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Los Planetas y el Zodiaco

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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Los Planetas y el Zodiaco

Reflexión sobre los Libros Azules

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Existen, en nuestro sistema solar, siete planetas sagrados que corresponden a los siete centros de fuerza individuales del hombre. Los siete sistemas solares, de los cuales el nuestro es uno, a su vez son los siete centros de energía de Aquel a quien me he referido en otros libros como Aquel Acerca del Cual Nada Puede Decirse.

Los cielos, constelaciones, signos y planetas significan una cosa para la Jerarquía, otra para los astrónomos y aún otra para los astrólogos, mientras que para el ciudadano común son simple mente confusas galaxias de luz.

Cuando estudiamos las distintas constelaciones se hizo evidente que la función principal de los planetas consiste en ser agentes distribuidores de las energías que emanan del zodíaco cuando convergen en nuestro sistema solar y son atraídas a nuestro planeta. Es necesario que los estudiantes comprendan más ampliamente que la emanación, trasmisión y recepción de las energías y su trasmutación en fuerza, por la entidad que las recibe, constituye la base de las ciencias astrológicas. Las energías de los distintos signos son atraídas por los diferentes planetas de acuerdo con su etapa de desenvolvimiento y por lo que esotéricamente se denomina “antigua relación” entre las entidades que animan a los planetas y a las constelaciones. Esta relación existe entre los seres y está fundada en la Ley de Afinidad, la cual produce la atracción magnética y la respuesta dinámica entre las constelaciones y los planetas en el sistema solar, y entre un planeta determinado y las formas de vida de otro planeta y las “energías inminentes”, según se las denomina, que se están recibiendo de una fuente mayor. La capacidad de recibir y sacar provecho de las energías planetarias (recibidas a medida que emanan de alguna constelación) depende del grado de evolución, que determina la receptividad y respuesta del mecanismo de recepción. Esto constituye una ley inalterable que explica el poder de ciertos planetas que hasta ahora quizás no han sido descubiertos y que poco han tenido que ver con la evolución hasta el presente, debido a la falta de respuesta de las formas de recepción. Los planetas, las energías y las fuerzas han existido siempre, pero han sido ineficaces y por lo tanto no fueron descubiertos debido a la inexistencia de los necesarios instrumentos de respuesta. Por lo tanto, no tendrán ningún efecto en la vida y en la historia de un individuo, y únicamente serán potentes y “animarán magnéticamente” cuando el hombre alcance cierto punto de evolución, esté llegando a ser sensible a las influencias más elevadas y se vaya preparando para hollar el Sendero.

Al investigador moderno le agrada creer que sobre y a través de él hacen impacto y fluyen esas energías que provienen del signo en el cual el sol “se halla” en el momento de su nacimiento. También se considera como que él responde a las fuerzas de los distintos planetas a medida que rigen las casas de su horóscopo y cree que las tendencias y circunstancias de su vida están así determinadas. Esto le hace sentir que él es un factor importante aislado. Las interpretaciones modernas no recalcan la importancia del signo naciente (el ascendente), lo cual se debe a que muy pocos están preparados para actuar como almas. Poco se tienen en cuenta las energías que actúan constantemente sobre nuestro planeta procedentes de otras constelaciones o de muchos planetas “ocultos”. En la Sabiduría Eterna se dice que existen alrededor de setenta de estos planetas en nuestro sistema solar.

El espacio es etérico en su naturaleza, y su cuerpo vital está compuesto de la totalidad de los cuerpos etéricos de todas las constelaciones, sistemas solares y planetas que se encuentran en él. En todas partes de esta áurea red cósmica circulan constantemente energías y fuerzas, constituyendo la base científica de las teorías astrológicas. En último análisis, el problema de responder e interpretar los contactos ambientales es el de todo planeta, especialmente de los no sagrados…

La astrología está basada, curiosamente, en la ilusión, porque como bien saben, el zodiaco sólo es el sendero imaginario del sol a través de los cielos, y esto como aparece desde el punto de vista de nuestro totalmente insignificante planeta. El sol no está, como se declara, en ningún signo del zodiaco. Simplemente parece ser así a medida que pasa entre nuestra pequeña esfera —la Tierra— y las constelaciones en cualquier estación o tiempo determinado.

Desde el punto de vista de la humanidad, el paso del Sol alrededor del zodiaco es aparentemente un proceso lento y laborioso, tomando aproximadamente (en el plano de tiempo) 25.000 años.

Debe tenerse presente que estamos entrando en otra ronda mayor del Zodiaco, y esto coincide con la actividad zodiacal menor porque Acuario gobierna el ciclo inmediato mayor de 25.000 años y es también el signo al cual el sol se está mudando por un período de 2.300 años —un acontecimiento muy extraordinario y pleno de importancia en nuestra historia planetaria; esta es una coincidencia de la cual nuestro Logos planetario es bien consciente y de la cual Él está haciendo un uso pleno e inteligente.

 

Extraído de La Exteriorización de la Jerarquía y Astrología Esotérica. Citas contenidas en el libro de recopilación Reflexionen sobre Esto.

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