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Cristo, su reaparición

Programa: La voz del silencio


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Cristo, su reaparición

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[Conjunción Júpiter-Saturno del 21 de diciembre en el elemento AIRE – Luna Llena con las energías del signo de iniciación, Capricornio ]

La razón de que Él no haya venido nuevamente es que el trabajo necesario no ha sido realizado por Sus seguidores en todos los países. Su venida depende en gran parte, como veremos después, del establecimiento de rectas relaciones humanas. La iglesia ha obstaculizado esto a través de los siglos, y no ha ayudado debido a su fanático celo de hacer “cristianos” a todos los pueblos y no seguidores del Cristo. Ha recalcado la doctrina teológica y no amor y comprensión amorosa como Cristo lo ejemplificó…

Cuando el Cristo, el Avatar de Amor, haga Su reaparición entonces los “Hijos de los hombres que ahora son los Hijos de Dios apartarán Sus rostros de la resplandeciente luz e irradiarán esa luz sobre los hijos de los hombres que todavía no saben que son los Hijos de Dios. Entonces aparecerá Aquel que Viene, acelerados Sus pasos a través del valle de la sombra por el Uno de tremendo poder Quien permanece en la cima de la montaña, exhalando amor eterno, luz superna y pacífica, silenciosa Voluntad.

En cualquier aceptación de la enseñanza de que Cristo vendrá, una de las dificultades hoy en día es la sensación de que la enseñanza ha sido dada durante muchos siglos y nada ha sucedido jamás. Eso es la afirmación de un hecho, y aquí reside gran parte de nuestro problema. La expectativa de Su venida no es nada nuevo; en ella nada hay de único o diferente.

Ante todo, vendrá a un mundo que es esencialmente un solo mundo. Su reaparición y Su trabajo consiguiente no pueden estar confinados a una pequeña localidad o territorio desconocido para la gran mayoría, como sucedió cuando estuvo aquí antes. La radio, la prensa y la difusión de noticias harán que Su venida sea diferente de la de cualquier Mensajero anterior; los rápidos medios de trasporte Lo pondrán a disposición de incontables millones, y en barco, tren y avión puedan llegar a Él; a través de la televisión, Su rostro puede hacerse familiar para todos y en verdad “todo ojo Lo verá”.

La sensitividad de la gente del mundo hacia lo que es nuevo o necesario es también singularmente diferente; el hombre ha progresado mucho en su reacción tanto hacia el bien como hacia el mal, y posee un mecanismo de respuesta mucho más sensitivo que el que poseía la humanidad en esos tiempos primitivos. Si hubo una veloz respuesta al Mensajero cuando vino antes, hoy será más general y más veloz, tanto en rechazo como en aceptación. Los hombres son más inquisitivos, están mejor educados, son más intuitivos y esperan lo inusual y lo único mucho más que en cualquier otro momento en la historia. Su percepción intelectual es más penetrante, su sentido de los valores más agudo, su capacidad para discriminar y elegir se está desarrollando aprisa, y penetran más velozmente en significaciones. Estos hechos condicionarán la reaparición del Cristo y tenderán a una más rápida divulgación de la noticia de Su venida y los contenidos de Su mensaje.

Es una falacia creer, como algunos lo hacen, que la principal tendencia del trabajo de Cristo será por medio de las iglesias o las religiones mundiales. Necesariamente trabajará a través de ellas cuando las condiciones lo permitan y haya un núcleo viviente de verdadera espiritualidad dentro de las mismas, o cuando su llamamiento invocativo sea lo suficientemente potente para llegar hasta Él. Él usará todos los canales posibles mediante los cuales pueda ser ampliada la conciencia del hombre y ocasionarse la correcta orientación. Sin embargo, es más verídico decir que trabajará consistentemente como Instructor del Mundo, y que las iglesias son sólo una de las avenidas de enseñanza que empleará. Todo lo que esclarezca la mente de los hombres, toda propaganda que tienda a ocasionar rectas relaciones humanas, todos los modos de adquirir conocimiento real, todos los métodos de trasmutar conocimiento en sabiduría y comprensión, todo lo que expanda la conciencia de la humanidad y de todos los estados subhumanos de concienciación y sensitividad, todo lo que desvanezca el glamur y la ilusión y que interrumpa la cristalización y altere condiciones estáticas, estará comprendido en las actividades realistas de la Jerarquía que Él supervisa. El Cristo estará restringido por la cualidad y el calibre del llamamiento invocativo de la humanidad y eso, a su vez, está condicionado por el punto de evolución alcanzado.

