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Algunas instrucciones

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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Reflexión sobre los Libros Azules

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Reseña:


 

 

Una de las primeras cosas que cualquier agente curador tendrá que hacer, será redactar un simple esbozo de instrucción que debería gobernar la actitud de quien ha de ser curado. Estas instrucciones deben ser simples, porque donde enfermedad real está presente al paciente no le resulta posible al paciente hacer el más simple esfuerzo físico para instituir cualquier actitud cambiada. Esto a menudo se olvida.

 

* * *

 

Hay una o dos cosas que quisiera dejar en claro y que ustedes a su vez deben aclararle al paciente:

 

  1. La cura no está garantizada. Pacientes deben conciencializar que continuación de vida en el cuerpo físico no es la meta más elevada posible. Puede que lo sea si el servicio a prestarse es de importancia real, si todavía quedan obligaciones por cumplirse y si otras lecciones todavía deben ser aprendidas. Existencia corpórea no es, sin embargo, el summumm bonum de existencia. Estar libre de las limitaciones del cuerpo físico es de beneficencia real. Pacientes deben aprender a reconocer y aceptar la Ley de Karma.

 

  1. El temor es innecesario. Uno de los primeros objetivos del agente curador debería ser ayudar al paciente a lograr una feliz, sana y expectante perspectiva sobre su futuro —sin importar lo que ese futuro pueda deparar.

 

Todas las agencias curadoras hallarán que al trabajar con quienes estén espiritualmente orientados y con aquellos cuyas vidas durante largo tiempo hayan estado basadas en recto esfuerzo y un correcto “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, el trabajo de curación será acelerado grandemente o, por otra parte, que la tarea de allanar el camino a través de las puertas de la muerte será grandemente simplificado. Después de todo, muerte es en sí un trabajo de restitución. Implica el trabajo de devolver sustancia a los tres mundos de sustancia, y haciéndolo voluntaria y gustosamente; implica además la restauración del alma humana al alma de donde emanó, y haciendo esto en la alegría de reabsorción. Todos ustedes deben aprender a contemplar muerte como un acto de restitución; cuando puedan hacer esto, muerte asumirá nueva luz y verdadero significado, y se volverá una parte integral —reconocida y deseada— de un constante proceso viviente.

 

Si se me preguntara cuál es la principal tarea de todos los grupos de curación, tales como la Jerarquía procura ver funcionando en el futuro, diría que es preparar seres humanos para lo que podríamos considerar el aspecto restaurador de la muerte, y dar así al hasta ahora temible enemigo del género humano un nuevo y más feliz significado.

 

* * *

 

Hallarán que si trabajan en estas líneas de pensamiento indicadas, el entero tema de la muerte se repetirá constantemente, y que el resultado de esto serán nuevas actitudes hacia el morir y la inculcación de una gozosa expectativa donde ese evento inevitable y muy familiar ocurra. Grupos de curación deben prepararse para lidiar con esta condición básica de todo lo que vive, y la mayor parte de su trabajo será elucidar el principio muerte. El alma, se nos dice, debe retornar al que la dio. Hasta ahora esto ha sido una restitución obligada y temida, una que engendra temor y que lleva a hombres y mujeres de todas partes a clamar por la curación del cuerpo físico, enfatizando excesivamente su importancia y haciendo que ellos consideren la prolongación de la existencia terrenal como el factor más importante en sus vidas. Durante el próximo ciclo, estas actitudes erróneas deben llegar a su fin; muerte se volverá un proceso normal y comprendido —tan normal como el proceso de nacimiento, aunque evocando menos dolor y temor. Este comentario mío es de la índole de una profecía y debería ser notado como tal.

 

Podría decirse, a fin de resumir esta propuesta general, que el temor y el horror a la muerte tienen su fundamento en el amor a la forma, nuestra propia forma, la de quienes amamos, las que nos circundan y las de nuestro medio ambiente. Esta clase de amor es contrario a nuestra enseñanza acerca de las realidades espirituales. La esperanza del futuro y la de liberarnos de este mal infundado temor, reside en poner el énfasis sobre la realidad del alma eterna y la necesidad de que esa alma viva en forma espiritual, constructiva y divina, dentro de los vehículos materiales. Este concepto también contiene el pensamiento de restitución. En consecuencia los conceptos erróneos son olvidados; también se introduce la idea de eliminación, de manera que se logra un correcto enfoque. Debe tenerse en cuenta la integración, para que la absorción en la vida del alma reemplace a la absorción en la vida del cuerpo.

 

En esta segunda parte estamos considerando el problema de la muerte o el arte de morir. Esto es algo que todas las personas gravemente enfermas deben encarar inevitablemente, y los que poseen buena salud deben prepararse para ello mediante el recto pensar y la sensata anticipación. La actitud morbosa que adopta la mayoría de la gente hacia el tema de la muerte y su negativa a considerarla cuando gozan de buena salud es algo que debe ser alterado y cambiado deliberadamente.

 

Dolor, soledad, desdicha, decadencia, pérdida —todas estas son ideas que deben desaparecer a medida que la reacción común ante el hecho de la muerte también desaparece. Cuando los hombres aprendan a vivir conscientemente como almas, a enfocarse en los niveles del alma y a considerar a la forma o formas como simples modos de expresión, todas estas infortunadas y antiguas ideas acerca de la muerte desaparecerán gradualmente y tendrá lugar un nuevo y más alegre acercamiento a esa gran experiencia.

 

 

Extraído de: Un Tratado sobre los Siete Rayos – Tomo IV “Curación Esotérica”, Alice A. Bailey.

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