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La Reaparición del Cristo: Nota Clave e Introducción

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La Reaparición del Cristo: Nota Clave e Introducción

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Reseña:


LA REAPARICIÓN DEL CRISTO:

NOTA CLAVE E INTRODUCCIÓN

 

A través de todas las edades, en muchos ciclos mundiales y en muchos países (y hoy en todos), han ocurrido grandes puntos de tensión que se han caracterizado por un esperanzado sentimiento de expectativa. Alguno es esperado y Su venida es prevista. Siempre en el pasado, los instructores religiosos del período son quienes han fomentado y proclamado esta expectativa y el tiempo ha sido uno de caos y dificultad, de un punto culminante al cierre de una civilización o cultura o cuando los recursos de las antiguas religiones han parecido inadecuados para responder a las dificultades de los hombres o para resolver sus problemas.

 

La venida del Avatar, el advenimiento de Uno Que Viene y, en términos de hoy, la reaparición del Cristo, son las notas clave de la expectativa prevalente. Cuando los tiempos están maduros, la invocación de las masas es suficientemente estridente y la fe de quienes conocen es suficientemente entusiasta, entonces siempre Él ha venido y hoy no será una excepción a esta antigua regla o a esta ley universal. Durante décadas, la reaparición del Cristo, el Avatar, ha sido prevista por los fieles en ambos hemisferios —no sólo por los fieles cristianos, sino también por quienes esperan a Maitreya y al Boddhisattva además de quienes aguardan al Imán Mahdi.

 

Cuando los hombres sienten que han agotado todos sus recursos, que han llegado al término de todas sus posibilidades innatas y que no pueden resolver ni manejar los problemas y condiciones que enfrentan, suelen buscar a un Intermediario divino y al Mediador que abogará por su causa ante Dios y traerá consigo un salvamento. Buscan un Salvador. A esta doctrina de Mediadores, de Mesías, de Cristos y de Avatares puede hallársela corriendo como un hilo dorado a través de todos los credos y Escrituras mundiales y, relacionando estas Escrituras mundiales con alguna fuente central de emanación, se los encuentra en rica abundancia por todas partes. Incluso el alma humana es considerada como un intermediario entre el hombre y Dios; incontables millones creen en Cristo para actuar como el divino mediador entre la humanidad y la divinidad.

 

En cualquier aceptación de la enseñanza de que Cristo vendrá, una de las dificultades hoy en día es la sensación de que la enseñanza ha sido dada durante muchos siglos y nada ha sucedido jamás. Eso es la afirmación de un hecho, y aquí reside gran parte de nuestro problema.

 

La razón de que Él no haya venido nuevamente es que el trabajo necesario no ha sido realizado por Sus seguidores en todos los países. Su venida depende en gran parte, como veremos después, del establecimiento de rectas relaciones humanas. La iglesia ha obstaculizado esto a través de los siglos, y no ha ayudado debido a su fanático celo de hacer “cristianos” a todos los pueblos y no seguidores del Cristo. Ha recalcado la doctrina teológica y no amor y comprensión amorosa como Cristo lo ejemplificó. La Iglesia ha predicado al ardiente Saulo de Tarso y no al amable Carpintero de Galilea. Y en consecuencia, Él ha esperado. Pero Su hora ya ha llegado, debido a la necesidad de la gente en todos los países, debido al grito invocativo de las masas en todas partes y al consejo de Sus discípulos de todos los credos y de todas las religiones del mundo.

 

… Espacio de Silencio…

No nos es dable aún conocer la fecha o la hora de la reaparición del Cristo. Su venida depende del llamamiento (el llamamiento a menudo sordo) de todos los que permanecen con intención masiva; depende también del mejor establecimiento de rectas relaciones humanas y de cierto trabajo que está siendo realizado en este momento por los Miembros sénior del Reino de Dios, la Invisible Iglesia, la Jerarquía espiritual de nuestro planeta; depende también de la constancia de los discípulos del Cristo en el mundo en este momento y Sus trabajadores-iniciados —todos trabajando en los muchos grupos, religiosos, políticos y económicos. A lo antedicho debe agregarse lo que los cristianos gustan llamar “la inescrutable Voluntad de Dios”, ese no conciencializado propósito del Señor del Mundo, el Anciano de Días (como se Lo llama en El Antiguo Testamento), Quien “conoce Su propia Mente, irradia la cualidad de amor más elevada y enfoca Su Voluntad en Su Propio Lugar elevado dentro del centro donde la Voluntad de Dios es conocida”.

 

… Espacio de Silencio…

 

Cuando el Cristo, el Avatar de Amor, haga Su reaparición entonces los

 

“Hijos de los hombres que ahora son los Hijos de Dios apartarán Sus rostros de la resplandeciente luz e irradiarán esa luz sobre los hijos de los hombres que todavía no saben que son los Hijos de Dios. Entonces aparecerá Aquel que Viene, acelerados Sus pasos a través del valle de la sombra por el Uno de tremendo poder Quien permanece en la cima de la montaña, exhalando amor eterno, luz superna y pacífica, silenciosa Voluntad.

 

“Entonces los hijos de los hombres responderán. Entonces una luz más nueva brillará en el lúgubre, cansado valle de la tierra. Entonces nueva vida circulará por las venas de los hombres y entonces su visión comprenderá todos los caminos de lo que puede ser.

 

“Así la paz vendrá nuevamente a la tierra, pero una paz distinta de cualquier cosa conocida antes. Entonces la voluntad-al-bien florecerá como comprensión, y la comprensión fructificará como buena voluntad en los hombres.”

 

 

Nota de Alice Ann Bailey: El Tibetano me ha pedido aclarar que cuando él habla del Cristo, se refiere a Su nombre oficial como Guía de la Jerarquía. El Cristo trabaja para todos los hombres, independientemente de su creencia religiosa; Él no pertenece al mundo cristiano más que al budista, al mahometano o a cualquier otra creencia religiosa. Ningún hombre tiene necesidad alguna de unirse a la Iglesia Cristiana para estar afiliado con Cristo. Los requisitos son: amar a vuestros semejantes, llevar una vida disciplinada, reconocer la divinidad en todas las creencias religiosas y todos los seres, y regir vuestra vida diaria con Amor.

 

 

 

Extraído de: “La Reaparición del Cristo”  (edición en revisión) y “La Exteriorización de la Jerarquía”. Alice Ann Bailey.

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