Dios Trascendente, más grande, más vasto y más inclusivo que Su mundo Creado, es universalmente reconocido y ha sido generalmente puesto de relieve; todos los credos pueden decir con Shri Khrisna (hablando como Dios, el Creador) que “habiendo compenetrado el entero universo con un fragmento de Mí Mismo, Yo permanezco”. Este Dios trascendente ha dominado el pensamiento religioso de millones de personas simples y espiritualmente orientadas a lo largo de los siglos que han trascurrido desde que la humanidad comenzó a avanzar hacia la divinidad.

Cristo en cada hombre, la garantía de nuestra realización espiritual final; Cristo como el ejemplo viviente de esa realización, Quien ha penetrado dentro del velo por nosotros, dejándonos un ejemplo de que deberíamos seguir Sus pasos; Cristo, que siempre vive y ha permanecido con nosotros durante dos mil años, velando por Su pueblo, inspirando a Sus discípulos activos, los Maestros de la Sabiduría, esos “hombres justos, hechos perfectos” (como los llama la Biblia); Cristo demostrándonos la posibilidad de esta conciencia viviente y espiritual en desarrollo (a la cual se ha dado el nombre un tanto vago de la “conciencia crística”) que conduce a cada hombre, finalmente —bajo las Leyes de Renacimiento y de Causa y Efecto— a una perfección última; estas son las verdades que la iglesia finalmente respaldará, enseñará y expresará a través de las vidas y palabras de sus exponentes. Este cambio en la presentación doctrinal hará que la humanidad sea muy diferente a la que hoy existe; producirá una humanidad que reconocerá la divinidad en todos los hombres, en diversas etapas de expresión, una humanidad que no sólo espera el retorno de Cristo sino que está segura de Su advenimiento y re-aparición —no desde algún Cielo lejano sino desde ese lugar en la tierra donde siempre ha estado, y al cual han llegado y conocen incontables miles de personas, pero que las teologías y las tácticas de temor de las iglesias mantienen a distancia.

Por lo tanto, Cristo vendrá ciertamente de tres maneras. Él vendrá a medida que los hombres reconozcan que Él verdaderamente está aquí como lo ha estado siempre desde que aparentemente dejó la tierra; Él vendrá también en el sentido de que sobreumbrará, inspirará y guiará directamente y conferenciará personalmente con Sus discípulos avanzados mientras laboran en el campo del mundo, en el esfuerzo por establecer rectas relaciones humanas y a medida que llegan a ser conocidos como los Agentes directo-res de la voluntad de Dios; Él también vendrá en los corazones de los hombres en todas partes, manifestándose como el Cristo que mora internamente, luchando hacia la luz e influenciando las vidas de los hombres hacia el reconocimiento consciente de la divinidad. Los hombres en gran escala pasarán entonces por la experiencia de Belén, el Cristo en ellos llegará al nacimiento y ellos se volverán “hombres nuevos”.

MANTRA DE UNIFICACIÓN…

[Bibliografía: La Reaparición de Cristo. Y se sugiere también ver: Los Problemas de la Humanidad (1ra. Edición 2014 en español traducida del auténtico y original libro editado en 1947 por AAB de los dictados de EL Tibetano 1944/1946 –no las ediciones apócrifas en inglés de 1953 en adelante) (libros de Alice A. Bailey editados por Fundación Lucis)]. www.lucis.org

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