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El Orden Mundial Venidero

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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El Orden Mundial Venidero

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Reseña:


Abril de 1940

Este análisis de las condiciones mundiales está siendo escrito en América, donde hay, hasta el momento, relativa seguridad física y tiempo para el re-ajuste de miras, y también la oportunidad de dar dirección —junto con la asediada Gran Bretaña y sus Aliados— a un mundo penosamente necesitado de guía y visión. Hay gran confusión de voces. Los que menos saben hablan cada vez más alto y reparten la culpa de los acontecimientos con facilidad. En todas partes hay mucha angustia mental, ocasionada por la guerra y también por el deseo de los bienintencionados de hacer hincapié en sus particulares soluciones al problema mundial.

Por lo tanto, es necesario hablar con franqueza, indicar los peligros inherentes a la situación actual, presentar su extraordinaria oportunidad para ocasionar cambios necesarios y señalar las líneas de demarcación entre los modos de vivir correctos y los erróneos, entre una visión del nuevo orden mundial y los planes retrógrados del así llamado “nuevo orden” con el cual las potencias totalitarias tratan de apabullar a la humanidad.

Comenzamos con la premisa de que dos visiones mundiales opuestas enfrentan a la humanidad, y dos órdenes mundiales se presentan al género humano. El hombre debe elegir entre estos, y su elección determinará el futuro.

1941 y 1942 serán años de crisis y de tensión. Quienes perciben los riesgos, la oportunidad y la importante decisión a tomar, están luchando con apresuramiento casi frenético para despertar a las masas acerca de lo excepcional de este momento. Lo que el género humano decida durante los próximos doce meses condicionará el futuro como ninguna otra decisión humana lo ha hecho antes en la historia del género humano.

Hubieron puntos de crisis antes en la historia, pero ninguno que involucrara a toda la población del planeta. Hubieron períodos de peligro, dificultad, guerra, hambre y angustia, pero ninguno que condicionara las vidas de incontables millones de personas como lo hace el actual. Una y otra vez surgieron líderes, conquistadores, dictadores y figuras mundiales, pero hasta ahora llegaron en un momento en que su influencia estuvo limitada por las comunicaciones mundiales y por limitaciones nacionales; por lo tanto su poder no fue universal y su progreso fue detenido por las condiciones del período en el que vivieron. Hoy, todo el planeta está involucrado y todas las naciones del mundo están definidamente afectadas.

Se están estableciendo barreras en un inútil esfuerzo por mantenerse fuera de problemas y evitar la guerra; grupos dominantes están enrolando bajo sus banderas a muchas naciones de manera que están asociadas o bien a las potencias totalitarias o a las naciones que se les oponen. Las naciones que no son realmente beligerantes están igualmente activas en la tarea de preservar su integridad nacional.

Hoy el conflicto es un conflicto mundial. Están involucrados los siguientes grupos de personas:

1. Las naciones agresoras combatientes, regidas por dictadores ambiciosos.

2. Las naciones que están tratando de defenderse a sí mismas y a las libertades de la humanidad.

3. Las naciones neutrales, que ven los asuntos involucrados y enfrentan la necesidad inmediata de tomar partido.

El ímpetu de esta está aumentando a diario. Nuevas zonas del nuevo orden siendo arrastradas al conflicto cada semana. Las cuestiones reales, los inminentes resultados económicos y las implicaciones políticas están emergiendo con creciente claridad en todas las tierras, y —no lo duden— hasta en esas tierras que yacen adormecidas y sufriendo bajo el peso del conquistador. Entre ellas hay una revuelta silenciosa y en la actualidad sin voz. La revuelta interna sin palabras constituye en sí una amenaza para la paz mundial y, si es evocada a plena expresión, puede hundir al mundo aún más profundamente en el conflicto.

Frente a la humanidad hoy hay dos peligros mayores. Primero, el conflicto se prolongará tanto que la humanidad estará completamente exhausta, de modo que se estancará y surgirá una situación que terminará con todas las relaciones civilizadas y toda esperanza de una ordenada vida de belleza, paz y cultura. En segundo lugar, las naciones todavía no involucradas no lograrán ver las realidades de la situación y no irán en ayuda de aquellas que luchan por la preservación de la libertad nacional e individual. Si este fuera el caso, entonces —sin ser esta su intención y sin embargo inevitablemente— estarán del lado del mal y compartirán la responsabilidad de maquinar el desastre mundial.

Hoy, no hay más que dos partidos en el mundo —los que están del lado de las correctas relaciones humanas y los que están del lado de la política del poder egoísta y cruel. Las potencias totalitarias están en marcha —despiadadas, egoístas, crueles y agresivas; las potencias que están batallando por la libertad humana y por los derechos de las pequeñas naciones indefensas, están contra la pared, enfrentando al más fuerte despliegue de poderío humano que el mundo haya visto jamás. Las naciones que no están todavía físicamente involucradas están preparándose para alguna forma de acción y para la defensa —defensa contra las potencias dictatoriales pero no contra las democracias combatientes.

La batalla hoy se está librando en la tierra, en el mar y en el aire. Desde el punto de vista económico, todos los países están involucrados y la ruina acecha tras la estela de la guerra; el cese de importaciones y exportaciones en muchas tierras está ocasionando la ruina financiera de millares; la presión del desastre económico, el temor al hambre y a la peste y el constante riesgo de llegar a ser activamente parte de la guerra, enfrenta a todos los países que aún no están realmente en la línea de fuego. El temor a la derrota, a la muerte y la injuria y a la pérdida de todas las posesiones se agregan a estos problemas, en lo que concierne a las naciones en guerra.

La humanidad debe hacer frente a estos hechos. No importa cómo la gente pueda evadir la verdad, cómo pueda escapar a un mundo de ensueño quimérico, el hecho —inevitable e innegable— sigue siendo que el mundo está en guerra y todos están involucrados.

EL ORDEN MUNDIAL FUTURO SERÁ LA EXPRESIÓN EFECTIVA DE UNA FUSIÓN DEL MODO DE VIDA ESPIRITUAL INTERNO Y EL MODO DE ACTUAR EXTERNO CIVILIZADO Y CULTO; ESTA ES UNA POSIBILIDAD DEFINIDA PORQUE LA HUMANIDAD, EN SUS CAPAS SUPERIORES, HA DESARROLLADO YA EL PODER DE VIVIR EN LOS MUNDOS INTELECTUAL Y FÍSICO SIMULTÁNEAMENTE. MUCHOS HOY ESTÁN VIVIENDO EN EL MUNDO ESPIRITUAL TAMBIÉN. MAÑANA HABRÁ MUCHOS MÁS.

Textos de “La Exteriorización de la Jerarquía”

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