado la belleza porque esa belleza requiere pasión, esa belleza demanda toda su energía y una total atención sin distracciones, una atención que es negación, -que es un estado de negación-.

 

Y es solamente a través de la nada que ocurre la creación, ya que, como producto del vacío, esta la creación que es la suma de toda la energía. Uno no puede llegar a esa energía, uno debe situarse lejos de ella, uno debe perder su ego, lejos, uno debe olvidarse de sí mismo, y cuando uno llegue a esa energía uno debe estar inmaculado, sin un recuerdo, sin pensamientos, sin memorias. Realmente no hay nada que uno vaya a experimentar, y, si uno busca experimentar, todavía está en el campo de lo conocido, en el campo de las cosas pasadas.

 

Estoy hablando de una mente que no es perezosa y que no se auto compadece, una mente que no tiene memoria exceptuando la memoria mecánica que se necesita para vivir, como la de memorizar la vía para ir a la oficina y hacer las otras cosas mecánicas que se requieren para subsistir. Esta mente no perezosa, no tiene memoria, porque no hay memoria psicológica, y eso hace que no existan experiencias ni tampoco retos, y es solamente esa mente, que es en sí misma realidad, que es en sí misma creación, la que es la belleza.

 

La belleza no está en un rostro por pulido que ese rostro sea. La belleza no es algo que pueda ser armado por el ser humano. la belleza no es el resultado de ningún pensamiento ni de ningún sentimiento.  La belleza es la comunión con todo sin que ella sea una reacción, comunión con lo feo y con lo llamado bello. Esa comunión sale de la nada y en el estado de belleza se halla la belleza que es amor.

5ta. Plática Pública marzo 4 1962

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