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¿Se necesitan instructores espirituales?

Programa: Reto al cambio


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¿Se necesitan instructores espirituales?

Reto al cambio

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Esta idea de que un ‘gurú’ pueda disipar nuestra confusión. ¿Es que puede alguien disipar nuestra confusión? La confusión es el producto de nuestras reacciones. Nosotros la hemos creado. ¿Creen que alguna otra persona haya causado estas miserias, esta batalla en todos los niveles de la existencia, interna y externamente? Ella es el resultado de nuestra propia falta de conocimiento de nosotros mismos. Es porque no nos comprendemos a nosotros mismos, porque no comprendemos nuestros conflictos, nuestras reacciones, nuestras miserias, que recurrimos a un ‘gurú’, el cual, según creemos, nos ayudará a librarnos de esa confusión. Sólo podemos comprendernos a nosotros mismos en relación con el presente; y esa relación misma es el ‘gurú’, no alguien de afuera. Si no comprendo esa relación, cualquier cosa que el ‘gurú’ diga resulta inútil; porque si no comprendo la vida de relación -mi relación con la propiedad, la gente, las ideas-, ¿quién puede resolver el conflicto dentro mí? Para resolver ese conflicto, debo comprenderlo yo mismo, lo cual significa que debo darme cuenta de mí mismo en las relaciones. Para comprender, no es necesario ningún ‘gurú’. Si no me reconozco a mí mismo, ¿para qué sirve un ‘gurú’? Tal como un dirigente político es elegido por los que están en confusión -y cuya elección es también confusa- así yo elijo un ‘gurú’. Sólo puedo elegirlo conforme a mi confusión; de ahí que, como el dirigente político, él está confuso. Lo importante, pues, no es quién está en lo cierto, si yo o los que dicen que un ‘gurú’ es necesario, sino el descubrir por qué necesitan un ‘gurú’. Los ‘gurús’ existen para diversas clases de explotación, pero eso no viene al caso. Les brinda satisfacción que alguien les diga que están progresando. Pero el descubrir por qué necesitan un ‘gurú’: ahí está la clave. Otro puede señalar el camino; pero ustedes tienen que hacer todo el trabajo, aun cuando tengan un ‘gurú’. Como no quieren enfrentarse con eso, descargan en el ‘gurú’ la responsabilidad. El ‘gurú’ se vuelve inútil cuando existe una partícula de conocimiento propio. Ningún ‘gurú’, ningún libro ni escritura puede darles conocimiento propio; éste llega cuando se dan cuenta de ustedes mismos en sus relaciones. Ser, es estar relacionado; no comprender nuestras relaciones es desgracia, lucha. No darse cuenta de su relación con la propiedad, es una de las causas de confusión. Si no conocen su  verdadera relación con los bienes, por fuerza tiene que haber conflicto, lo cual acrecienta el conflicto en la sociedad. Si no comprenden la relación entre ustedes y su esposa, entre ustedes y su hijo, ¿cómo puede otra persona resolver el conflicto que surge de esa relación? Algo análogo ocurre tratándose de nuestra relación con las ideas, las creencias, y los demás. Estando confusos en su relación con las personas, con los bienes, con las ideas, buscan un ‘gurú’. Si él es un verdadero ‘gurú’, les dirá que se comprendan a ustedes mismos. Ustedes son la fuente de todo malentendido, desavenencia y confusión; y sólo pueden resolver ese conflicto cuando se comprendan a ustedes mismos en la vida de relación. No pueden hallar la verdad por intermedio de nadie. ¿Cómo podrían? La verdad, por cierto, no es cosa estática; no tiene morada fija; no es un fin, una meta. Por el contrario, ella es viviente, dinámica, alerta, animada. ¿Cómo podría ser un fin? Si la verdad es un punto fijo, ya no es la verdad; es entonces una mera opinión. La verdad es lo desconocido, y una mente que busca la verdad jamás la encontrará. Porque la mente está formada de lo conocido; es el resultado del pasado, del tiempo, cosa que pueden observar por ustedes mismos. La mente es el instrumento de lo conocido, y de ahí que no puede hallar lo desconocido; sólo puede moverse de lo conocido a lo conocido. Cuando la mente busca la verdad, la verdad sobre la que ha leído en libros, esa “verdad” es auto proyectada; pues entonces la mente sólo anda en busca de lo conocido, de algo “conocido” más satisfactorio que lo anterior. Cuando la mente busca la verdad, lo que busca es una proyección de sí misma, no la verdad. Un ideal, después de todo, es auto proyectado; es ficticio, irreal. Lo real es aquello que es, no lo opuesto. Pero una mente que busca la realidad, Dios, busca lo ya concebido, lo conocido. Cuando piensan en Dios, su Dios es la proyección de su propia concepción, el resultado de influencias sociales. Sólo pueden pensar en lo conocido; no pueden pensar en lo desconocido, no pueden concentrarse en la verdad. En el momento en que piensan en lo desconocido, ello es simplemente lo conocido, una proyección de “mí mismo”. En Dios o en la verdad no se puede pensar. Si piensan al respecto, no es la verdad. La verdad no puede buscarse: ella viene a nosotros. Sólo pueden ir en pos de lo que es conocido. Cuando la mente no está torturada por lo conocido, por los efectos de lo conocido, sólo entonces la verdad puede revelarse. La verdad está en toda hoja, en toda lágrima; ha de ser captada de instante en instante. Nadie puede conducirles a la verdad; y si alguien les conduce, sólo puede ser a lo conocido. La verdad sólo puede venir a la mente que está vacía de lo conocido. Adviene en un estado en el cual lo conocido está ausente, no actúa. La mente es el almacén de lo conocido, el residuo de lo conocido; y para que la mente se halle en ese estado en que lo desconocido se manifiesta; ella debe darse cuenta de sí misma, de sus experiencias anteriores, conscientes así como inconscientes, de sus respuestas, reacciones y estructura. Cuando hay completo conocimiento de uno mismo, entonces lo conocido tiene fin y la mente está del todo vacía de lo conocido. Sólo entonces la verdad puede venir a ustedes, sin que la inviten. La verdad no pertenece a ustedes ni a mí. No pueden rendirle culto. No bien es conocida, ella es irreal. El símbolo no es la realidad, la imagen no es lo real; más cuando hay comprensión de uno mismo, cesación “yo”, entonces adviene lo eterno.

J.Krishnamurti

Del Libro :La libertad Primera y Ultima

Editorial Kairos

https://editorialkairos.com/catalogo/la-libertad-primera-y-ultima

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