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Los Problemas de la Humanidad – Los Niños – Párrafos Silenciados – El Problema de los Niños en el Mundo de Hoy

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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Reseña:


Marzo 1945

El Problema de los Niños en el Mundo de Hoy

Este problema es, sin excepción, el más urgente que hoy enfrenta la humanidad. No sólo es deplorable y trágica la grave situación de los jóvenes en todas partes, sino que el futuro de la raza está en sus manos. Sin ellos, un nuevo orden mundial (deseado con tanta ligereza y al que se alude tan constantemente) carece por completo de significado. Ellos son los padres de las generaciones venideras y los ingenieros que deben implementar la nueva civilización. Lo que hagamos con ellos y para ellos es de enorme importancia en sus implicaciones; nuestra responsabilidad es grande y nuestra oportunidad única. En este artículo quiero ocuparme de los niños y adolescentes, menores de dieciséis años; no intentaré ocuparme del grupo de más edad. Los dos grupos más jóvenes son el elemento más prometedor en un mundo que se ha hecho pedazos ante nuestros ojos. Son la garantía de que nuestro mundo puede y debe ser reconstruido y —si hemos aprendido algo de la historia pasada y sus terribles consecuencias en el curso de nuestra vida— debe ser reconstruido de acuerdo a líneas diferentes, con objetivos e incentivos diferentes, con metas bien definidas e ideales cuidadosamente considerados.

Recordemos, sin embargo, que las esperanzas y los sueños visionarios y místicos, la expresión de deseos y la formulación de planes altamente organizados sobre el papel, son útiles en la medida en que indican interés, un sentido de responsabilidad y posibles objetivos; son de escasa importancia en toda empresa efectiva y de transición, excepto que haya una captación del problema inmediato y de las posibilidades inmediatas, además de una voluntad de efectuar esos compromisos que prepararán el terreno para el posterior trabajo exitoso. Este trabajo es en gran parte el de la educación de posguerra. Hasta ahora, hubo poco esfuerzo para mostrar respuesta en esta línea o para ocasionar el tendido de un puente entre las necesidades del futuro y las actuales formas de educación… Hasta ahora el idealista visionario ha luchado contra los modos de enseñanza establecidos, pero su falta de sentido práctico y su rechazo al compromiso ha lentificado así el proceso y la humanidad ha pagado el precio. Ahora ha llegado el día en que el místico práctico y el hombre de elevado desarrollo mental así como de visión espiritual deberán tomar y tomarán su lugar, proporcionando así un entrenamiento que permitirá a la juventud de cualquier nación integrarse exitosamente en el panorama mundial.

Comenzaré con el cliché de que nuestros sistemas educativos no han sido adecuados…

Las mejores mentes y los pensadores más claros en el campo educativo apoyan constantemente tales ideas; los movimientos progresistas educativos han hecho algo para eliminar viejos abusos e infiltrar nuevas técnicas, pero ellos todavía constituyen una minoría tan pequeña que son relativamente ineficaces. Ahora los horrores de la guerra han caído sobre nosotros, y en muchos países se ha hecho tabla rasa de todos los servicios educativos. Quizás esto resulte una bendición disfrazada, proporcionando oportunidad para instituir nuevos métodos, basados en un idealismo nuevo y mejor. Esos países que han escapado al huracán del desastre y a la abolición de los viejos sistemas educativos, quizás vivan para lamentarlo y quizás más tarde aprendan de esos pueblos que han sido forzados por las circunstancias a construir de nuevo porque han asimilado las lecciones del desastre. Es bueno recordar que si la enseñanza dada a la juventud en los últimos cien años hubiera sido de diferente naturaleza, esta guerra quizás nunca se habría producido.

Quisiera dividir en tres partes lo que tengo que decir, haciendo este artículo más largo que los que tratan de los otros problemas. Este es por lejos el más importante y no puede obviárselo en unos pocos párrafos. Ante todo, observen el actual problema de los niños del mundo y traten de obtener una visión profunda en lo que existe hoy. Enfrentemos con valentía los hechos y no apartemos nuestros ojos de los detalles espantosos. Procuremos comprender un poco de aquello que los niños de Europa, Asia y Gran Bretaña han tenido que afrontar y lo que hoy están afrontando. También estemos dispuestos a reconocer que esos países en los cuales todavía se practica pacíficamente el viejo modo de educación pueden no sólo ser un peligro para sí mismos porque están perpetuando las malas formas viejas, sino que ellos también constituyen una amenaza para esos países que —debido a la total destrucción de las viejas instituciones— están en la feliz posición de poder cambiar sus instituciones educativas y de este modo inaugurar una mejor manera de preparar a la juventud para la vivencia total.

Consideremos entonces lo que puede hacerse en el futuro inmediato para rehabilitar a los niños del mundo y a los adolescentes que han carecido durante años de una educación organizada, excepto aquella que les ha sido dada clandestinamente o la que sus padres han podido impartirles. No pasemos por alto la vil educación dada por las naciones fascistas a la juventud de sus países —vil porque niega los derechos del individuo y eleva al Estado al lugar del espíritu humano libre. La educación es una empresa profundamente espiritual. Como veremos después, concierne a todo el hombre, y eso incluye su espíritu divino.

A esta altura, permítaseme decir que no propongo que la educación esté en manos de alguna iglesia. Eso implicaría desastre.

Finalmente, concluyamos en una nota espiritual. No hay esperanza para el mundo futuro excepto en una humanidad que acepte el Hecho de la divinidad, aunque repudie la teología, que reconozca la presencia del Cristo viviente, mientras rechaza las interpretaciones formuladas por el hombre respecto a Él y a Su mensaje, y que enfatice la autoridad del alma humana.

En todo esto, mantengamos constantemente un espíritu de optimismo. El futuro por delante está lleno de promesas. Fundemos nuestro optimismo en la humanidad misma. … La historia del género humano es fundamentalmente la historia del desarrollo de las ideas, comprendidas progresivamente, y de la determinación del hombre de vivir de acuerdo a ellas; con este poder va la capacidad de presentir lo desconocido, de creer en lo improbable, de buscar, investigar y exigir la revelación de aquello que está oculto y es desconocido y que —siglo tras siglo— debido a este exigente espíritu de investigación, es revelado. Es el poder de reconocer lo bello, lo verdadero y lo bueno y, por medio de las artes creativas, probar su existencia. Esta inherente, innata facultad espiritual es la que ha producido todos los grandes Hijos de Dios, todas las personas verdaderamente espirituales, todos los artistas, científicos, humanitarios y filósofos y todos aquellos que aman, con sacrificio, a sus semejantes.

Aquí están las bases para el optimismo y la valentía de parte de todos los verdaderos educadores, y aquí se halla el verdadero incentivo para todos sus esfuerzos.

 

Extraído de “Los Problemas de la Humanidad”, edición original completa, 1947


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