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Reseña:
Abril 1947
Esta doctrina de la innata divinidad del hombre —no de una divinidad impuesta en virtud de la muerte de Cristo en la cruz ni de una divinidad aceptada como un don gratuito porque el creyente ha aceptado cierta doctrina teológica— es la esperanza de las iglesias; en este reconocimiento se encuentra la regeneración de su enseñanza.
La tónica de la nueva religión mundial, según trataré de mostrar, es el texto: “Acércate a Dios y Él se acercará a ti”. Este acercamiento desde ambas partes en la gran Relación, seguramente será parte de la revelación venidera, porque sus implicaciones son fundamentales y resumen todo lo que es de vital importancia para el espíritu humano.
- Cristo y la Jerarquía
Los hombres han olvidado que “la sangre es la vida”, y que Cristo vino a expresarnos la plena vivencia y, gracias a ello, podemos tener también esa “vida más abundante” de la que Él habló. Durante los siglos de la era cristiana los teólogos han desarrollado una teoría de la salvación, teoría retorcida y egoísta, estrecha e inspiradora de terror, en lugar de presentar a un Cristo que vive con nosotros en la tierra, rodeado por Sus discípulos, los Maestros de la Sabiduría, fácilmente accesible para quienes hacen el acercamiento correcto y salvando a los hombres por la fuerza de Su ejemplo y por la expresión de la vida que está en Él y está —inexpresada y mayormente no descubierta todavía por la mayoría— también en cada hombre.
La relación con Dios a través de Cristo siempre ha sido la enseñanza de todos los verdaderos líderes espirituales, no importa con qué nombre Lo hayan llamado —y Él tiene muchos nombres. En el futuro, nos acercaremos cada vez más y con mayor inteligencia a la sustancia viviente de la Realidad, y seremos más precisos en la comprensión de esta relación hasta ahora vagamente presentida. Sabremos, veremos y comprenderemos. No sólo creeremos, tendremos esperanza y aguardaremos que algún día se nos revele el misterio. Hablaremos abiertamente de esa Jerarquía y de sus Miembros y Su trabajo. Se hará resaltar la naturaleza jerárquica de todas las vidas y el hecho de la gran “cadena de jerarquías” que se extiende desde el reino mineral, a través del humano hasta la Jerarquía planetaria, el Reino de Dios, y se prolonga hasta grupos espirituales aparentemente distantes.
… Este cambio en la presentación doctrinal hará que la humanidad sea muy diferente a la que hoy existe; producirá una humanidad que reconocerá la divinidad en todos los hombres, en diversas etapas de expresión, una humanidad que no sólo espera el retorno de Cristo sino que está segura de Su advenimiento y re-aparición —no desde algún Cielo lejano sino desde ese lugar en la tierra donde siempre ha estado, y al cual han llegado y conocen incontables miles de personas, pero que las teologías y las tácticas de temor de las iglesias mantienen a distancia.
Su advenimiento no será tanto un retorno triunfal a una iglesia conquistadora (conquistadora porque las iglesias han hecho tan buen trabajo) sino un reconocimiento de Su existencia fáctica por quienes hasta ahora han estado ciegos a Su presencia junto a ellos y al hecho de Su cargo y actividades, incesantemente llevadas adelante en la tierra… los hombres captarán la formidable verdad de que economía sólida, claro humanitarismo, educación efectiva (mientras prepara a los hombres para la ciudadanía mundial) y una ciencia dedicada al mejoramiento humano, son todas actividades profundamente espirituales y en su utilidad agregada constituyen un cuerpo de verdad religiosa; los hombres descubrirán que la religión organizada es sólo una fase de esta experiencia mundial de la divinidad.
- La Hermandad del Hombre
Mucho se ha escrito y dicho, predicado y hablado sobre hermandad. Tanto se ha dicho y tan poca hermandad se ha practicado que la palabra se ha desprestigiado un tanto. Sin embargo la palabra es una declaración del origen y la meta subyacentes de la humanidad y es la tónica del cuarto reino en la naturaleza, el humano.
Las iglesias han olvidado que todos los hombres son hijos del Padre y, por lo tanto, hermanos; que todos los hombres son divinos, que algunos hombres ya son conscientes de Dios y están expresando la divinidad y que otros no; han pasado por alto el hecho de que a causa de su punto en la evolución, algunos hombres conocen a Cristo, porque el Cristo en ellos está activo, mientras que otros están sólo luchando por activar la vida crística; aún otros son totalmente inconscientes del Ser divino, profundamente oculto dentro de sus corazones. Sólo hay diferencia en grado de conciencia; no hay diferencia en naturaleza. Esto es lo que los eclesiásticos en todas partes deben comprender y, cuando hayan arribado a este conocimiento, tendremos entonces una sola religión mundial, un solo objetivo espiritual reconocido y fundamental, un solo sistema de desarrollo probado para la expresión de la vida crística y sin credos ni Papas ni inquietantes jerarquías de órdenes eclesiásticas, y sin malsana autoridad eclesiástica dominante. Tendremos sólo una Jerarquía verdaderamente espiritual, demostrando su derecho a ser considerada así por la belleza de su expresión de vida, la humildad de sus actitudes y las vidas de servicio de sus miembros.
- Los Acercamientos Divinos
En el remoto pasado de la historia (sugerido por medio del simbolismo y en las Biblias del mundo) hubo un primer Acercamiento muy importante cuando Dios se apercibió del hombre y algo ocurrió —bajo la acción y voluntad de Dios el Creador, Dios trascendente— lo cual afectó al hombre primitivo, y él “se convirtió en un alma viviente”. A medida que el vehemente impulso hacia un bien indefinido e incomprendido se hizo sentir en los incipientes anhelos del hombre incapaz de pensar (literalmente incapaz de pensar en esa etapa), esto evocó una respuesta de la Deidad; Dios se acercó al hombre y el hombre quedó imbuido de esa vida y energía que, en el trascurso del tiempo, le permitiría reconocerse como un hijo de Dios y por último expresar esa filiación perfectamente. La señal de este Acercamiento fue la aparición de la facultad mental en el hombre. En el hombre se sembró el poder rudimentario de pensar, de razonar y de conocer. La Mente universal de Dios quedó reflejada en la minúscula mente del hombre.
Se nos dice que más tarde, cuando los poderes mentales de la humanidad primitiva lo justificaron, se hizo posible otro Acercamiento entre Dios y el hombre, entre la Jerarquía espiritual y la humanidad, y se abrió la puerta al Reino de Dios. El hombre aprendió que al camino al Lugar Sagrado podía entrarse por medio del amor. Al principio mental se agregó —nuevamente por la fuerza de la invocación y la evocación responsiva— otro atributo o principio divino, el principio de amor. Más adelante, Cristo vino para mostrar la belleza del amor en plena expresión, y el Buda vino anteriormente para demostrar la maravilla del conocimiento cuando es iluminación o sabiduría… Las Escrituras de India nos dicen que él logró la iluminación bajo el Árbol, así como el Cristo logró la liberación del espíritu humano sobre el Árbol. Extraído de “Los Problemas de la Humanidad”, edición original completa, 1947
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Programa:
Reflexión sobre los Libros Azules
Etiqueta: Reflexión sobre los Libros Azules
Fecha: 21-04-2024



