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Telepatía

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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Es necesario que los discípulos aislados que trabajan en todos los países del mundo, sean conscientes unos de otros y entren en relación telepática. Esto podrá parecer una visión maravillosa pero impracticable. Les aseguro que no es así. El trabajo para establecer esta relación puede ser lento, pero es consecuencia inevitable de la creciente sensibilidad de todas las almas quetrabajan en el campo mundial. Su primer índice es el reconocimiento instintivo cuando se encuentran los componentes de dicho grupo y hacen mutuo contacto por medio del intercambio mundial. Reciben un inmediato destello de luz, un intercambio eléctrico instantáneo, una súbita sensación de similitud de visión y de objetivo, o una oportunidad vital de colaborar recíprocamente y ayudar en el trabajo en el que todos están interesados.

Una de las características que distingue al grupo de servidores y conocedores del mundo es que no poseen un organismo externo que los integre. Están ligados por una estructura interna de pensamiento y por un medio telepático de interrelación. Los Grandes Seres, a Quienes tratamos de servir, están vinculados de esta manera y pueden —en caso de necesidad y con el mínimo desgaste de fuerza— ponerse en contacto entre sí. Todos Ellos están sintonizados a una determinada vibración.

La palabra telepatía se emplea principalmente para abarcar las muchas fases de contacto mental y el intercambio de pensamiento sin el uso de signo o palabra hablada o escrita. Algún día la verdadera comunicación telepática y la visión reemplazarán a las palabras y a los escritos.

Cualquier grupo pequeño llega, natural e inevitablemente, a una relación telepática entre sus componentes y los miembros de grupos similares; esto es lo deseable, debiendo fomentarse y acrecentarse correcta y constantemente.

La verdadera telepatía es una comunicación mental directa de mente a mente, y su expresión más avanzada es la comunicación de alma a alma, empleando la mente después como un formulador de la comunicación, como en el caso de la inspiración. El intenso deseo de triunfar en el trabajo telepático y el temor al fracaso son los medios más seguros para contrarrestar el esfuerzo fructífero. En todo trabajo de esta índole, una actitud de desapego y un espíritu de “indiferencia” son de verdadera ayuda.

No he dado instrucciones sobre el arte de desarrollar la sensibilidad telepática. La razón de ello reside en que dicha sensibilidad debería ser, y siempre es, un desarrollo normal cuando el discípulo se halla correctamente orientado e íntegramente dedicado y está aprendiendo a descentralizarse. Gradualmente, a medida que el discípulo adquiere verdadera libertad de pensamiento y el poder de ser receptivo a la impresión de la mente abstracta, crea para sí mismo una reserva de pensamiento que está a su disposición cuando necesita ayudar a otras personas y para su creciente servicio mundial. Más adelante, se hace sensible a la impresión de la Jerarquía.

Lo que trato de recalcar aquí es la existencia de una creciente reserva de pensamiento que el discípulo ha creado en respuesta a las muchas y distintas impresiones a las cuales se hace cada vez más sensible; las ideas, conceptos y objetivos espirituales de los cuales es cada vez más consciente, los va formulando constantemente en pensamientos con sus correspondientes formas mentales, aprendiendo así a hacer uso de ellos a medida que procura servir a sus semejantes.

El punto esencial que se ha de captar es que la sensibilidad a la impresión es un desarrollo normal y natural, paralelo al desenvolvimiento espiritual. Les di una clave de todo el proceso cuando dije que

Sensibilidad a la impresión significa engendrar un aura magnética sobre la cual pueden actuar las impresiones más elevadas.”

Quisiera que reflexionaran profundamente sobre estas palabras. A medida que el discípulo comienza a demostrar la cualidad del alma y el segundo aspecto divino toma posesión de él, controlando y colorando toda su vida, se desarrolla automáticamente la sensibilidad superior; el discípulo se convierte en un imán para las ideas y conceptos espirituales; atrae a su campo de conciencia el delineamiento, y luego los detalles, del Plan jerárquico; finalmente llega a ser consciente del Propósito planetario; todas estas impresiones no son cosas que ha de salir a buscar y laboriosamente aprender a distinguir, aferrar y aprovechar. Penetran en su campo de su conciencia porque él ha creado un aura magnética que las invoca haciéndolas entrar “en su mente”. Esta aura magnética comienza a formarse en cuanto hace contacto con su alma; el aura se profundiza y expande a medida que esos contactos se hacen más frecuentes, convirtiéndose finalmente en un estado habitual de conciencia; entonces, a voluntad y en todo momento, el discípulo está en relación con su alma.

Esta aura constituye en realidad la reserva de sustancia de pensamiento de la cual puede depender espiritualmente. Un discípulo es un centro magnético de luz y conocimiento en la medida en que mantiene su aura magnética en un estado de receptividad.

¿Entonces cómo pueden mantener sus mentes libres de sus propios deseos e interpretaciones? ¿Hay algunas reglas específicas y breves que deberían ser obedecidas? Les daré algunas, recordándoles que lo que más cuenta en este trabajo es lo que ustedes son. El factor regulador es inofensividad en pensamiento y palabra; la práctica de esta cualidad, adecuadamente observada, los ayudará mucho. Deben negarse a pensar mal o a censurar —esto es esencial en el caso de aquellos cuyas mentes tratan de impresionar. El silencio total e ininterrumpido de lo que están haciendo, es también un factor vital; pronunciar palabras en conexión con este trabajo sumamente sutil y confidencial (o incluso discutir el trabajo con un condiscípulo) puede hacer añicos la delicada forma mental que están tratando de construir, lo cual puede hacer abortar el trabajo de semanas. También se debe cultivar una actitud equilibrada hacia quienes están en el poder en todo el mundo; sobre todo ellos necesitan la inspiración que puede aportárseles desde la Jerarquía.

Les pediría que en conexión con el trabajo telepático, comprendan con toda claridad en sus mentes el trabajo que deben hacer estos grupos bajo mi dirección. La impresión de ideas, y no la dirección impuesta, es el ideal grupal —algo muy diferente hermanos míos.

 

Extraído de Un Tratado sobre Magia Blanca, Discipulado en la Nueva Era Tomo I, Glamur: Un Problema Mundial, Telepatía y el Vehículo Etérico, y Sicología Esotérica Tomo II.

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