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Iniciación

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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Muchos que leen estas instrucciones y que estudian los libros que escribí están en proceso de preparación para alguna de las iniciaciones, y todo el tema debería serles por lo tanto de sumo interés. Deberían decidir (al menos tentativamente) qué iniciación tienen por delante y luego descubrir todo lo que les sea posible sobre la misma y sus prerrequisitos, esforzándose por aplicar prácticamente la información impartida; tanto si lo que les doy es verdadero o no; si es verdadero, es vital para vuestro progreso futuro y deberían apuntar a lograr una medida de real comprensión.

La iniciación puede ser definida de dos maneras. Es ante todo entrar en un mundo dimensional nuevo y más amplio mediante la expansión de la conciencia del hombre, para que pueda incluir y abarcar lo que ahora excluye y de lo cual normalmente se separa cuando piensa y actúa. En segundo término, es la penetración en el hombre de esas energías características del alma y únicamente de ésta: las fuerzas del amor inteligente y de la voluntad espiritual.

Iniciación es en verdad el nombre dado a la revelación o nueva visión que siempre impele al discípulo hacia adelante en una luz mayor; no es algo que se le confiere o se le da. Es un proceso de reconocimiento de la luz y de utilización de la luz para entrar en una luz siempre más clara. El progreso desde una zona débilmente iluminada en la manifestación divina a otra de gloria suprema es la historia del Sendero de Evolución.

Cada iniciación indica el paso del estudiante por el Aula de la Sabiduría hacia un grado superior ya de más el claro resplandor del fuego interno y la transición de un punto de polarización a otro; implica la comprensión de la creciente unidad con todo lo que vive. Es poseer una acrecentada conciencia de los planes de Dios para el mundo y la capacidad de desarrollar dichos planes. Conduce de un estado de conciencia a otro. A medida que entra en cada estado, el horizonte se ensancha, la vista se extiende y la comprensión es más incluyente.

La iniciación ha sido tan frecuentemente presentada como una ceremonia que creí necesario contrarrestar enérgicamente ese significado erróneo. Sin embargo, si han de captarlo que tengo que decir, tendrán que recurrir a la medida de comprensión iluminada que posean. Únicamente el hombre cuyo sentido de identidad comienza a expandirse y a ser incluyente, puede “tomar iniciación” (como se dice erróneamente). Si la iniciación fuera una realización puramente personal, arrojaría al hombre nuevamente a la conciencia separatista, que está tratando de evadir. Ello no constituiría un progreso espiritual. Cada paso en el sendero de iniciación acrecienta el reconocimiento grupal. La iniciación es esencialmente una serie de reconocimientos incluyentes en expansión.

La iniciación constituye un gran experimento que nuestro Logos planetario lleva a cabo durante esta ronda. Este proceso es optativo y el hombre puede —si así lo elige— seguir el proceso normal y emplear eones para efectuar lo que algunos han preferido realizar en un período más breve, por medio de un proceso forzado y autoelegido.

Aquí no estoy diciendo que las enseñanzas dadas en el pasado por distintos grupos ocultistas, o en mi libro Iniciación Humana y Solar, no sean correctas o no relaten con exactitud lo que el candidato cree que tuvo lugar. La iniciación es algo estrictamente personal, pero de aplicación universal. Depende de su realización interna. El iniciado sabrá por sí mismo, sin que nadie se lo diga, cuándo tiene lugar el acontecimiento. Debe equipar su cuerpo mental para ser un expositor y trasmisor y no un factor obstaculizante como hasta ahora. Análogamente debe desarrollar una actividad grupal y aprender a trabajar coordinadamente con otras unidades. Esto es lo principal que el hombre debe lograr en el sendero de iniciación, y cuando ha trabajado sobre ello, encontrará el Camino, lo verá con claridad y entonces ingresará en las filas de los Conocedores.

El concepto de la iniciación grupal debe reemplazar hoy al de la iniciación individual de un aspirante. El alma —en su propia naturaleza— es consciente del grupo y no tiene ambiciones o intereses individuales ni está en forma alguna interesada en las metas de la personalidad. El alma es el iniciado.

La marca del iniciado es su falta de interés en sí mismo, en su propio desarrollo y su propio destino personal, y todos los aspirantes que se convierten en discípulos aceptados tienen que dominar la técnica del desinterés. En último análisis, vencer parcialmente el glamur y evadir la total esclavitud impuesta por la ilusión indican a la atenta Jerarquía que un hombre está preparado para el proceso de iniciación.

Períodos de búsqueda, períodos de dolor, períodos de desapego, períodos de revelación produciendo puntos de fusión, puntos de tensión y puntos de proyección de energía — tal es la historia del Sendero de Iniciación.

La iniciación no es en realidad esa curiosa mezcolanza de orondo logro, ceremonial y reconocimiento jerárquico como la presentan los principales grupos ocultistas. Es más bien un proceso de trabajo excesivamente arduo, durante el cual el iniciado se convierte en lo que es. Esto puede implicar reconocimiento jerárquico, pero no en la forma generalmente imaginada. El iniciado está acompañado por quienes lo precedieron, y no es rechazado sino visto y notado y luego puesto a trabajar.

Es también una serie graduada de liberaciones, dando por resultado el logro de mayor libertad de lo que queda atrás en su experiencia; esto lleva consigo el permiso (ordenado u otorgado por el alma) para proseguir adelante en el Camino. Estas libertades son el resultado del Desapego, Desapasionamiento y Discriminación. Al mismo tiempo la Disciplina impone y hace posible el arduo trabajo requerido para pasar el grado. Estas cuatro técnicas (pues eso es lo que son) están precedidas por una serie de desilusiones que, cuando son realizadas y comprendidas, no dejan al aspirante otra alternativa que seguir adelante en la luz mayor.

Quisiera que estudien la iniciación desde el ángulo de la liberación, considerándola como un proceso de libertades alcanzadas con gran esfuerzo.

Iniciación es un crecimiento en experiencia y de ese modo el logro de un punto de tensión. Manteniendo ese punto de tensión, el iniciado ve lo que está por delante. La iniciación permite una entrada progresiva en la mente del Logos creador. Esta última definición es quizás una de las más importantes que he dado hasta ahora. Reflexionen sobre mis palabras.

 

Extraído de Iniciación Humana y Solar,Un Tratado sobre Fuego Cósmico, Glamur: Un Problema Mundial,Sicología Esotérica Tomos I y II, y Los Rayos y las Iniciaciones. Citas contenidas en el libro de recopilación Reflexionen sobre Esto.

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