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Crisis

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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Los puntos de crisis… donde la aplicación de una prueba producirá una de dos cosas: enfocará y dispersará cualquier remanente e inconquistado mal —si se puede emplear este término— y demostrará al discípulo su debilidad y su fortaleza. En las grandes iniciaciones se emplea el mismo procedimiento, y la capacidad del discípulo para vencer estas pruebas y etapas mayores depende de su habilidad para enfrentar y vencer las diarias pruebas menores. “Aquel que es leal en lo poco, lo es también en lo mucho”, es una afirmación oculta de la realidad y debe caracterizar la entera actividad diaria del verdadero aspirante; lo “mucho” es trascendido y se deja atrás porque es considerado simplemente como una intensificación de lo normal, y ningún iniciado pasó la gran prueba de la iniciación si no se ha acostumbrado a pasar todas las pruebas menores cada día de su vida. Entonces las considera normales y como la trama usual de su vida cuando tropieza con ellas. Cuando se alcanza y se mantiene esta actitud mental, no habrá sorpresas ni posibles fracasos.

A no ser que ocurran estos momentos de crisis, la vida decae en forma general a un nivel muerto y, aunque sea útil, no ofrece oportunidad para un esfuerzo supremo, con la consiguiente necesidad de apelar a todos los recursos del alma. Lo que yo y todos los afiliados a la Jerarquía tratamos de hacer, en esta época de desesperada crisis, es descubrir a quienes son firmes puntos de energía viviente y derramar por su intermedio el amor, la fortaleza y la luz que el mundo necesita y debe poseer si quiere capear el temporal.

La solución de las crisis es característica del discípulo y cada crisis que enfrenta y maneja correctamente, le proporciona (cuando esotéricamente ha quedado “bajo los pies”) el lugar desde el cual obtendrá una más amplia visión, afluirá un nuevo conocimiento y emanará la luz trasmutadora del Ángel de la Presencia, y de esta manera se producirán resultados.

El discípulo tiene que aceptarse él mismo tal como es, en cualquier momento dado, con cualquier equipo que disponga y bajo cualquier circunstancia; entonces él, sus asuntos y su tiempo se subordinan a la necesidad del momentoespecialmente durante la etapa de crisis grupal, nacional o mundial. Cuando lo haga en conciencia y por lo tanto piense en términos de verdaderos valores, descubrirá que sus problemas particulares son atendidos, sus capacidades aumentan y olvida sus limitaciones.

¿No ven la belleza de este plan y su sintetizadora, culminante utilidad? ¿No ven cómo la crisis actual sólo indica el éxito de los ciclos evolutivos anteriores, donde la humanidad dominó ciertas lecciones? Todo está planificado y ordenado; las correctas energías y fuerzas estarán disponibles, pues la Jerarquía trabaja siempre de acuerdo a la Ley de Ciclos y de Compensación Cíclica. Los Maestros saben con toda exactitud lo que debe hacerse mediante la correcta programación y mediante lo que ha sido llamado “la crisis de extensión espacial”…

No existe ninguna duda en este momento de que quienes han avanzado algo en la evolución están acelerando esa evolución como no ha sucedido hasta ahora en la historia del mundo. La crisis es tan grave y la necesidad tan grande, que quienes están en condiciones de entrar en contacto con el aspecto interno de la vida, aunque sientan levemente las vibraciones de los discípulos más avanzados y de los Hermanos Mayores de la raza y puedan hacer descender los ideales, tal como son conocidos en los planos superiores, son entrenados cuidadosa, ardua y enérgicamente. Es necesario que sean capaces de actuar exacta y adecuadamente como trasmisores e intérpretes.

La Jerarquía misma se halla también en un punto de crisis espiritual. Sus iniciados permanecen ante el Portal que conduce al Camino de la Evolución Superior y todo el personal de la Jerarquía espera hacer un avance unido, en paralelo —en su propio nivel— al avance que la humanidad también está destinada a hacer.

Hoy el mundo ha llegado a otro gran momento de crisis. No me refiero a las actuales condiciones mundiales, sino al estado de la conciencia humana. La mente ha alcanzado un poder funcionante y las personalidades están coordinadas. Los tres aspectos del hombre se están mezclando; ha sido posible otra formación o precipitación de la Jerarquía de Adeptos. En el plano físico se está integrando —silenciosa, constante y poderosamente— sin organización exotérica alguna, ceremonial o forma externa, un grupo de hombres y mujeres que, finalmente, reemplazará al esfuerzo jerárquico anterior. Sustituirá a todas las iglesias, a todos los grupos y a todas las organizaciones, y finalmente constituirá esa oligarquía de almas selectas que gobernará y guiará al mundo.

No eludan estas crisis por duras y difíciles que parezcan ser. Son difíciles, pero no olviden que el hábito de enfrentar las crisis es uno arraigado en la conciencia de la humanidad. El hombre tiene el “hábito de las crisis”, si puedo denominarlo así. Sólo son los puntos de examen respecto a la fortaleza, el propósito, la pureza y el móvil y la intención del alma. Evocan confianza cuando son superadas y producen una visión expandida en gran medida. Fomentan la compasión y la comprensión, porque el dolor y el conflicto interno que han engendrado nunca se olvidan, pues hacen uso de los recursos del corazón. Las crisis liberan la luz de la sabiduría dentro del campo del conocimiento y el mundo así se enriquece.

Extraído de Iniciación Humana y Solar, Tratado sobre Magia Blanca, Discipulado en la Nueva Era Tomos I y II, Telepatía y el Vehículo Etérico, Astrología Esotérica y Los Rayos y las Iniciaciones.

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