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El reino de Almas

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El reino de Almas

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El trabajo o la actividad radiatoria de la Jerarquía es hoy más potente que en ningún otro momento de la historia humana. Los Maestros y Sus discípulos (bajo la guía del Instructor del Mundo de ese período) estaban físicamente presentes en la tierra durante los primitivos días atlantes, y la radiación que emanaba de Ellos protegía, guardaba y nutría. Más tarde, la Jerarquía se retiró a una expresión subjetiva y la humanidad —bajo la Ley de Evolución— quedó librada a su propio albedrío para aprender de este modo el Camino y hollar el Sendero de Retorno mediante experimento y experiencia individual.

Los Maestros (en este largo ínterin) no salieron a contactar con la humanidad en amplia escala o grupalmente; sin embargo muchos de Sus discípulos senior han surgido a intervalos variables y cuando fue necesario; el Instructor del Mundo también ha salido a emitir la clave o nota para cada nueva civilización y para expresar los resultados de la civilización que pasa. Por lo tanto, los hombres han tenido que hallar solos su camino hacia la Jerarquía; en silencio esa Jerarquía ha esperado, hasta que el número de “almas esclarecidas” fue tan grande que su llamamiento invocativo y su radiación magnética alcanzaron una potencia que no pudo ser negada; la balanza de equilibrio, obtenido entre el Reino de Dios en la Tierra y el Reino de Dios en el Cielo (usando fraseología cristiana) devino tal que las “Puertas del Retorno” pudieron ser abiertas y libre trato establecido entre el cuarto y el quinto reinos en la naturaleza.

Las puertas (y aún estoy hablando en símbolos) se están abriendo todavía y pronto estarán abiertas de par en par para admitir que pase el “Hijo del Hombre, el perfeccionado Hijo de Dios”, de regreso al lugar —nuestra Tierra— donde Él antes demostró amor y servicio perfectos. Pero —como saben— esta vez no vendrá solo, sino que traerá Consigo a los Guías de ciertos Ashramas, además de un grupo entrenado de iniciados y discípulos.

Estos acontecimientos están teniendo lugar hoy ante los ojos de todos los hombres, aunque mucho que está sucediendo permanece totalmente sin reconocer en vastas zonas del mundo de pensamiento y por muchos millones de hombres. Sin embargo, hermano mío, hay bastantes iniciados y discípulos trabajando sobre el plano físico en este momento para asegurar un reconocimiento tan amplio que el firme y consistente despertar de la expectativa humana está garantizado. Reflexionen sobre esto y aprendan a reconocer en todas partes los signos de anticipación humana y el pronunciado indicio del acercamiento de la Jerarquía.

El Reino de Dios o de Almas, distinguido por la potencia y por lo tanto por el aura y la radiatoria emanación de amor, está definitivamente anclado en la Tierra y está penetrando cada vez más plena y exitosamente en los tres mundos del esfuerzo estrictamente humano. Siempre hubieron avanzadas de este reino entre los hombres; siempre hubieron individuos en todas partes del mundo —en las religiones mundiales o en otros grupos constructivos— quienes estuvieron conscientemente vinculados con sus almas y en consecuencia vinculados con la Jerarquía. En todos los países siempre hubieron quienes desarrollaron y expresaron la conciencia de Cristo, que es comprensión amorosa y servicio inteligente, viviente, sin importar con qué palabras o terminología expresaron el tremendo evento espiritual del cual fueron conscientes. Pero —desde el punto de vista de las poblaciones del mundo— el cuarto reino en la naturaleza domina en todo campo de pensamiento y de actividad, y no el Reino de Dios o de Almas.

Hoy, como resultado de un despertar espiritual que data del año 1625 d.C., y que puso el énfasis sobre una educación más amplia y general y sobre una rebeldía contra la imposición de autoridad clerical, la radiación desde el mundo de almas se ha intensificado grandemente y el Reino de Dios se está convirtiendo en parte corporativa de la expresión mundial externa, y esto por primera vez en la muy larga historia de la humanidad.

El efecto de esta radiación o aura magnética es ahora tan extenso que ya no necesitamos hablar en términos de introducir el reino, o de su manifestación en la Tierra. Ya se está manifestando y su aura está mezclada con las auras mental, astral y etérica del género humano. Sólo se requiere reconocimiento, pero (y este es un factor a ser notado) el reconocimiento está siendo detenido hasta que el reino de almas pueda ser protegido de las estrechas pretensiones de cualquier iglesia, religión u organización; muchos pretenderán (como siempre han hecho) que la entrada al Reino de Dios ha de encontrarse a través de su grupo separativo particular. El Reino de Dios no es cristiano, ni budista, ni está enfocado en alguna religión mundial u organización esotérica. Es simple y únicamente lo que pretende ser: un vasto e integrado grupo de personas alma-infusas, radiando amor e intención espiritual, motivadas por buena voluntad y arraigadas en el reino humano…

Las avanzadas de ese Reino y la vanguardia de discípulos e iniciados ya está aquí.

El conocimiento de que pueda haber manifestaciones mayores que incluso el reino de Dios puede ser inspirador, pero eso es todo. La manifestación del Reino de Dios en la Tierra, preparar el camino para su gran Inaugurador, el Cristo, posibilitar la exteriorización de la Jerarquía en la Tierra, nos brinda a cada uno y todos, una tarea plenamente adecuada y algo por que vivir y trabajar, soñar y aspirar.

 

Compilado “El Alma, la cualidad de la Vida”; de los libros azules, los libros de Alice Bailey editados por Fundación Lucis.

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