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La meditación es ver el factor de distorsión

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La meditación es ver el factor de distorsión

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Reseña:


La meditación es ver el factor de distorsión.

La meditación no es un escape de la vida; por el contrario. La comprensión total de todo el complejo proceso del vivir diario, con todas sus variaciones, presiones, esfuerzos, es parte de la meditación. El observar lo que hacemos, nuestros pensamientos, nuestras profundas actividades internas, sin distorsión, forma parte de la meditación. Es la distorsión que trae conflicto en la vida. La que produce separación, brutalidad y violencia. Es la distorsión la que trae agresión, competencia, y el continuo deseo de placer. Esto impide que la mente pueda ver exactamente lo que es. Observar sin distorsión, no solamente los sucesos externos sino el movimiento interno del pensamiento, y los motivos, es parte de la meditación. Hay distorsión cuando está el observador. El observador es el contenido total de la conciencia. Es este contenido el que divide. Este contenido es el factor de distorsión porque está condicionado. Este condicionamiento son las creencias, las opiniones, las actitudes personales y el temperamento.
La meditación es la comprensión de todo esto, porque de no ser comprendido, la distorsión se mantendrá y así, la ilusión. Es la mente distorsionada que queda atrapada en las tantas variedades de eventos placenteros y entretenimientos, ya sean religiosos o laicos. La meditación es observar el hecho de la distorsión y todas sus complejas ramificaciones. Si el factor de distorsión no es comprendido totalmente—no al nivel verbal sino a un nivel no-verbal y por tanto mucho más profundo—la meditación se convierte en una forma de auto-hipnosis y en una actividad neurótica, que nada tiene que ver con la realidad.
En la meditación el observador desaparece por completo, y por tanto, también lo hace la entidad que anhela experiencias, y el cerebro que registra y experimenta. Los aspectos más amplios y profundos de la meditación suceden cuando no existe el observador y no tiene lugar el registro en las células cerebrales. Es este registro el que da continuidad al observador que es el factor de distorsión. Observar sin el observador, es ver con la totalidad de la mente cuando el cerebro está totalmente quieto. El grabar es la función del cerebro. De esta grabación depende su protección, su seguridad, su actividad egocéntrica. Cuando esta función no opera, el cerebro funciona de manera sana y más eficientemente. Es la actividad egocéntrica que está buscando eternamente seguridad, tanto en lo racional como en lo irracional, en lo fáctico y lo no fáctico. Esto sostiene la resistencia del ego, el “yo” y el “no-yo”. La meditación es la inteligencia que se da cuenta del movimiento del yo.
Este darse cuenta revela sin esfuerzo, todos los motivos, la voluntad, el impulso de los movimientos ocultos del yo. Esta inteligencia no suprime ni oculta las actividades sutiles del observador como yo. Esta inteligencia siendo libre, abre la puerta para exponer el contenido de la consciencia, que es la consciencia misma.
El conocimiento no es creativo. La maquinaria de registro del cerebro es el conocimiento, y el pensamiento usa este conocimiento como un medio de seguridad. Esta seguridad tiene sus raíces en el pasado; la seguridad del mañana es el ímpetu del pasado. La meditación es darse cuenta de esto en el vivir diario, y solo así el observador deja de ser un factor de distorsión. En la meditación no hay un registrar, por lo cual, cada movimiento es nuevo y diferente. Nunca es repetitivo. Hay algo en ella nuevo e inexpresable. Eso es la meditación.

J.Krishnamurti
Del Libro:
Mente En Meditación
Editorial Kairos

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