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Rayos

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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Se afirma que existen siete grandes rayos en el cosmos. En nuestro sistema solar sólo uno de estos siete grandes rayos está en actividad. Las siete subdivisiones constituyen los “siete rayos” que, manejados por nuestro Logos solar, forman la base de infinitas variaciones en Su sistema de mundos. Estos siete rayos pueden describirse como los siete canales a través de los cuales fluye todo lo que existe en Su sistema solar, las siete características predominantes o modificaciones de la vida, ya que estos rayos no sólo se aplican a la humanidad sino también a los siete reinos. En realidad no existe nada en el sistema solar, cualquiera sea su grado de evolución, que no pertenezca ni haya pertenecido a uno u otro de los siete rayos.

Rayo es sólo el término aplicado a una particular fuerza o tipo de energía, con el énfasis sobre la cualidad que esa fuerza exhibe y no sobre el aspecto forma que crea. Esta es una verdadera definición de un rayo.

Cada gran rayo, al venir a la encarnación, trasforma el lenguaje del ciclo, enriquece el vocabulario existente y trae nuevo conocimiento a la humanidad; las muchas civilizaciones —pasadas y presentes— son el resultado de esto.

Podría ser útil aquí enumerar los rayos:

Rayos de Aspecto:

 El Rayo de Poder, Voluntad o Propósito.

El Rayo de Amor-Sabiduría.

El Rayo de Inteligencia Activa Creadora.

Rayos de Atributo:

 El Rayo de Armonía a través del Conflicto.

El Rayo de Ciencia o Conocimiento Concreto.

El Rayo deI dealismo o Devoción.

El Rayo de Orden o Magia Ceremonial.

Cada ser humano es básicamente una expresión de cinco fuerzas de rayo:

  1. El rayo del alma
  2. El rayo de la personalidad
  3. El rayo que rige al cuerpo mental
  4. El rayo que rige al equipo astral
  5. El rayo de la naturaleza física.

Todo ser humano se encuentra a sí mismo en uno de los siete rayos. En cada vida su personalidad se encuentra en uno de ellos, en rotación variable, de acuerdo al rayo del ego o alma.

Un rayo confiere, por medio de su energía, condiciones físicas peculiares y determina la cualidad de la naturaleza astral-emocional, colora el cuerpo mental, controla la distribución de la energía, pues los rayos son de distintos grados de vibración, y rigen un determinado centro en el cuerpo (diferente para cada rayo) a través del cual se hace esa distribución.

El rayo predispone a que un hombre tenga ciertas fortalezas y debilidades, y es su principio de limitación, dotándolo también de capacidad. Rige el método de sus relaciones con otros tipos humanos y es responsable de sus reacciones en la forma hacia otras formas. Le otorga colorido y cualidad, su tono general en los tres planos de la personalidad, y moldea su apariencia física.

Ciertas actitudes de la mente son fáciles para un tipo de rayo y difíciles para otro, de allí que la variable personalidad se desplaza de un rayo a otro, vida tras vida, hasta que todas las cualidades se hayan desarrollado y expresado.

Algunas almas, por su destino de rayo, se encuentran en determinados campos de actividad, y un particular campo de esfuerzo es relativamente el mismo durante muchas vidas. … Cuando un hombre ha recorrido las dos terceras partes del sendero evolutivo, el tipo de rayo de su alma empieza a dominar al tipo de rayo de la personalidad y en consecuencia regirá la tendencia de su expresión en la tierra, no en el sentido espiritual (según se dice), sino en el sentido de pre-disponer a la personalidad a realizar ciertas actividades.

El cuerpo etérico tiene muchos centros de fuerza, que responden a las múltiples energías de nuestra Vida planetaria, pero consideraremos sólo los siete centros mayores que responden a las energías afluyentes de los siete rayos. Todos los centros menores están condicionados por los siete centros mayores, algo que los estudiantes tienden a olvidar. Aquí es de primordial utilidad el conocimiento de los rayos egoico y de la personalidad.

En el cuerpo etérico humano se encuentran siete centros principales de fuerza, de la índole de agentes distribuidores y baterías eléctricas, que proporcionan al hombre fuerza dinámica y energía cualitativa, produciendo efectos definidos sobre su manifestación física externa. Por medio de su constante actividad aparecen en el hombre sus cualidades y comienzan a emerger las tendencias de sus rayos, indicando claramente su etapa de evolución.

Cuando el hombre llegue a comprender mejor el cuerpo etérico y sus siete centros de fuerza (que se relacionan con los siete rayos y expresan las siete características y técnicas aquí clasificadas respecto a los rayos), podrá arrojarse inteligiblemente más luz sobre la naturaleza de los siete tipos de fenómenos eléctricos denominados siete rayos.

A veces pienso si alguno de ustedes se da cuenta de la épica importancia que tiene la enseñanza que he dado acerca de los siete rayos, como energías en manifestación. Con todo lo que he dado, concerniente a los siete rayos y a los siete Señores de Rayo, mucho más podrá ser descubierto; estas siete grandes Vidas pueden considerarse y conocerse como las esencias informantes y las energías activas en todo lo manifestado y tangible en el plano físico, así como en todos los planos de la expresión divina.

 

 Extraído de Psicología Esotérica Tomos I y II, Astrología Esotérica, Curación Esotérica y Los Rayos y las Iniciaciones. Citas contenidas en el libro de recopilación Reflexionen sobre Esto.

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