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Ley del Karma

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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¿Qué es ley, hermano mío? Es la imposición (sobre ambos, lo menor y lo más importante) de la voluntad y propósito de aquello que es superlativamente grande. Por lo tanto para el hombre es totalmente incomprensible. El hombre algún día debe aprender que todas las leyes de la naturaleza tienen sus equivalentes superiores, espirituales, y en breve nos ocuparemos de ellas. Hoy nuestras leyes no son más que secundarias. Son las leyes de la vida grupal y rigen los reinos de la naturaleza y encuentran expresión (para el reino humano) por medio de la mente, de la naturaleza emocional y por medio de un agente del plano físico.

La Ley del Karma es actualmente un grande e incontrovertible hecho en la conciencia de la humanidad. Quizás no la denominen así, pero es bien consciente que en todos los acontecimientos las naciones actuales están cosechando lo que han sembrado. Esta gran ley —que en una época fue una teoría— es ahora un hecho comprobado y un factor reconocido por el pensamiento humano. La pregunta “¿Por qué?” tan frecuentemente formulada, hace surgir con repetida inevitabilidad el factor causa y efecto.

Los conceptos que se tienen acerca de la herencia y el medio ambiente son esfuerzos hechos para explicar las condiciones humanas existentes; cualidades, características raciales, temperamentos nacionales e ideales, comprueban el hecho de que existe algún mundo iniciador de causas. Las condiciones históricas, las relaciones entre naciones, las restricciones sociales, las convicciones religiosas y las tendencias, pueden ser atribuidas a causas originantes, algunas de ellas muy antiguas.

Todo lo que acontece en el mundo de hoy y que afecta tan poderosamente a la humanidad —cosas bellas y horribles, modos de vivir, civilización y cultura, prejuicios y preferencias, adquisiciones científicas y expresiones artísticas y las innumerables maneras con que la humanidad colora la existencia de todo el planeta— son aspectos de efectos iniciados por los seres humanos, en alguna parte, en algún nivel y época, ya sea en forma individual o en masa.

Cuando señalo que la Ley de Karma, correctamente comprendida y correctamente ejercida, puede traer más fácilmente aquello que produce felicidad, el bien, y la liberación del dolor, que aquello que trae dolor, con su concatenación de consecuencias, ¿se sienten capaces de captar la significación de lo que estoy diciendo?

La Ley de Karma no es la Ley de Retribución, como uno podría suponer cuando lee los libros actuales sobre el tema; eso es sólo un aspecto de la actuación de la Ley de Karma.

Los hombres interpretan estas leyes tenuemente presentidas en términos de conclusión y desde su pequeño punto de vista. La idea de retribución corre a lo largo de gran parte de la enseñanza sobre el Karma, por ejemplo, porque los hombres buscan una verosímil explicación de las cosas tal como parecen ser, y ellos mismos son afectos a repartir retribución. Sin embargo hay mucho más karma bueno que malo, por poco que lo crean al estar inmersos en un período como el actual.

A medida que estas erróneas ideas vayan desapareciendo, el concepto de infierno se desvanecerá del recuerdo del hombre y será reemplazado por una comprensión de la ley que hace que cada hombre elabore su propia salvación en el plano físico, lo cual lo conduce a rectificar los errores que pueda haber perpetrado en sus vidas en la Tierra y finalmente le permite “limpiar su propia pizarra”. Como bien saben, no existe un Dios iracundo, un infierno ni tampoco la expiación vicaria. Sólo existe un gran principio de amor que anima a todo el universo; existe la Presencia de Cristo, indicando a la humanidad la realidad del alma y que somos salvados por la vivencia de esa alma, y que el único infierno que existe es la tierra misma, donde aprendemos a trabajar por nuestra propia salvación, impulsados por el principio de amor y de luz e impelidos por el ejemplo de Cristo y el anhelo interno de nuestra propia alma.

 Ahora el hombre tiene la oportunidad de comprender las leyes de su propio ser y, por ese conocimiento, quienes están al borde de la captación intuitiva del conocimiento y aquellos de tendencia científica dispuestos a aceptar estas verdades como hipótesis activa, para ser aplicada como base experimental hasta comprobar su inexactitud, tendrán la oportunidad de resolver los problemas mundiales desde el aspecto interno.

[Cuando] se enseña y recalca la verdad acerca del destino como resulta bajo la ley de Causa y Efecto y la verdad acerca de la innata divinidad del hombre… en ambos casos, el hombre mismo es un sujeto negativo y la víctima, ya sea de un destino cruel o de su divinidad. Estoy formulando esto con deliberación porque ansío que mis lectores comprendan que el destino nunca ha tenido intención de que el hombre sea una víctima indefensa de la circunstancia o la autohipnotizada herramienta de una afirmada, pero no desarrollada, divinidad. El hombre está destinado a ser el árbitro inteligente de su propio destino y un exponente consciente de su propia divinidad innata, del Dios interno.

No existe vida tan limitada ni persona que por su situación no pueda empezar a trabajar inteligentemente y construir formas-de-pensamiento con comprensión y de acuerdo a la ley. No hay día en la vida de un hombre, especialmente si es aspirante o discípulo, que no pueda trabajar con materia mental, controlar el uso de su pensamiento, observar el efecto de sus procesos mentales sobre aquellos con quienes se pone en contacto, y manejar en tal forma su materia mental… para llegar a ser cada vez más útil.

 Extraído de Un Tratado sobre Fuego Cósmico, Un Tratado sobre Magia Blanca, Sicología Esotérica Tomo II y Curación Esotérica.

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