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Reseña:
Abril 1947
Cómo puede satisfacerse la necesidad de guía espiritual que tiene la humanidad, cuando los líderes de las iglesias se ocupan de intereses temporales, cuando en la Iglesia Católica Romana, en la Ortodoxa Griega y en las Protestantes el énfasis se pone en la pompa y las ceremonias, en los grandes templos y las catedrales de piedra, en los juegos de comunión de oro y plata, en los birretes escarlata, en las vestiduras enjoyadas y en toda la parafernalia tan preciada por los de mentalidad eclesiástica. ¿Cómo pueden ser salvos los niños hambrientos del mundo y de Europa en particular, cuando de Papas y Obispos salen súplicas por dinero para construir catedrales y erigir nuevas iglesias cuando las que existen ahora permanecen vacías? ¿Cómo puede brillar de nuevo la luz en las mentes de los hombres cuando los hombres de la iglesia mantienen a la gente en un estado de temor a menos que acepte las viejas interpretaciones teológicas y las viejas formas de acercarse a Dios? Cómo pueden satisfacerse las necesidades espirituales e intelectuales de la gente cuando los seminarios teológicos no enseñan nada nuevo ni adecuado a la época, sino que envían a guiar a la humanidad a jóvenes que se basan sólo en las interpretaciones del pasado. Estos jóvenes emprenden su entrenamiento religioso y su preparación para el ministerio con grandes expectativas y visión; salen con poca esperanza, no mucha fe, pero con una determinación de “cumplir” y hacerse prominente en la iglesia. …
Al escribir esta condenación de las iglesias, soy plenamente consciente de esos hombres grandes y buenos, esos hombres profundamente espirituales cuya suerte está echada dentro de los restrictivos muros del eclesiasticismo; en conjunto son muchos, y están en todas las iglesias y credos. Su suerte es difícil; son conscientes de las condiciones y luchan y se esfuerzan por presentar ideas religiosas y cristianas sólidas a un mundo que busca y sufre. Son verdaderos hijos de Dios; sus pies se afirman en lugares sumamente desagradables; son conscientes de la “putrefacción” que ha carcomido la estructura clerical y de la intolerancia, el egoísmo, la codicia y la estrechez mental que los rodea.
Ellos saben bien que ningún hombre ha sido salvado por la teología sino sólo por el Cristo viviente y a través de la despierta conciencia del Cristo dentro de cada corazón humano.
… Espacio de Silencio…
Algo de gran importancia ha ocurrido en el mundo. El espíritu de destrucción se ha precipitado por toda la tierra, dejando el mundo del pasado y la civilización que controló nuestra vida moderna en ruinas a nuestros pies. Ciudades y hogares han sido destruidos; reinos y gobernantes han desaparecido o se esfumarán como secuela de la guerra; ideologías y preciadas creencias no han logrado satisfacer la necesidad de la gente y se han derrumbado bajo la prueba de los tiempos; el hambre y la inseguridad prevalecen en todas partes; se trastocaron familias y grupos sociales; la muerte ha cobrado un precio a todas las naciones y millones han muerto como resultado de los inhumanos procesos de la guerra. En términos generales, todos han conocido el terror, el temor y la desesperanza al enfrentar el futuro; todos se cuestionan qué tiene reservado ese futuro y no hay seguridad en parte alguna. La voz de la humanidad se está elevando al cielo demandando luz, paz y seguridad.
Algunos lo buscan en la formación de nuevas ideologías; algunos van tras ello a lo largo de líneas políticas y esperan alivio y liberación a través de alguna forma de acción de gobierno o de algún credo o partido político. Otros demandan el surgimiento de un líder, y en esta época no se ven líderes por ninguna parte. El liderato ejercido proviene de grupos de personas bien intencionadas y de unos pocos estadistas que se hallan tan desconcertados como aquellos a quienes tratan de ayudar; la propia magnitud de la tarea de reconstrucción que enfrentan los deja casi en la impotencia, porque lo que está en juego es la reconstrucción, el reacondicionamiento y la reeducación del mundo entero. Aún otros, más pacientes, planean nuevos procesos y sistemas educativos que intentarán preparar a la actual generación de niños para una vida plena en el mundo del mañana —un mundo del que nada saben y cuyos borrosos contornos sólo borrosamente se perciben. Algunos se están hundiendo de nuevo en un estado de desesperación, huyendo hacia el aislacionismo y esperando, tan filosóficamente como sea posible, la liberación que traerá la muerte, pidiendo sólo un poco de alimento, algo de calor, unos pocos libros y suficiente ropa. Muchos se niegan por completo a pensar y en cambio llenan sus vidas con el trabajo de ayuda, con los problemas de indigencia y resarcimiento y —en la medida que pueden— ayudan al trabajo de restauración. Todos están experimentando la reacción que sigue como secuela de la guerra y no están familiarizados con los procesos de la paz, porque la paz en verdad nunca se ha conocido y obviamente todavía muy lejos…
… en todas partes hay una demanda por las cosas de valor más real que las que condicionaron el pasado y por la aparición de esas virtudes, impulsos e incentivos espirituales que los hombres parecen haber perdido y que son la suma total de las fuerzas que impulsan a la humanidad hacia la vida espiritual.
¿Reconocerán la oportunidad las religiones organizadas y las iglesias en el mundo entero, y responderán al llamado de Cristo y a la demanda espiritual de incontables millones de personas? ¿O sólo trabajarán para restablecer las organizaciones y las iglesias?… ¿Pueden desterrarse el pernicioso materialismo que las iglesias han representado y el fracaso de sus representantes para enseñar a la gente correctamente?
Aquí estoy hablando principalmente a la Iglesia de Roma en los diversos países del mundo y también a esas iglesias que durante mucho tiempo han sido iglesias del estado pero que actualmente no son tan poderosas. La Iglesia de Roma es como un inmenso pulpo, con sus codiciosos tentáculos en todos los países. Las dos organizaciones líderes hoy en el mundo que son fundamentalmente parasitarias, básicamente materiales y políticamente peligrosas —porque son de alcance e influencia internacional— son la Iglesia Católica Romana y el Judaísmo ortodoxo. Estos dos poderosos grupos son reaccionarios, obsoletos en sus métodos y teologías y en su acercamiento a la vida moderna, y ambos necesitan ser convertidos a una religión pura y no corrompida. Estos dos grupos son, como nunca antes, una amenaza para la paz mundial. El movimiento político sionista y las intrigas del Vaticano no tienen lugar en la vida del espíritu del hombre. Ponen en peligro el avance de la humanidad a una zona, mejor iluminada, de verdadera vivencia.
Una vez dicho esto nuevamente les recordaría que hay judíos santos y grandes, y católicos romanos de santidad crística. Cristo era judío; San Francisco de Asís era católico romano; ambos representaron el amor de Dios, el servicio y la sencillez.
Extraído de “Los Problemas de la Humanidad”, edición original completa, 1947
Detalles:
Programa:
Reflexión sobre los Libros Azules
Etiqueta: Reflexión sobre los Libros Azules
Fecha: 19-04-2024



