0%

El Alma Universal (el Anima Mundi)

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


Lista de tracks:


El Alma Universal (el Anima Mundi)

Reflexión sobre los Libros Azules

Sumar a la lista de reproducción

Reseña:


(Escuchado/descargado 41 veces, 1 visitas hoy)
20+

Existe en nuestro universo manifestado la expresión de una Energía o Vida, causa responsable de las diversas formas y de la vasta jerarquía de seres sensibles que componen la totalidad de todo lo que es…

Una sola vida impregna todas las formas y estas son las expresiones, en tiempo y espacio, de la energía universal central. La Vida en manifestación produce existencia y ser. Por lo tanto es la causa raíz de la dualidad. Esta dualidad, que se percibe cuando está presente la objetividad y desaparece cuando el aspecto forma se desvanece, tiene muchos nombres, de los cuales y para mayor claridad podríamos enumerar los más comunes:

Espíritu Materia

Vida… Forma
Padre… Madre
Positivo… Negativo
Oscuridad… Luz

Los estudiantes deben mantener en la mente esta unidad esencial, aun cuando hablen (como deberán hablar) en términos finitos de esa dualidad que cíclicamente se evidencia en todas partes.

El alma de la materia, el ánima mundi, es el factor sensible en la sustancia misma. La respuesta de la materia en todo el universo y esa facultad innata en todas las formas, desde el átomo físico hasta el sistema solar astronómico, produce la innegable actividad inteligente que todas las cosas manifiestan. Se la puede denominar energía atractiva, coherencia, senciencia, vivencia, concienciación o conciencia, pero quizás más iluminador sería decir que el alma es la cualidad manifestada por todas las formas. Es ese algo sutil que diferencia un elemento de otro, un mineral de otro. Es la intangible naturaleza esencial de la forma, que en el reino vegetal determina si germinará una rosa o una coliflor, un olmo o un berro; es ese tipo de energía que diferencia las variadas especies del reino animal y hace que un hombre sea distinto de otro en aspecto, naturaleza y carácter… El problema de la vida misma todavía escapa al más sabio, y hasta que la comprensión de la “red de vida” o el cuerpo de vitalidad que subyace a cada forma y vincula cada parte de una forma con todas las demás sea reconocida y conocida como un hecho en la naturaleza, el problema quedará irresoluto.

El ánima mundi es lo que está detrás de la trama de la vida. Esta última es sólo el símbolo físico de esa alma universal, el signo externo y visible de la realidad interna, la concreción de esa entidad sensible que responde y vincula espíritu y materia. A esta entidad se la denomina Alma Universal, principio medio desde el punto de vista de la vida planetaria. Cuando se limita el concepto a la familia humana y el hombre es considerado individualmente, se lo llama principio mediador, porque el alma del género humano no sólo es una entidad que vincula espíritu y materia, mediadora entre la mónada y la personalidad, sino que tiene que desempeñar una función singular como mediadora entre los tres reinos superiores de la naturaleza y los tres inferiores.

 Hablando necesariamente en símbolos, consideremos el Alma universal, o conciencia del Logos que trajo a la existencia nuestro universo. Consideremos a la Deidad como compenetrando la forma de Su sistema solar con vida, y como siendo consciente de Su trabajo, de Su proyecto y de Su meta. Este sistema solar es una apariencia, pero Dios permanece trascendente.

Dentro de todas las formas Dios es inmanente y, sin embargo, permanece apartado y retraído. Así como un ser humano pensante e inteligente actúa por medio de su cuerpo pero mora principalmente en su conciencia mental o en sus procesos emocionales, así Dios mora absorbido en Su naturaleza mental, y el mundo creado y compenetrado con Su vida avanza hacia la meta para la cual Él lo ha creado. Sin embargo, dentro del radio de Su manifestante forma se llevan a cabo grandes actividades; se observan distintos estados de conciencia y etapas de percepción; surgen distintos grados de sensibilidad, y hasta en el simbolismo de la forma humana tenemos los diferentes estados de sensibilidad, tal como los registrados por el cabello, por los organismos internos del cuerpo, por el sistema nervioso, por el cerebro y por la entidad que llamamos el yo —que registra la emoción y el pensamiento. De la misma manera la Deidad, dentro del sistema solar, expresa tan amplia divergencia de conciencia.

Argumentando como uno debería hacerlo siempre, de lo universal a lo particular, es esencial que la humanidad relacione su propio mecanismo con el mecanismo mayor (nuestra entera vida planetaria) y ver lo que se denomina “la propia alma”, como una parte infinitesimal del alma mundial. Es necesario también para el hombre relacionar su alma con su personalidad, viendo a ambas como aspectos y partes integrales de la familia humana. Esto será así cada vez más. Este proceso está comenzando a demostrarse en la conciencia grupal, racial y nacional constantemente en expansión que la humanidad hoy está demostrando…

Siempre es sabio recordar que en el plano de existencia del alma no hay separación alguna, ningún “mi alma y tu alma”. Es sólo en los tres mundos de ilusión y de maya que pensamos en términos de almas y cuerpos. Este es un clisé oculto y bien conocido, pero re-enfatizar la verdad bien conocida a veces servirá para hacerles ver su exactitud.

 

Compilado “El Alma, la cualidad de la Vida”; de los libros azules, los libros de Alice Bailey.

(Escuchado/descargado 41 veces, 1 visitas hoy)
Compartir

Detalles:


Descubrir más
Play Imagen Título
Programa