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Caracteristicas del alma: Indiferencia Espiritual, Impersonalidad y Desapego

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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Caracteristicas del alma: Indiferencia Espiritual, Impersonalidad y Desapego

Reflexión sobre los Libros Azules

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¿Qué es indiferencia?… En realidad significa lograr actitud neutral hacia aquello que se considera como el No-yo; involucra un repudio de similitud; marca el reconocimiento de una diferenciación básica; significa negativa a identificarse con cosa alguna excepto la realidad espiritual hasta donde eso sea detectado y conocido en cualquier punto dado en tiempo y espacio. Por lo tanto, es algo mucho más fuerte y vital que lo que comúnmente se significa al usar esta palabra. Es un repudio activo sin ninguna concentración sobre eso que es repudiado. Esta es una declaración importante y merece una cuidadosa consideración.

(Cultive) la indiferencia —esa indiferencia espiritual que no presta atención indebida al cuerpo físico, temperamento y sentimiento, o ilusiones mentales. El cuerpo existe y debe recibir debido cuidado; los sentimientos y estados de ánimo son poderosos y agotadores y de ellos, hermano mío, le llega gran parte de su malestar físico. Trátelos sin luchar, sustituyéndolos por otros intereses, ignorándolos y tratándolos con indiferencia, hasta que mueran por falta de atención y lenta inanición. Usted presta demasiada atención a lo no esencial.

¿Cuándo aprenderán los discípulos que la actitud que implica una cierta reacción de “no me importa” y una forma de indiferencia es una de las maneras más rápidas por las que se libera al Yo de las demandas de la personalidad? Esto no es el espíritu “no me importa” que afectará la actitud del discípulo hacia otra gente. Es la actitud de la integrada personalidad pensante del discípulo hacia el cuerpo astral o emocional. Lo lleva a asumir la posición de que no importa en lo más mínimo ni una sola cosa que produce cualquier reacción de dolor o angustia en el cuerpo emocional. Estas reacciones son simplemente reconocidas, se pasa por ellas, se las tolera y no se les permite producir ninguna limitación. Todos los discípulos harían bien en reflexionar sobre lo que acabo de decir. Todo el proceso se basa en una creencia, profundamente arraigada, en la persistencia del Ser inmortal dentro de las formas de alma y personalidad.

Cuando un hombre está comenzando a vivir como alma, y cuando su conciencia se ha desplazado del mundo de la ilusión, entonces puede ser útil. La primera lección que debe aprender es un sentido de los valores en tiempo y espacio, y saber que trabajamos con almas y no atendemos a la personalidad.

¿Les parece que esta es una expresión demasiado severa? Si así les parece, significa que aún están algo autocentrados y enamorados de sus propias almas individuales, que no han hecho el debido contacto con ella y quizás sólo han presentido su vibración y no más. No poseen aún esa verdadera visión de la necesidad mundial que los liberará de su propia ambición y en libertad para trabajar como lo hacemos nosotros, en el aspecto subjetivo, sin pensar en el yo o en la felicidad espiritual, y sin deseo por ninguna tarea autodesignada; sin ansiar deslumbrantes promesas de triunfo futuro, y sin suspirar exigentemente por el compasivo roce y contacto de aquellos cuya conciencia es más avanzada que la nuestra. Cuando hayan aprendido a olvidarse de sí mismos, cuando nada busquen para el yo separado, cuando permanezcan firmemente sobre sus propios pies y busquen ayuda internamente, y cuando la tendencia de su vida sea hacia la colaboración, entonces podrán pasar de la etapa de Observador a la de Comunicador. Esto sucederá porque se puede confiar que comunicarán sólo lo que es impersonal y verdaderamente constructivo, y que no nutrirá la naturaleza emocional ni satisfará el yo de deseo.

Uno de los problemas que todos los discípulos sinceros deben resolver es aprender a vivir como si el cuerpo físico no existiera. Con ello quiero significar que la actitud interna mental debe anular todas las limitaciones y obstáculos que el cuerpo físico impone y evita así que se exprese libremente la conciencia espiritual. El cultivo de una actitud desapegada hacia la vida y las circunstancias constituye su principal lección en esta encarnación particular.

Necesita adquirir ese interno, divino desapego, que ve la vida en su verdadera perspectiva. El hombre queda entonces libre, sin que le afecte nada de lo que pueda ocurrir. Mantenga siempre la actitud del Observador en la cabeza. De esta manera el desapego del alma aumentará, mientras se acrecentará y multiplicará el apego del alma a las almas.

El desapego interno le permitirá fusionarse en la conciencia de su hermano y así saber y determinar la mejor manera de ayudarlo y estimularlo para un renovado esfuerzo propio. Sólo cuando el desapego y la humildad están presentes, puede un discípulo servir en realidad. Por lo tanto, cultive estas cualidades y siga dando de sí mismo al prestar servicio.

Me pregunto hermano mío, si es posible hacerle ver que la vida de aislamiento espiritual de ninguna manera es la vida de retraimiento personal. Es una indiferencia espiritual basada en el desapego y el desapasionamiento espirituales. Cuando está presente se cumplen las obligaciones y los deberes, pero no hay identificación con las personas o las circunstancias. El alma permanece libre, desapegada, sin temor y no es controlada por eso que existe en los tres mundos. Esto es verdadera indiferencia espiritual.

Únase a las almas, hermano mío, pero apártese de las personalidades. Las almas curan y ayudan mutuamente a sus personalidades. Las relaciones de la personalidad son agotadoras y desvitalizadoras. Se ata a quienes ama y las aferradoras manos del amor pueden a menudo obstaculizar el progreso —no sólo el suyo sino también el de aquellos a quienes ama. ¿Se da cuenta de esto? Al vivir y amar a aquellos en su ambiente inmediato, alguna vez se hace la pregunta: ¿Los fortalezco como almas a fin de que hagan frente a la vida y presten servicio? …Su amor, su persistente posesivo amor a quienes ha reunido estrechamente a su alrededor en el proceso kármico de la vida, impide que los ame intensa y realmente… Le pido que su amor sea más real.

El discípulo finalmente aprende a conocerse, sobre todo (mientras está en encarnación), como el director de fuerzas, dirigiéndolas desde la altitud del divino Observador y mediante el logro del desapego. Esto lo he dicho muchas veces. Estas verdades son trivialidades del ocultismo, sin embargo, si pudieran tan sólo captar el pleno significado del desapego y permanecer serenos como el Director que observa, no habría más movimiento desperdiciado, no más movidas erróneas ni más falsas interpretaciones, ningún vagar por los atajos secundarios de la vida diaria, ningún ver a otros a través de la visión distorsionada y prejuiciada y —sobre todo— no habría más despilfarro de fuerza.

 

Compilado “El Alma, la cualidad de la Vida”; de los libros azules, los libros de Alice Bailey editados por Fundación Lucis.

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