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Reseña:
Pasado y Futuro de la Educación
Es un lugar común y un truismo declarar que la humanidad hoy está atravesando una crisis de inmensas proporciones. Las causas de esta crisis deben buscarse en muchos factores. Radican en el pasado, en crecimiento a través de evolución de ciertas tendencias básicas en el hombre; en errores pasados, oportunidades presentes y la poderosa actividad de la Jerarquía de Amor (uno de los tres centros mayores a través de los cuales la Deidad manifiesta: Shamballa, donde la Voluntad de Dios es conocida; Jerarquía, donde el Amor de Dios domina; Humanidad, corporizando el aspecto Inteligencia de Dios). El futuro es muy prometedor, siempre que el hombre pueda aprender las lecciones del presente que le han sido claramente presentadas; debe aceptarlas y comprender claramente la naturaleza de su problema y de la crisis con sus muchas ramificaciones y diversas implicancias.
… Espacio de Silencio…
El ferviente alboroto en el que las masas del pueblo están viviendo ahora y el surgimiento de una o dos personas clave en toda nación tienen una estrecha relación. Estas personas clave hacen oír sus voces y evocan atención; sus ideas son seguidas —correcta o erróneamente— con atención, apreciación o desconfianza.
La lenta y cuidadosa formación del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo es indicativa de la crisis. Ellos están supervisando o anunciando la Nueva Era, y están presentes en los dolores de nacimiento de la nueva civilización y la llegada a manifestación de una nueva raza, una nueva cultura y una nueva perspectiva mundial. El trabajo es necesariamente lento y aquellos de ustedes que están inmersos en los problemas y sufrimientos encuentran difícil ver el futuro con confianza o interpretar el presente con claridad.
En el campo de educación, acción unida es esencial. Sin duda una básica unidad de objetivos debería gobernar los sistemas educativos de las naciones, aunque uniformidad de método y de técnicas pueda no ser posible. Diferencias de idioma, de trasfondo y de cultura, siempre existirán y deberían existir; ellas constituyen el bello tapiz del vivir humano a través de las edades. Pero mucho que hasta ahora ha militado en contra de rectas relaciones humanas debe y debería ser eliminado.
En la enseñanza de la historia, por ejemplo, ¿hemos de volver a los antiguos y malos modos en donde cada nación se glorifica frecuentemente a expensas de otras naciones, en los cuales los hechos son sistemáticamente falseados, en los cuales los puntos pivotantes en la historia son las diversas guerras a través de las edades —una historia, por lo tanto, de agresión, del ascenso de una civilización material y egoísta y que ha tenido el espíritu nacionalista y por lo tanto separativo que ha nutrido odio racial y estimulado orgullos nacionales? La primera fecha histórica que el niño británico usualmente recuerda es “Guillermo, el Conquistador, 1066”. El niño norteamericano recuerda el desembarco de los Padres Peregrinos y el gradual despojo del país a sus legítimos habitantes, o quizás el Motín del Té. Los héroes de la historia son todos guerreros: Alejandro Magno, Julio Cesar, Atila rey de los Hunos, Ricardo Corazón de León, Napoleón, George Washington y muchos otros. La geografía es largamente historia en otra forma, pero presentada de una manera similar —una historia de descubrimiento, investigación e incautación, seguidos frecuentemente por trato malvado y cruel a los habitantes de las tierras descubiertas. Avaricia, ambición, crueldad y orgullo son las notas clave de nuestra enseñanza de la historia y la geografía.
Estas guerras, agresión y robos que han distinguido a toda gran nación sin excepción, son hechos y no pueden ser negados. Sin embargo, sin duda pueden señalarse las lecciones que esos males forjaron (culminando en la guerra 1914-1945) y pueden mostrarse las antiguas causas de los prejuicios y aversiones actuales y enfatizarse su futilidad.
¿No es posible construir nuestra teoría de la historia sobre las grandes y buenas ideas que han condicionado a las naciones y han hecho de ellas lo que son, y enfatizar la creatividad que ha distinguido a todas ellas? ¿No podemos presentar más efectivamente las grandes épocas culturales que —apareciendo de repente en alguna nación— enriquecieron al mundo entero y dieron a la humanidad su literatura, su arte y su visión?
… Espacio de Silencio…
La guerra produjo grandes migraciones. Ejércitos marcharon y combatieron en toda parte del mundo; pueblos perseguidos escaparon de una tierra a otra; asistentes sociales fueron de país en país, sirviendo a los soldados, salvando a los enfermos, alimentando a los hambrientos y estudiando condiciones. El mundo hoy es muy, muy pequeño, y los hombres están descubriendo (a veces por primera vez en sus vidas) que la humanidad es una sola y que todos los hombres, no importa cuál sea el color de su piel o el país en que vivan, se parecen el uno al otro. Todos estamos entremezclados hoy. Estados Unidos está compuesto por personas provenientes de todo país conocido; más de cincuenta razas o naciones diferentes componen la URSS. El Reino Unido es una Comunidad de Naciones, naciones independientes unidas en un solo grupo. India está compuesta por una multiplicidad de pueblos, religiones y lenguas —de allí su problema. El mundo mismo es un gran crisol, del cual la Humanidad Una está emergiendo. Esto necesita un cambio drástico en nuestros métodos de presentar la historia y la geografía. La ciencia ha sido siempre universal. Gran arte y literatura siempre han pertenecido al mundo. Sobre estos hechos es que debe ser construida la educación a darse a los niños del mundo —sobre nuestras similitudes, nuestros logros creativos, nuestros idealismos espirituales y nuestros puntos de contacto. A menos que se haga esto, las heridas de las naciones nunca serán curadas y las barreras que han existido durante siglos nunca serán removidas.
Los educadores que enfrentan la actual oportunidad mundial deberían procurar que se establezca una base sólida para la civilización venidera; deben comprometerse a que sea general y universal en su alcance, verdadera en su presentación y constructiva en su acercamiento. Los pasos iniciales que den los educadores de los diferentes países determinarán inevitablemente la naturaleza de la civilización venidera. Ellos deben preparar para un renacimiento de todas las artes y para un nuevo y libre fluir del espíritu creativo en el hombre. Deben dar una importancia enfática a esos grandes momentos en la historia humana donde brilló la divinidad del hombre e indicó nuevas maneras de pensar, nuevos modos de planeamiento humano, cambiando así para siempre la tendencia de los asuntos humanos. Estos momentos produjeron la Carta Magna; dieron énfasis, a través de la Revolución Francesa, a los conceptos de libertad, igualdad y fraternidad; formularon la Carta de Derechos de los Estados Unidos y, en alta mar, en nuestro propio tiempo, nos dieron la Carta del Atlántico y las Cuatro Libertades. Estos son los grandes conceptos que deben gobernar la nueva era con su naciente civilización y su futura cultura. Si a los niños de hoy se les enseña la significación de estas cinco grandes declaraciones y, al mismo tiempo, se les enseña la futilidad del odio y de la guerra, hay esperanza de un mundo mejor y más feliz además de un mundo más seguro.
Extraído de: “Educación en la Nueva Era”. Alice Ann Bailey.
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Programa:
Reflexión sobre los Libros Azules
Etiqueta: Reflexión sobre los Libros Azules
Fecha: 30-08-2023



