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La Reaparición del Cristo: La Gran Invocación

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La Reaparición del Cristo: La Gran Invocación

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Reseña:


LA REAPARICIÓN DEL CRISTO:

LA GRAN INVOCACIÓN

 

 

La agonía de la guerra y la angustia de la entera familia humana condujeron al Cristo, en el año 1945, a llegar a una gran decisión —una decisión que halló expresión en dos declaraciones muy importantes. Anunció a la Jerarquía espiritual reunida y a todos Sus servidores y discípulos en la Tierra, que Él había decidido surgir nuevamente al contacto físico con la humanidad si ocasionaban las etapas iniciales de establecer rectas relaciones humanas; en segundo lugar, dio al mundo (para uso del “hombre de la calle”) una de las más antiguas plegarias jamás conocidas, pero una que hasta el momento no se había permitido que fuera utilizada excepto por los Seres más excelsos, espirituales. Él Mismo la utilizó por primera vez, se nos dice, en el momento de la Luna Llena de Junio, 1945, que es reconocida como la Luna Llena del Cristo, así como la Luna Llena de Mayo es la del Buda. No fue fácil traducir estas frases antiguas (tan antiguas que no tienen fecha ni antecedente de ninguna clase) en palabras modernas, pero se ha hecho, y la gran Invocación, que finalmente puede llegar a ser la plegaria mundial, fue pronunciada por Él y trascrita por Sus discípulos.

 

Su extraordinaria potencia puede ser vista en el hecho de que cientos de miles de personas ya la están utilizando día a día y varias veces al día; está traducida a dieciocho idiomas diferentes1 y la gente la utiliza en todos esos idiomas; en las selvas de África, grupos de nativos la están utilizando y puede vérsela en los escritorios de grandes ejecutivos en nuestras principales ciudades; se trasmite por radio en Europa y en América, y no hay país o isla en el mundo donde su uso sea desconocido. Todo esto ha tenido lugar en el espacio de dieciocho meses.

 

Esta nueva Invocación, si se le brinda distribución generalizada, puede ser para la nueva religión mundial lo que el Padre Nuestro ha sido para el cristianismo y lo que el Salmo 23 ha sido para el judío espiritualmente orientado. Hay tres acercamientos a esta gran Plegaria o Invocación: 1. El del gran público. 2. El de los esoteristas, o de los aspirantes y los discípulos del mundo. 3. El de los Miembros de la Jerarquía.

 

Primero, el gran público la considerará como una plegaria a Dios Trascendente. Todavía no Lo reconocerá como inmanente en Su creación; la emitirá en alas de la esperanza —esperanza de luz, de amor y de paz, que anhela incesantemente. También la considerará como una plegaria para el esclarecimiento de todos los dirigentes y líderes en todos los grupos que están manejando los asuntos mundiales; como una plegaria para la afluencia de amor y comprensión entre los hombres, de manera que puedan vivir en paz entre sí; como una demanda para que se cumpla la voluntad de Dios —una voluntad de la cual el público nada puede saber y que siempre les parece tan inescrutable y tan omni-inclusiva que su reacción normal es paciencia y una disposición a abstenerse de cuestionar; como una plegaria para el fortalecimiento de la responsabilidad humana para que los reconocidos males de hoy —que tanto angustian y preocupan al género humano— puedan ser eliminados y alguna vaga fuente de mal pueda ser controlada y aprovechada. La considerará finalmente como una plegaria para que alguna igualmente vaga condición primordial de felicidad beatífica pueda ser restaurada y toda desdicha y dolor desaparezca de la tierra. Para el gran público, todo esto es enteramente bueno y útil y todo lo que es inmediatamente posible.

 

      En segundo lugar, esoteristas, aspirantes y personas espiritualmente orientadas tendrán un acercamiento más profundo y más comprensivo. A ellos les trasmitirá el reconocimiento del mundo de causas y de Aquellos que están subjetivamente detrás de los asuntos mundiales, los Directores espirituales de nuestra vida. Ellos están listos para fortalecer a aquellos con verdadera visión, listos para indicar no sólo la razón de los acontecimientos en los diversos departamentos del vivir humano, sino también para hacer esas revelaciones que permitirán a la humanidad avanzar fuera de la oscuridad, a la luz…

 

En tercer lugar, ambos grupos —el gran público y los aspirantes del mundo en sus grados variantes— tienen entre ellos a quienes sobresalen del promedio general como poseyendo un más profundo insight y comprensión; ocupan una tierra de nadie, intermedia por un lado entre las masas y los esoteristas y, por el otro, entre los esoteristas y los Miembros de la Jerarquía. No olviden, Ellos también usan esta gran Invocación, y que no pasa un día sin que el Cristo Mismo la pronuncie.

 

… Espacio de Silencio…

 

En apariencia, la belleza y la potencia de esta Invocación residen en su simplicidad y en su expresión de ciertas verdades centrales que todos los hombres, innata y normalmente, aceptan —la verdad de la existencia de una Inteligencia básica a Quien vagamente denominamos Dios; la verdad de que, detrás de toda apariencia externa, el poder motivador del universo es amor; la verdad de que una gran Individualidad vino a la tierra, llamada el Cristo por los cristianos, y personificó ese amor para que pudiéramos comprender; la verdad de que tanto el amor como la inteligencia son efectos de lo que se denomina la voluntad de Dios, y finalmente la verdad autoevidente de que sólo a través de la humanidad misma puede desarrollarse el Plan divino.

 

Este Plan llama al género humano a la expresión de Amor y desafía a los hombres a “dejar brillar su luz”. Luego viene la solemne demanda final de que este Plan de Amor y Luz, obrando a través del género humano, pueda “sellar la puerta donde se halla el mal”. La línea final luego contiene la idea de restauración, indicando la tónica para el futuro y que llegará el día en que la idea original de Dios y Su intención inicial ya no serán frustradas por el libre albedrío humano y el mal humano —puro materialismo y egoísmo; el propósito divino entonces, a través de los cambiados corazones y metas de la humanidad, será realizado.

 

Este es el significado obvio y simple y concuerda con la aspiración espiritual de todos los hombres en todas partes.

 

El uso de esta Invocación o Plegaria y la creciente expectativa de la venida del Cristo ofrecen hoy la máxima esperanza para el género humano. Si esto no es así, entonces la plegaria no es utilidad alguna y sólo una alucinación, y las Escrituras del mundo, con su probada predicción, son inútiles y engañosas. El testimonio de las edades prueba que nada de esto es así. La plegaria siempre es respondida y siempre lo ha sido; grandes Hijos de Dios siempre han venido a pedido de la humanidad y siempre vendrán, y Aquel a Quien todos los hombres esperan hoy está en camino.

 

 

Extraído de: “La Reaparición del Cristo” (edición en revisión), Alice Ann Bailey.


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