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La Reaparición del Cristo: Nueva Religión Mundial

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La Reaparición del Cristo: Nueva Religión Mundial

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Reseña:


LA REAPARICIÓN DEL CRISTO:

NUEVA RELIGIÓN MUNDIAL

 

El espíritu religioso de la humanidad está hoy más definidamente enfocado en la Realidad que nunca. Las religiones ortodoxas mundiales rápidamente están siendo relegadas a un segundo plano en las mentes de los hombres incluso mientras estamos indudablemente acercándonos a la Realidad espiritual central. Las teologías ahora enseñadas por la organización eclesiástica (tanto en Oriente como en Occidente) están cristalizadas y son de relativamente poca utilidad. Sacerdotes y eclesiásticos, instructores ortodoxos y fundamentalistas (fanáticos aunque sinceros) están procurando perpetuar eso que es antiguo y que bastó en el pasado para satisfacer al investigador, pero que ahora no logra hacerlo. Hombres religiosos sinceros pero no esclarecidos están deplorando la rebeldía de la juventud ante actitudes doctrinarias. Al mismo tiempo, junto con todos los buscadores, están demandando una nueva revelación. Buscan algo nuevo y llamativo mediante lo cual atraer a las masas nuevamente hacia Dios; se temen que debe renunciarse a algo, que deben hallarse nuevas interpretaciones de antiguas verdades, pero no logran darse cuenta de que debe obtenerse una nueva perspectiva sobre la verdad (como está en Cristo); presienten el acercamiento de nuevas, inminentes revelaciones espirituales, pero tienden a retroceder ante sus efectos revolucionarios. Se hacen muchas preguntas y los asaltan dudas profundas y perturbadoras. Aquí es interesante observar que las respuestas a estas preguntas provienen (y provendrán cada vez más) de dos fuentes: las masas pensantes, cuya creciente percepción intelectual es la causa de la rebeldía ante la religión ortodoxa, y de esa sobreumbrante fuente de verdad y luz que infaliblemente ha traído revelación a través de las edades. Las respuestas no provendrán, hasta donde uno puede ver, de ninguna organización religiosa, ya sea asiática u occidental.

 

Pueden darse muchas respuestas. La más importante es que la presentación de la verdad divina, como es dada por las iglesias en Occidente y por los instructores en Oriente, no ha seguido el ritmo del intelecto en desarrollo del espíritu humano.

 

No es el mal reinante hoy en el mundo lo que está obstaculizando la revelación y obstaculizando el desenvolvimiento de la vida espiritual. Ese mal es el resultado de la mala comprensión y la errónea orientación de la mente humana, del énfasis sobre las cosas materiales provocado por largas épocas de actividad competitiva; se apoya en el fracaso de las organizaciones religiosas en todo el mundo para preservar la verdad en su pureza y para evitar la idea fanática de que cualquier interpretación individual de la verdad debe necesariamente ser la única y correcta.

 

La presentación de la verdad religiosa en el pasado ha bloqueado el crecimiento del espíritu religioso; la teología ha llevado al género humano a las puertas mismas de la desesperación; la delicada flor de la vida de Cristo ha sido detenida en su crecimiento en las oscuras cavernas del pensamiento del hombre; la fanática adhesión a las interpretaciones humanas ha ocupado el lugar del vivir cristiano…

 

Hoy en todas partes la gente está lista para la luz; esperan una nueva revelación y una nueva dispensación, y la humanidad ha avanzado tanto en el camino de evolución que estas demandas y expectativas ya no están expresadas en términos de mejoramiento material solamente, sino en términos de una visión espiritual, verdaderos valores y rectas relaciones humanas. Están demandando enseñanza y ayuda espiritual junto con las necesarias peticiones de alimento, ropas y la oportunidad de trabajar y vivir en libertad; enfrentan el hambre en grandes zonas del mundo y sin embargo están registrando (con igual congoja) el hambre del alma.

 

Seguramente no incurriremos en un error si llegamos a la conclusión de que esta congoja espiritual y esta demanda espiritual han asumido un lugar primordial en la conciencia del Cristo. Cuando Él reaparezca y cuando Su iglesia, hasta ahora invisible, aparezca con Él, qué pueden hacer para satisfacer este grito demandante y esta intensificada actitud de percepción espiritual con las que serán recibidos. Ellos ven el cuadro completo. El grito del cristiano por ayuda espiritual, el grito del budista por esclarecimiento espiritual, y el grito del hindú por comprensión espiritual —junto con los gritos de todos aquellos que tienen fe o no tienen fe— deben ser satisfechos. Las demandas de la humanidad están elevándose hasta Sus oídos y el Cristo y Sus discípulos no tienen escrúpulos sectarios, de eso podemos estar seguros… Cuando el Cristo reaparezca, lo no esencial seguramente desaparecerá; los fundamentos de la fe quedarán, sobre los cuales Él pueda construir esa nueva religión mundial que todos los hombres esperan. Esa nueva religión debe estar basada sobre esas verdades que han resistido la prueba de las edades y que han traído seguridad y consuelo a los hombres en todas partes. Estas seguramente son:

 

  1. El Hecho de Dios. En primer lugar, debe haber reconocimiento del hecho de Dios. Esa Realidad central puede ser denominada como el hombre elija de acuerdo a su inclinación mental o emocional, tradición y herencia racial, pues no puede ser definida o condicionada por nombres.

 

  1. La Relación del Hombre con Dios. La segunda verdad a la que todos prestan lealtad —sin importar cuál sea la fe— es la relación esencial del hombre con Dios. Inherente a la conciencia humana — a menudo incipiente e indefinido— existe un sentido de divinidad.

 

  1. El Hecho de la Inmortalidad y de la Persistencia Eterna. El espíritu en el hombre es imperecedero; perdura eternamente, progresando de un punto a otro y de una etapa a otra en el Sendero de Evolución, desenvolviendo constante y secuencialmente los atributos y aspectos divinos. Esta verdad implica necesariamente el reconocimiento de dos grandes leyes naturales: La Ley de Renacimiento y la Ley de Causa y Efecto.

 

  1. La Continuidad de la Revelación y los Acercamientos Divinos. La historia del género humano es, en realidad, la historia de la demanda del hombre por luz y por contacto con Dios, y luego el otorgamiento de luz y el acercamiento de Dios al hombre.

 

En el hecho de Dios y de la relación del hombre con lo divino, en el hecho de la inmortalidad y de la continuidad de revelación divina, y sobre el hecho del constante surgimiento de Mensajeros desde el centro divino, estará basada la nueva religión mundial. A estos hechos debe agregarse el seguro, instintivo conocimiento del hombre acerca de la existencia del Sendero a Dios y de su capacidad de hollarlo, cuando el proceso evolutivo lo ha conducido al punto de una nueva orientación hacia la divinidad y a la aceptación del hecho de Dios Trascendente y de Dios Inmanente dentro de toda forma de vida.

 

Estas son las verdades fundacionales sobre las que la religión mundial del futuro descansará.

Extraído de: “La Reaparición del Cristo”  (edición en revisión), Alice Ann Bailey.


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