0%

Los Problemas de la Humanidad – Minorías Raciales – Párrafos Silenciados – El Problema de las Minorías Raciales

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


Podcast:


Los Problemas de la Humanidad - Minorías Raciales - Párrafos Silenciados - El Problema de las Minorías Raciales

Agregar a lista de reproducción

Reseña:


Febrero 1946

 

El Problema de las Minorías Raciales

 

Este problema presenta gran dificultad, particularmente en este momento y durante este período de reconstrucción; también es sumamente difícil abordarlo de manera tal que no despierte antagonismo. En gran parte esto se debe a que pocas personas pueden considerar este tema sin prejuicio o con absoluta imparcialidad. La gente hoy está violentamente a favor o en contra de la mayoría de las cosas y particularmente respecto a los problemas que involucran nacionalidades o puntos de vista raciales. Esto lo comprendo y sé que, no importa lo que se diga, se despertará antagonismo así como acuerdo. Pretendo, por lo tanto, en vista de estos hechos inevitables, decir lo que tengo que decir en los términos más simples y francos sin temor a la crítica ni aspirando a la aceptación. Estos son días en que la verdad debe declararse y de esa manera clarificarse las mentes de los hombres.

Hay ciertos problemas que hoy necesitan ventilarse, y hay que decir cosas que la gente teme decir. Hay condiciones que deberían ser presentadas ante el tribunal de la opinión pública de tal manera que la situación (como existe al presente) pueda aparecer con claridad. El problema racial está muy oscurecido por su retrospección y presentación históricas, mucho de lo cual es poco sólido y es falso; además está oscurecido por antiguos odios y envidias nacionales. Estos son inherentes a la naturaleza humana pero son alimentados y fomentados por políticos prejuiciosos y personas animadas por segundas intenciones egoístas. Nuevas ambiciones que surgen rápidamente también están fomentando la dificultad; estas ambiciones son correctas y sensatas, particularmente en el caso del negro —una de las minorías que me propongo considerar. Estas ambiciones, sin embargo, están siendo explotadas y distorsionadas por intereses políticos egoístas y agentes perturbadores. Todavía hay otros factores condicionando el problema racial, y son: la miseria económica bajo la cual tantos trabajan hoy en día, el control imperialista de ciertas naciones, la falta de conquistas educativas, o una civilización tan antigua que ya está dando señales de degeneración. Estos y muchos otros factores están presentes por todas partes, condicionando el pensar humano, engañando a los muchos afectados por el problema y perjudicando enormemente los esfuerzos de quienes están tratando de dar lugar a la correcta acción y desarrollar una actitud más equilibrada y constructiva entre estas minorías. Estas, junto con el resto del género humano, están sujetas a las infalibles fuerzas de la evolución y (consciente o inconscientemente) se están esforzando hacia una existencia más elevada y mejor, hacia condiciones de vida más saludables, hacia una mayor libertad individual y racial y un mucho más elevado nivel de rectas relaciones humanas.

La estrechez y la estupidez nacionalista del ciudadano término medio entre quienes estas minorías tienen que vivir, la habitual objeción de la mayoría al cambio, su amor por las viejas formas establecidas, y el egoísmo y autocentramiento de la mayoría de los hombres, dificultan que las minorías obtengan justicia o incluso una audiencia decente.

Al comienzo mismo de nuestra discusión, sería prudente recordar que puede rastrearse el origen de todo el problema que estamos considerando hasta la debilidad (¿o debemos llamarla maldad?) humana pendiente —el gran pecado o herejía de la separatividad. Sin duda no hay pecado más grande que este; es responsable de toda la gama del mal humano. … Hoy ha llevado a toda la población planetaria a su desesperada y espantosa condición actual, de manera que los hombres en todas partes están comenzando a darse cuenta de que a menos que algo se cambie fundamentalmente, el género humano ya está prácticamente destruido.

El origen de todos los pecados contra nuestros semejantes, de todos los crímenes y maldades —individuales, nacionales e internacionales— puede rastrearse hasta esta misma tendencia básica, el pecado de la separatividad. Sin duda este es el pecado contra el Espíritu Santo.

… Espacio de Silencio…

Al considerar nuestro tema necesitamos hacer ahora dos cosas: ante todo, considerar qué es lo que hace a un pueblo, una raza o una nación, una minoría, y luego, considerar a lo largo de qué líneas puede radicar una solución. El mundo hoy está lleno de minorías vociferantes que —correcta o erróneamente— reclaman sobre la mayoría. Algunas de estas mayorías están sinceramente interesadas en ver que se haga justicia a las minorías que luchan y reclaman; otras las están utilizando como “temas de discusión” para sus propios fines o están abogando por la causa de las naciones pequeñas y débiles, no desde razones humanitarias sino por política del poder, así como Francia hoy está abogando por la causa de las naciones pequeñas con el fin de aumentar el prestigio de Francia y reconquistar su posición perdida.

[Ustedes] tienen hoy en el mundo naciones grandes e influyentes tales como la URSS, la Comunidad Británica de Naciones y los Estados Unidos de América; tienen también potencias que han sido grandes pero han perdido todo derecho al reconocimiento, tales como las Naciones del Eje; tienen otras potencias, tales como Francia y España, que son de influencia secundaria pero eso las ofende enormemente, y finalmente muchas pequeñas naciones cada una con su propia vida, civilización y cultura individual. Todas sin excepción se caracterizan por un espíritu de nacionalismo, por una determinación de aferrarse a lo que es o ha sido suyo [e109] a toda costa, poseyendo todas un pasado histórico y una tradición local que condicionan su pensar; todas tienen su propia cultura desarrollada o en desarrollo y todas están unidas por lo que llamamos civilización moderna; al presente es una civilización basada en el materialismo y que notablemente ha fracasado en inculcar a los hombres un verdadero sentido de los valores —los únicos valores que pueden unir a la humanidad y poner fin a la gran herejía de la separatividad.

Todas estas naciones, grandes y pequeñas, han sufrido cruelmente durante los años de guerra (1914-1945) y todavía están condenadas a sufrir a través de los años de ajuste inmediato. Algunas han sufrido peor que otras y tienen la oportunidad de demostrar una resultante purificación, si así lo eligen. Otras eligieron un camino fácil durante la guerra y se abstuvieron de tomar partido, perdiendo de este modo una gran oportunidad espiritual, basada en el principio de compartir; necesitarán aprender las lecciones del dolor en otras formas y más lentamente; las naciones en el hemisferio occidental no han sufrido de ninguna manera aguda, pues sus territorios fueron perdonados y sus poblaciones civiles vivieron con comodidad, facilidad y abundancia; ellas también han perdido algo y también necesitarán aprender en otras formas la gran lección humana de identificación y no separatividad.

Extraído de “Los Problemas de la Humanidad”, edición original completa, 1947

 

COMPARTIR

Detalles:


Descubrir más
Reproducir Cover Track Title
Track Authors