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Luna Nueva en Sagitario: Eclipse y problemas de la Humanidad

Programa: La voz del silencio


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Luna Nueva en Sagitario: Eclipse y problemas de la Humanidad

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Ya les he indicado la forma que la religión de la nueva era tomará (Véase La Reaparición del Cristo). Será construida en torno a los períodos de la Luna Llena, en donde se realizarán ciertos grandes Acercamientos al mundo de realidad, también en torno a dos períodos de Acercamientos masivos a realizarse en el momento del principal eclipse de la luna y del sol durante el año.

La gente hoy está violentamente a favor o en contra de la mayoría de las cosas y particularmente respecto a los problemas que involucran nacionalidades o puntos de vista raciales. Esto lo comprendo y sé que, no importa lo que se diga, se despertará antagonismo así como acuerdo. Pretendo, por lo tanto, en vista de estos hechos inevitables, decir lo que tengo que decir en los términos más simples y francos sin temor a la crítica ni aspirando a la aceptación. Estos son días en que la verdad debe declararse y de esa manera clarificarse las mentes de los hombres.

Hay ciertos problemas que hoy necesitan ventilarse, y hay que decir cosas que la gente teme decir. Hay condiciones que deberían ser presentadas ante el tribunal de la opinión pública de tal manera que la situación (como existe al presente) pueda aparecer con claridad. El problema racial está muy oscurecido por su retrospección y presentación históricas, mucho de lo cual es poco sólido y es falso; además está oscurecido por antiguos odios y envidias nacionales. Estos son inherentes a la naturaleza humana pero son alimentados y fomentados por políticos prejuiciados y personas animadas por segundas intenciones egoístas. Nuevas ambiciones que surgen rápidamente también están fomentando la dificultad; estas ambiciones son correctas y sensatas… sin embargo, están siendo explotadas y distorsionadas por intereses políticos egoístas y agentes perturbadores.

Al comienzo mismo de nuestra discusión, sería prudente recordar que puede rastrearse el origen de todo el problema que estamos considerando hasta la debilidad (¿o debemos llamarla maldad?) humana pendiente —el gran pecado o herejía de la separatividad. Sin duda no hay pecado más grande que este; es responsable de toda la gama del mal humano. Pone a un individuo en contra de su hermano; hace que considere sus intereses egoístas, personales, como de suprema importancia; conduce inevitablemente al crimen y a la crueldad; constituye el más grande obstáculo para la felicidad en el mundo, pues pone al hombre en contra del hombre, grupo en contra de grupo, clase en contra de clase y nación en contra de nación… Hoy ha llevado a toda la población planetaria a su desesperada y espantosa condición actual, de manera que los hombres en todas partes están comenzando a darse cuenta de que a menos que algo se cambie fundamentalmente, el género humano ya está prácticamente destruido.

Pero, ¿quién ingeniará el cambio necesario y dónde está el liderato que lo provocará? Es un estado de cosas que el género humano mismo debe afrontar como un todo y al ocuparse y hacer frente a esta expresión básica de maldad universal, la humanidad puede producir el cambio necesario y se le ofrece una nueva oportunidad para la correcta acción, conduciendo a rectas

relaciones humanas. El origen de todos los pecados contra nuestros semejantes, de todos los crímenes y maldades —individuales, nacionales e internacionales— puede rastrearse hasta esta misma tendencia básica, el pecado de la separatividad. Sin duda este es el pecado contra el Espíritu Santo.

“… permítanme recordarles que no escribo con espíritu de pesimismo alguno, sino desde el punto de vista de una fe inalterable en la gloria del espíritu humano; escribo con una firme convicción de que el alma del hombre surgirá y por último triunfará sobre todos los defectos transitorios y las circunstancias transitorias.”

“… Hombres y mujeres en todas partes están trabajando por el mejoramiento individual; en cada nación hay grupos similarmente motivados; el impulso de avanzar en una mayor belleza de expresión, de carácter y de condiciones de vida, es la eterna característica sobresaliente del género humano…”

“Lo que es verdad en el caso del hombre individual es eternamente verdad en el caso de las naciones y también para ellas se predice la misma esperanza de iluminación y de futuro, el triunfo espiritual y la gloria.” [párrafo de Los Problemas de la Humanidad, versión completa recuperada del original inglés de 1947, páginas 32 y 33 quitado de las versiones de 1953 y recuperado en 2014 en el español]

El despertar de hombres de buena voluntad en todas las naciones —hombres que ven a la humanidad como un todo y a todos los hombres como hermanos— es la única manera en que esta creciente marea de odio puede ser detenida.

Al considerar este problema crucial (del cual gran parte de la paz futura del mundo debe depender) debemos hacer un esfuerzo para mantener nuestra actitud mental y nacional bien en segundo plano y ver el problema emergente a la luz de la declaración bíblica de que hay “un Dios y Padre de todos, que está sobre todo, a través de todo y en todos nosotros”. Consideremos esto como una declaración científica y no como una esperanza religiosa, piadosa… [Las diferencias que en el pasado tanto han separado a pueblos y razas, van desapareciendo rápidamente con la difusión de la educación, con los unificadores descubrimientos de la ciencia que a todos nos acercan tan estrechamente, y con el poder de pensar, leer y planear.

Toda evolución es de naturaleza cíclica; naciones y razas atraviesan los mismos ciclos de niñez, crecimiento, virilidad, madurez, decadencia y desaparición, como lo hace todo ser humano. Pero detrás de estos ciclos, el triunfante espíritu del hombre avanza de altura en altura, de logro en logro y hacia una meta suprema que hasta ahora ningún hombre visualiza pero que para nosotros está resumida en la posibilidad de ser en el mundo como Cristo fue; esta es la esperanza que nos ofrecen el Nuevo Testamento y todos los Hijos de Dios a lo largo de las épocas y en todas las tierras, y todos los credos religiosos.

La maravilla de la situación presente y su extraordinaria oportunidad es que, por primera vez y en escala planetaria, los hombres se dan cuenta del mal que debe ser eliminado; en todas par-tes hay discusión y planificación; hay reuniones y foros, conferencias y comités…

La unidad no será la característica distintiva del género humano hasta que los hombres mismos hayan derribado las murallas separadoras y hayan quitado las barreras entre raza y raza, entre nación y nación, entre religión y religión y entre hombre y hombre.

MANTRA DE UNIFICACIÓN [ver en www.lucis.org] [Bibliografía: Los Problemas de la Humanidad (ed. 2014 traducida de la primera edición original y completa de Alice A. Bailey de 1947), La Exteriorización de la Jerarquía (de los libros de Alice A. Bailey por Fundación Lucis)]. www.lucis.org

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