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Las causas de la Dificultad Mundial

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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Las causas de la Dificultad Mundial

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Reseña:


Escrito en Septiembre de 1938

Al dar estas Instrucciones ansío que claramente comprehendan el fin que tengo en vista. Estudiantes y discípulos sinceros deben mantener siempre ante ellos la idea de Servicio; en conexión con nuestro tema actual esto es servicio político —en la línea de planificación mundial y gobierno mundial. Esta enseñanza llevará al gran público alguna idea de la tendencia del destino humano en lo que concierne a naciones y grupos mayores, y debería dar una convicción de potencia jerárquica y un sentido de iluminación. Sin embargo, lo hará mucho más fácilmente si las ideas que intento trasmitir son respaldadas por el pensamiento comprensivo y la cooperación mental inteligente de un grupo de personas que hayan reflexionado profundamente sobre el tema.

¿Cuál es nuestro tema? Un estudio y un análisis, desde el ángulo esotérico, de la organización social de la humanidad. Procuro que capten algunas de las implicaciones universales que los signos de los tiempos representan y que no estén tan enteramente absortos en la situación inmediata o el dilema inmediato; una percepción demasiado estrecha y un punto de vista demasiado de cerca no tienden a verdadera comprensión. Ello, por un lado, no logra indicar el lugar particular en el cuadro general del mundo que los acontecimientos inmediatos describen.

Es un clisé y un truismo declarar que la humanidad hoy está pasando por una crisis de inmensas proporciones. Las causas de esta crisis deben buscarse en muchos factores. Residen en el pasado; en el crecimiento, por evolución, de ciertas tendencias básicas en el hombre; en errores pasados, en oportunidades presentes y la poderosa actividad de la Jerarquía de Amor. El futuro es muy promisorio, siempre que el hombre pueda aprender las lecciones del presente que le han sido presentadas muy de cerca; él debe aceptarlas y comprender claramente la naturaleza de su problema y de la crisis con sus muchas ramificaciones y diversas implicancias.

EL EFERVESCENTE DESORDEN EN QUE AHORA ESTÁN VIVIENDO LAS MASAS DEL PUEBLO Y LA APARICIÓN DE UNA O DOS PERSONAS CLAVE EN TODA NACIÓN, ESTÁN ESTRECHAMENTE RELACIONADOS. ESTAS PERSONAS CLAVE HACEN OÍR SUS VOCES Y EVOCAN ATENCIÓN; SUS IDEAS SON SEGUIDAS, CORRECTA O ERRÓNEAMENTE, CON ATENCIÓN, APRECIO O DESCONFIANZA. LA LENTA Y CUIDADOSA FORMACIÓN DEL NUEVO GRUPO DE SERVIDORES DEL MUNDO ES INDICIO DE LA CRISIS. ELLOS ESTÁN SUPERVISANDO O INTRODUCIENDO LA NUEVA ERA Y SON TESTIGOS DE LOS DOLORES DE NACIMIENTO DE LA NUEVA CIVILIZACIÓN Y LA LLEGADA A LA MANIFESTACIÓN DE UNA NUEVA RAZA, UNA NUEVA CULTURA Y UNA NUEVA PERSPECTIVA MUNDIAL. EL TRABAJO ES NECESARIAMENTE LENTO, Y AQUELLOS DE USTEDES QUE ESTÁN INMERSOS EN LOS PROBLEMAS Y LOS DOLORES, ENCUENTRAN DIFÍCIL MIRAR EL FUTURO CON CONFIANZA O INTERPRETAR EL PRESENTE CON CLARIDAD.

EL MUNDO HOY

Escrito en Abril de 1940

¿Cuáles son las causas que produjeron las condiciones mundiales actuales? ¿Cuáles son las presiones subyacentes que están produciendo el caos actual, o las que pueden producir el orden final? Antes de que pueda haber corrección debe haber apreciación del error; debe haber comprensión de las causas predisponentes que producen la necesidad; debe haber conciencialización de la culpa general y una responsabilidad compartida por las condiciones malignas; debe haber determinación de reparación y de cesar de hacer el mal.

La tendencia a achacar la guerra a Hitler y su camarilla de hombres malignos no debería cegarnos respecto a las causas que posibilitaron su trabajo maligno. Él es principalmente un agente precipitador, pues a través de él se pusieron en foco el egoísmo y la crueldad del mundo. Pero como dijo Cristo: “¡Ay del mundo por los tropiezos! Es inevitable que haya tropiezos, pero ¡ay del hombre que los ocasione!” (Mateo 18:7). Las causas de este mal rampante son inherentes a la humanidad misma.

Egoísmo antiguo y sin trabas ha sido siempre una característica del hombre; el deseo de poder y de posesión siempre ha motivado a hombres y naciones; crueldad, codicia y sacrificio de los valores superiores a los inferiores han sido hábitos humanos profundamente arraigados durante edades. De estos antiguos hábitos de pensamiento y comportamiento todos los pueblos y todas las naciones son culpables. Constantemente, a medida que el mundo estrechaba relaciones, las líneas de clivaje y el antagonismo de las naciones aumentaban, y así la guerra actual (comenzando en 1914) es el resultado inevitable de pensamiento erróneo, metas egoístas y antiguos odios. Interés individualista, objetivos separativos y deseo agresivo marchan hacia su inevitable final —guerra y caos.

La situación económica también proporciona un símbolo de esta condición. Las naciones se dividen en las que “Tienen” y las que “No Tienen” e introducen así la era actual de gansterismo. Pandillas organizadas en los Estados Unidos nacieron como una expresión de estas tendencias en la vida nacional. En el mundo internacional, tres naciones están ahora desempeñando el mismo papel. Las naciones aliadas y los Estados Unidos están reconociendo la amenaza del gansterismo nacional e internacional y están esforzándose por aplastarlo. Pero —y este es el punto de importancia— estas condiciones fueron posibilitadas por la humanidad como un todo.

Materialismo y Espiritualidad

Hoy hay tres tendencias humanas mayores: Ante todo, una tendencia hacia un modo de vida espiritual y libre; en segundo lugar, una tendencia hacia el desenvolvimiento intelectual; y por último, una potente tendencia hacia el vivir material y la agresión. En la actualidad la última de estas tendencias innatas está al mando, con la segunda, la actitud intelectual, arrojando su peso en favor de las metas materiales. Un grupo relativamente pequeño está arrojando el peso de la aspiración humana en favor de los valores espirituales. La guerra entre los pares de opuestos —materialismo y espiritualidad— está propagándose ferozmente. Sólo cuando los hombres se aparten de la agresión material y se dirijan hacia objetivos espirituales, la situación mundial cambiará y los hombres —motivados por buena voluntad— obligarán a los agresores a volver a su propio lugar y liberarán a la humanidad del temor y de la fuerza. Hoy estamos cosechando los resultados de nuestra propia siembra. El reconocimiento de la causa del problema proporciona a la humanidad la oportunidad de ponerle fin. Ha llegado el momento en que es posible instituir esos cambios en actitud que traerán una era de paz y buena voluntad, fundada en rectas relaciones humanas.

Estas dos fuerzas —materialismo y espiritualidad— se enfrentan mutuamente. ¿Cuál será el resultado? ¿Detendrán los hombres al mal e iniciarán un período de comprensión, cooperación y recta relación, o continuarán el proceso de planificación egoísta y de competencia económica y militante? Esta pregunta debe ser contestada por el claro pensar de las masas y por los desafíos calmos y sin temor de las democracias.

“La Exteriorización de la Jerarquía”

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