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El Alma

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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“Materia es el vehículo para la manifestación del alma en este plano de existencia, y el alma es el vehículo, en un plano más elevado, para la manifestación del espíritu; los tres son una trinidad sintetizada por la vida que los compenetra”. El alma se desarrolla mediante el empleo de la materia y llega a su culminación en el alma del hombre.

El alma es aún una cuantidad desconocida. No ocupa un real lugar en las teorías de los investigadores académicos y científicos. No ha sido comprobada, y es considerada aún por los académicos más liberales como una posible hipótesis, pero indemostrable. No es aceptada como una realidad en la conciencia de la raza. Sólo dos grupos de personas la aceptan como tal; uno de ellos el crédulo, no evolucionado, infantil, educado en las enseñanzas de cuales quiera de las Escrituras mundiales, estando religiosamente inclinado, acepta sin indagar los postulados de la religión, tales como el alma, Dios  y la inmortalidad. El otro es ese pequeño grupo de Conocedores de Dios y de la realidad, que se agranda constantemente, que sabe que el alma es un hecho por propia experiencia, pero no puede probar satisfactoriamente su existencia al hombre que acepta únicamente lo que la mente concreta puede captar, analizar, criticar y comprobar.

A lo largo de estas líneas se acumularán pruebas del alma. En la reunión de testimonios y evidencias reside un fructífero campo de actividad. En el entrenamiento de los tipos más elevados de hombres en el uso de la fuerza del alma y los poderes del alma, y en el entrenado control de su mecanismo, se observará que la evidencia así producida es de un orden  tan elevado y presentada tan científicamente que será considerada de tanta importancia y tan justificada como cualquiera de los puntos de vista presentados hoy por nuestros destacados científicos en sus distintos campos de investigación. El estudio del alma será dentro de poco una investigación tan legítima y respetable como cualquier otro problema científico, tal como la investigación de la naturaleza del átomo. La investigación del alma y las leyes que la rigen ocupará dentro de poco tiempo la atención de nuestras mejores mentes.

El alma es la cualidad manifestada por todas las formas. El alma no es ni espíritu ni materia, sino que relaciona a ambos. El alma es el intermediario de esta dualidad; constituye el principio medio, el vínculo entre Dios y Su forma. El alma es, por consiguiente, otro nombre para el principio crístico, ya sea en la naturaleza o en el hombre.

El alma del género humano no sólo es una entidad que vincula espíritu y materia, sino que tiene que desempeñar una función singular como mediadora entre los tres reinos superiores de la naturaleza y los tres inferiores.

El alma del hombre autoconsciente se halla en armonía con el alma de todas las cosas. Es parte integrante del alma universal, y debido a eso puede llegar a percibir el propósito consciente de la Deidad, cooperar inteligentemente con la voluntad de Dios y trabajar con el plan de Evolución.

La humanidad es una expresión de dos aspectos del alma —el alma animal y el alma divina— y ambos, combinados y fusionados en el hombre, constituyen el alma humana. Este hecho es la causa de los especiales problemas del hombre, y estos dos factores lo involucran en la larga lucha que resulta en la liberación del alma divina por la sublimación del alma animal. En estas palabras hay mucho para reflexionar.

En el plano de existencia del alma no hay separación ni existe “mi alma y tu alma”. Sólo en los tres mundos de la ilusión y de maya pensamos en términos de almas y cuerpos. En la medida en que una persona está bajo impresión del alma, luego control por el alma y final identificación con el alma, justo en esa medida avanza hacia el centro de fusión.

Alegría y serenidad no son una condición astral sino una reacción del alma. Estas cualidades no son el resultado de la disciplina de la naturaleza emocional, sino la reacción natural y automática del alma y la recompensa por haber logrado un alineamiento definitivo. Estas dos cualidades del alma, serenidad y alegría, indican que el alma, el ego, el Uno Que permanece solo, controla o domina a la personalidad, a las circunstancias y a todas las condiciones ambientales de la vida en los tres mundos.

Deben aprender a pensarse mutuamente siempre como almas y no como seres humanos limitados.

 

Extraído de Un Tratado sobre Magia Blanca, Discipulado en la Nueva Era Tomo I y Psicología Esotérica Tomos I y II.

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