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LGI 3 – Estanza 3 Parte IV

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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LGI 3 - Estanza 3 Parte IV

Reflexión sobre los Libros Azules

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Reseña:


La Gran Invocación

Estanza Tres

Parte IV

 

Hay necesariamente un sutil llamamiento indirecto saliendo continuamente desde los tres reinos subhumanos en la naturaleza, pero ese llamamiento se enfoca en el reino humano, ya que ese reino es el agente receptor y trasmisor para estos reinos, así como la Jerarquía ha sido y es el agente receptor y trasmisor para todo llamamiento [e148] humano. Nótese aquí el hermoso entrelazamiento y la fina interrelación que ha sido establecida por nuestro Logos planetario. Esta nueva Invocación expresa esta completa interdependencia de una manera única.

 

La precipitación de las nuevas y largamente esperadas energías es ocasionada de tres maneras:

 

  1. Por la acción directa de la Jerarquía a medida que sus Miembros entrenan a Sus discípulos a derivar esta fuente de inspiración, devenir sensitivos a la impresión esperada y hacer descender lo que se necesita para el esclarecimiento y restitución del género humano a su elevado estado espiritual original. Hay una condensación más elevada aguardando precipitación, pero para la humanidad eso formará un “nimbo de cosas no conocibles” y por lo tanto no requiere que ustedes lo consideren.
  2. Por los discípulos y aspirantes del mundo quienes proporcionan un canal por medio del cual las energías y las fuerzas que fructifican pueden llegar al género humano. Esto lo ocasionan por:

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  • La profundización de la conciencialización espiritual del hombre mediante meditación reflexiva, aspiración y devoción. Estas con el tiempo dan lugar a convicción y saber mental.
  • Receptividad a la impresión espiritual. Esto implica el despertar de un uso inteligente de la intuición, más la capacidad de mantener la mente firme en la luz mientras que el cerebro está quiescentemente listo para registrar ese “conocimiento que desciende”.
  • Capacidad práctica de relacionar la idea con el ideal y de dar esos pasos que crearán la forma de ese ideal sobre el plano físico.

 

  1. Por el constante progreso de la humanidad, en masa, hacia la luz. Esto con el tiempo produce en la humanidad misma una cualidad y una vibración que se hacen sentir. Esta cualidad y esta vibración son esencialmente evocadoras.

 

Hoy este “nimbo de cosas conocibles” ha condensado o reunido energías que han sido provistas por los Espíritus de Restauración, Reconstrucción y Resurrección. Estas energías ahora obtenibles son —en una escala más amplia y de una naturaleza superior— similares a aquellas que el alma individual (término paradójico) provee a la personalidad cuando esa personalidad está lista para el Sendero de Probación o del Discipulado. Estas energías son mucho más potentes porque son, a su vez, una precipitación de energías que han sido puestas a disposición [e149] de Shamballa, más energías y fuerzas generadas por la Jerarquía. Fuerzas extra-planetarias ahora pueden ser utilizadas en la Tierra, debido al avanzado progreso de nuestro planeta y su relación con el sistema solar como un todo.

 

En nuestra historia planetaria nunca hubo un período en el que la oportunidad haya cobrado tanta importancia, o cuando luz y fuerza espiritual pudiera ser contactada y utilizada por la humanidad.

 

El primer indicio de esta masiva y disponible energía produjo coordinación del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo sobre el plano físico.

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El segundo indicio produjo un pronunciado clivaje entre las fuerzas del mal y las Fuerzas de la Luz; este clivaje dio como resultado la guerra mundial (1914-1945) e inició el hirviente desorden emocional y síquico en el que hoy se encuentra la humanidad.

 

El tercer indicio fue la liberación de la energía atómica y el descubrimiento de cómo trasmutar la energía en materia y materia en energía.

 

Por lo tanto las energías espirituales, impersonalmente y con una “vívida directiva de pura intención”, han penetrado desde el punto más alto de propósito espiritual hasta el aspecto más bajo de materia, el átomo; de este modo han probado la verdad de la declaración de que materia es espíritu en su punto más bajo y espíritu es materia en su punto más alto, y que la aparente dualidad es sólo una unidad esencial.

Discipulado en la Nueva Era II

 

El uso de la imaginación creativa es de valor aquí. Quizá no nos proporcione una verdadera imagen de todos los puntos a tratar, pero nos impartirá una gran realidad. La realidad a la cual me refiero es que no hay estado de separatidad posible en nuestra vida planetaria manifestada —es más, en ninguna otra parte, incluso más allá de nuestro círculo-no-se-pasa planetario. El concepto de separatidad, de aislamiento individual, es una ilusión de la mente humana no iluminada. Todo —cada forma, cada organismo dentro de todas las formas, todos los aspectos de la vida manifestada en cada reino de la naturaleza— está íntimamente relacionado entre sí a través del cuerpo etérico planetario (del cual todos los cuerpos etéricos son partes integrales) que subyace en todo lo que existe. Por poco que pueda significar e inútil que pueda parecer, la mesa en que se escribe, la flor que se tiene en la mano, el caballo que uno monta, el hombre con quien se conversa, están compartiendo con nosotros la vasta vida circulatoria del planeta a medida que llega, atraviesa y sale de todo aspecto de la naturaleza forma. Las únicas diferencias que existen son esas en conciencia, particularmente en la conciencia del hombre y de la Logia Negra. Hay sólo la vida una que fluye por el conjunto de formas que, en total, constituyen nuestro planeta —tal como lo conocemos.

Todas las formas están relacionadas, inter-relacionadas y son interdependientes; el cuerpo etérico planetario las mantiene unidas de manera que un Todo cohesivo, coherente y expresivo se presenta ante el ojo del hombre, o una gran conciencia en desarrollo ante la percepción de la Jerarquía. Las líneas de luz pasan de una forma a otra. …no hay una sola forma que no sea “mantenida en forma y vivencia” debido a este determinado flujo y reflujo; en consecuencia, no hay parte alguna del cuerpo de manifestación (el cual es una parte integral del vehículo planetario del Señor del Mundo) que no esté en complejo pero completo contacto con su divina intención —por intermedio de sus tres centros mayores: Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad. No es necesario que Él esté en contacto consciente con la multiplicidad de formas que componen Su gran vehículo compuesto. … Sin embargo, Él trabaja por medio de Sus tres centros mayores: Shamballa, el centro coronario planetario; la Jerarquía, el centro cardíaco planetario; y la Humanidad, el centro laríngeo planetario. La actuación de las energías en cualquier otra parte —controladas desde estos tres centros— es automática. El objetivo de las energías circulantes —tal como nos parece cuando procuramos penetrar el propósito divino— consiste en vivificar todas las partes de Su cuerpo, con vistas a promover allí el desenvolvimiento de la conciencia.

Telepatía y el Vehículo Etérico

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